La seguridad ciudadana, a vista de pájaro

La seguridad ciudadana, a vista de pájaro

Las autoridades apuestan por los drones para vigilar el cumplimiento de la Ley

JOSE A. GONZÁLEZMadrid

La cuna de la tecnología y donde las grandes tecnológicas tienen sus cuarteles generales ha frenado la expansión del reconocimiento facial la tecnología idónea para controlar la seguridad en las ciudades y en grandes extensiones.

Aprobado por mayoría, la junta de supervisores del ayuntamiento ha decidido vetar esta tecnología para primar el derecho a la privacidad y a la protección de las minorías. Al otro lado del mundo en China, la apuesta por el reconocimiento facial es decidido.

Entretanto en Europa, algunos estados, como España, están trabajando en el reconocimiento facial en determinados aeropuertos. Sin embargo, la apuesta de la Unión Europea es el uso de drones para vigilar sus fronteras exteriores.

Estas pequeñas aeronaves están ganando puntos para apoyar a las autoridades en materia de seguridad. La Dirección General de Tráfico (DGT) anunció en 2018 que ya trabaja en un 'ejército' de drones para vigilar la circulación por las carreteras nacionales.

Un uso que también se atisba en Estados Unidos, donde la policía del país incorporará a sus servicios patrullas de drones que se encargarán de grabar una escena del crimen tras recibir un aviso al teléfono de emergencias del país.

El proyecto piloto se ha puesto en marcha en Kentucky donde un equipo de siete oficiales se encarga de estas aeronaves para que en pocos minutos llegue al lugar del crimen. Cuando llegan en la zona sacarán fotos y videos para poder descubrir posibles sospechosos o testigos.

Esta es la base en la que trabaja la Unión Europea en su proyecto Roborder. Esta iniciativa pretende detectar la presencia de migrantes en los accesos a las fronteras de los países de la Unión.

A través de un equipo de drones, explica The Intercept que ha tenido acceso a los documentos del plan, la Unión quiere controlar el movimiento transfronterizo para avisar a las autoridades por «posibles amenazas».

El proyecto, sin embargo, presenta varias dudas sobre sus posibles implicaciones en la privacidad de los ciudadanos y preocupaciones éticas. También la privacidad a prueba los drones de la University of Southern California en Los Angeles.

Su equipo de ingenieros ha desarrollado un pequeño dron que imita la estructura de un insecto que pesa tan solo 95 gramos y que puede llegar a utilizarse para espiar. Su nombre es Bee+ y en el futuro permitirá ser un complemento para aquellas personas que quieran espiar, poniendo en jaque la intimidad de cualquiera al poder colarse en cualquier sitio.

El caso del proyecto europeo, las investigaciones están más avanzadas. Los dispositivos comunitarios estarán equipados con cámaras ópticas, infrarrojas y térmicas para vigilar las fronteras exteriores. Además cuentan con una red de sensores de radiofrecuencia para determinar amenazas a lo largo de las fronteras. Las cámaras, apunta The Intercept, se emplearán para identificar a humanos, armas, vehículos y otros objetos.

La financiación del proyecto fue concedida en 2017, y está enfocada en desarrollar un prototipo comercializable a medidados de 2020. No obstante, antes de esa comercialización, el sistema será puesto a prueba por las autoridades de varios países europeos, como Portugal, Hungría y Grecia.