HUMEDALES, LA ESPERANZA CLIMÁTICA

Proteger los humedales del sur es poner freno a los efectos negativos del cambio global. La conservación y recuperación de espacios húmedos devuelve la estabilidad ambiental y climática al entorno de lagunas, saladares y riberas

Salinas de Cabo de Gata, Almería /J. E. GÓMEZ
Salinas de Cabo de Gata, Almería / J. E. GÓMEZ
JUAN ENRIQUE GÓMEZ y MERCHE S. CALLE

El sonido del agua se hace patente entre las vaguadas y barrancos que desde los Ojos de Cozvíjar descienden hacia Cónchar y el Valle de Lecrín, discurre rápida, serpenteante, para alimentar huertos y viejos molinos que se suceden a lo largo de la estrecha ribera. El agua llega desde las antiguas 'madres' que forman las arterias de las lagunas y el humedal de Padul. La conservación y mantenimiento del acuífero que recoge los aportes subterráneos de Sierra Nevada, facilita que en años de lluvias, las grandes acequias, típicas del humedal, consigan abastecer las necesidades de todo su entorno, tanto agrícola como ecosistémico y y, además, sus sobrantes discurran hacia Cozvíjar para dar vida a lo que en realidad es el nacimiento del río Ízbor, el principal aporte del pantano de Béznar, fundamental para la riqueza y supervivencia agrícola y natural de gran parte de la comarca del Valle, la puerta de la Alpujarra granadina. Es un río renacido, de riberas recuperadas gracias a la paralización de las explotaciones de turba de las lagunas, que cada año desecaban casi por completo algunas de las lagunas, lo que provocaba la casi desaparición del caudal del río, con la consiguiente reducción de capacidad agrícola y el incremento de los efectos de las alteraciones climáticas sobre un territorio al que no le llegaban los recursos necesarios para subsistir. La recuperación de los ritmos habituales del humedal, supuso la restauración ecológica de toda una cuenca de alto valor natural a los pies de Sierra Nevada.

Es un ejemplo del valor de los humedales, de la función que estos espacios, donde conviven diversos ecosistemas y habitan las mayores tasas de biodiversidad, realizan en el contexto general del territorio, una labor que en zonas áridas debería ser entendida por todos al convertirse en verdaderos oasis para fauna y flora que no tendrían demasiadas oportunidades de sobrevivir. Es el caso de humedales como Laguna Grande de Jaén, donde la afloración de aguas desde el subsuelo y la procedente de las escorrentías de las lluvias del otoño, permite el desarrollo de especies de aves amenazadas de extinción como las cercetas y sirve de refugio para centenares de aves acuáticas que durante el verano solo encuentran agua en esta laguna, ya que la mayoría de los humedales del norte de Andalucía se encuentran secos. Desde hace unos años, tras la declaración de este sistema lagunar como espacio protegido, la regeneración ambiental del entorno ha sido evidente y el ecosistema se recupera a su estructura original donde los tarajes, fresnos, álamos y especies ribereñas, recuperan los territorios que hace décadas fueron desecados para convertirse en cultivos intensivos de olivar. Pero la presencia del humedal no está reñida con el mantenimiento y la viabilidad de los olivares, ya que pueden beneficiarse de la mejora del ecosistema, la regeneración de la tierra, la humedad que aportan las lagunas y el equilibrio que la presencia de espacios húmedos genera en el clima de su entorno.

Humedal y laguna de Padul, Granada
Humedal y laguna de Padul, Granada / J. E. GÓMEZ

Humedes de Andalucía Oriental

Lagunas, saladares, cauces, deltas... Los espacios húmedos de las provincias de Granada, Jaén y Almería en Waste Magazine

Los humedales son también los deltas, lagunas litorales y saladares, sistemas naturales que protegen el territorio del avance del mar, que aglutinan las aguas que de forma natural vierten desde las sierras hacia el litoral, donde se acumulan las tierras que derivan desde ramblas y barrancos por efecto de la lluvia y la erosión, donde se genera un universo de vida natural y que, desde hace más de 5.000 años, han sido aprovechados por el hombre para extraer elementos tan básicos para la vida como la sal. La destrucción de las desembocaduras de ríos y ramblas a base de una excesiva urbanización de las zonas costeras y la conversión de los grandes deltas del sureste andaluz (el litoral de Almería y la costa oriental granadina) en un enorme mar de plástico, pone en peligro la estabilidad de la línea costera y ha abierto las puertas al avance imparable del desierto. Aunque de momento sea una innegable fuente de riqueza económica para la región donde se encuentran y la verdadera 'despensa de Europa', el incremento de la erosión generada por la destrucción de los ecosistemas de los deltas, favorece el poder destructor de las avenidas en tiempos de lluvias torrenciales extemporáneas, el plástico evita la filtración de la lluvia a la tierra, provoca la modificación de los acuíferos subterráneos, e incluso impide la llegada de aportes de sedimentos hacia las desembocaduras, lo que aumenta el avance del mar.

