Director del Centro Guerrero a la sombra

Francisco Baena Díaz «entre árboles de ribera, sauce, fresno y álamo». Técnico del área de Cultura de la Diputación desde el año 1999, formó parte del equipo que puso en marcha el Centro Guerrero, inaugurado el 14 de junio de 2000, y ha sido desde entonces coordinador de exposiciones de dicho museo y de las salas del Palacio de los Condes de Gabia. Ahora es el director

Director del Centro Guerrero a la sombra
RAMÓN L. PÉREZ
JAVIER F. BARRERA

Francisco Baena Díaz se recuesta sobre el tronco de uno de los árboles que le proporcionan sombra y fresquito. Su tarea al frente del Centro Guerrero le llena los días y ahora en agosto tratará de 'aterrizar' una idea que le ronda en la cabeza.

-¿Cuál es tu sombra favorita y por qué?

-La verdad es que no tengo una sombra favorita en concreto. Creo que cualquiera es buena. Si me dieran a elegir, diría que la de los árboles de ribera: sauces, fresnos, álamos. Me encantan estos porque suman al rumor del río el del viento en sus hojas, procurando un cobijo muy ameno.

-¿Cómo ha ido tu trabajo en el Centro Guerrero este curso?

-Muy bien. Bueno, hemos estado puntualmente agobiados por la presión cada vez mayor de la burocracia y los escasos recursos de personal, pero con paciencia y esfuerzo hemos conseguido cumplir los objetivos que nos trazamos.

-¿Qué proyectos tienes?

-Realizar lo programado en el plan de actuación para lo que queda del 18 y el 19 y avanzar en la programación del 20. Tareas de mantenimiento general, ya que afortunadamente el Centro Guerrero es una realidad consolidada. También seguiré pendiente de los discursos y las praxis artísticas y museísticas para aprender y tratar de mejorar nuestro trabajo.

-¿Qué planes tienes para este verano?

-Descansar lo que pueda, aunque me llevo algunas tareas. Playa, algún viaje, lecturas... también hay una historia que me ronda la cabeza y me gustaría aprovechar para documentarme, aunque no sé todavía si la escribiré.

-¿Chiringuito en la playa o tienda de campaña en el monte?

-Dos buenos planes. ¿Por qué descartar uno? Mejor ir alternándolos.

-¿Los museos como el Centro Guerrero son para el verano?

-Desde luego que sí. Además de activar la imaginación, tonificar la sensibilidad y estimular la inteligencia, son literalmente muy refrescantes, con sus sistemas de climatización, necesarios para la conservación de las obras que atesoran. Piensa que los estándares obligan a mantener constante una temperatura en torno a los 21 grados.

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