Pero entre la destrucción de los ecosistemas provocada por el avance incontrolado de cultivos bajo plástico, aún sobreviven algunos de los espacios naturales que, contra todo pronóstico, conservan sus esencias. En la costa de Almería, tres humedales forman parte de la lista Ramsar de protección internacional, la Albufera de Adra, rodeada de invernaderos, donde se mantiene la mayor reserva de un ave en peligro crítico de extinción, la malvasía cabeciblanca, e incluso vive un pequeñísimo pez protegido, el fartet. Las salinas y lagunas de Punta Entinas, entre El Ejido y Roquetas de Mar, donde habitan miles de flamencos y aves limícolas. Generan un espacio natural que aporta humedad y suaviza el clima que desde el mar asciende hacia la sierra de Gádor. En pleno Cabo de Gata, el saladar situado entre esta localidad y la Fabriquilla, es una muestra de lo que podrían ser los paisajes y el territorio de la mayor parte de los deltas del sur de la península Ibérica, una extensión que mezcla tierras fértiles con explotaciones salinas, donde habitan aves procedentes de dos continentes, donde el clima mantiene un equilibrio fomentado por el mar, la humedad y el influjo de las montañas.

Futuro urbano

'Humedales para un futuro sostenible' fue la idea que los responsables del llamado Convenio Ramsar eligieron este año para celebrar el Día Internacional de los Humedales. Es uno de los objetivos de instituciones, administraciones e investigaciones científicas: la protección y conservación de zonas húmedas especialmente las situadas en el entorno de los núcleos urbanos. Trabajos y proyectos que desde hace años se desarrollan con la colaboración del Ministerio para la Transición Ecológica a través de la Fundación Biodiversidad tienen como objetivo poner recuperar estos ecosistemas y poner en valor sus beneficios, entre ellos la mejora en la calidad de vida de los habitantes de esos núcleos situados en el ámbito de influencia de los deltas, lagunas, marismas, estuarios y grandes riberas. La protección de algunas de estas zonas gracias a la colaboración de estas instituciones, ha contribuido de forma clara en la mejora de una gran parte de los humedales ibéricos.

Siete espacios de Andalucía oriental en la lista Ramsar

La Lista Ramsar es el compendio de humedales catalogados como de importancia internacional, lugares que un gran número de países de todo el mundo se comprometen a proteger. De los algo más de 2.000 territorios que forman parte de la lista, España posee 74 espacios húmedos incluidos en esta lista, de los que siete se encuentran en las provincias de Almería, Granada y Jaén. En la primera de ellas, se encuentran protegidos por el convenio internacional las lagunas y salinas de Punta Entinas, en El Ejido; las salinas de Cabo de Gata y la Albufera de Adra. En la provincia de Granada, solo uno de sus humedales, las lagunas de Padul y su entorno, forman parte de esta lista. Jaén también tiene tres espacios protegidos por este convenio: las lagunas Honda y Grande, situadas junto a Alcaudete, la primera, y junto a Baeza, la segunda. A ellas se suma la laguna del Chinche. El Ministerio para la Transición Ecológica a través de la Fundación Biodiversidad, mantiene proyectos para la conservación y mantemimiento de estos frágiles ecosistemas

Salinas de Punta Entinas, Almería
Salinas de Punta Entinas, Almería / J. E. GÓMEZ
10 beneficios de los humedales

Bajo el lema 'Humedales para un futuro sostenible', el Ministerio para la Transición Ecológica, a través de la Fundación Biodiversidad, señala algunos de los beneficios ecosistémicos de los humedales

1_Ante inundaciones: _Actúan como esponjas gigantes que absorben el agua de las inundaciones.

2_Protección: _En la costa, los deltas deltas amortiguan las subidas del mar por temporales.

3_Agua potable: _Ayudan a la recarga de acuíferos al concentrar y conservar una parte importante del agua de lluvia.

4_Filtro: _Los suelos ricos en limo y la abundante vegetación absorben grandes cantidades de toxinas y pesticidas agrícolas.

5_Calidad del aire. _Producen aire húmedo debido a sus altos niveles de agua y su vegetación abundante.

7_Refrigeración. _La humedad baja la temperaturadel aire de su entorno y aporta un mayor equilibrio al clima.

8_Bienestar. _Los situados en el entorno de núcleos urbanos se convierten en zonas verdes de conexión de la ciudad con la naturaleza.

9_Uso tradicional. _La gran diversidad de fauna y flora genera usos como la pesca y la agricultura sostenible y el aprovechamiento económico de esos recursos.

10_Turismo y ciencia. _Los humedales generan una gran actividad turística en sí mismos y para su entorno. La gestión sostenible del ecoturismo beneficia la economía local. En los humedales Se incrementa la presencia de científicos y estudiosos del medio natural.

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