Las vieiras de la discordia

Las vieiras de la discordia

Pescadores normandos y británicos libran una batalla navalen el Canal de la Mancha por la captura del codiciado marisco

FERNANDO ITURRIBARRÍA

Batalla naval en el Canal de la Mancha. Intentos de abordaje, tentativas de hundimiento, embestidas deliberadas, lanzamiento de bengalas y piedras, insultos, amenazas... Pescadores británicos y franceses libran a casco partido la guerra de la vieira en aguas de Normandía. El choque de barcos no ha causado heridos pero amenaza con llevar la sangre a alta mar. Es un anticipo revelador de las consecuencias dramáticas que tendría un 'Brexit' duro en las flotas enfrentadas por el codiciado molusco de concha emblemática del Camino de Santiago. Los Gobiernos de París y Londres tratan de calmar los encrespados ánimos con llamamientos encarecidos a buscar una solución negociada.

La crisis llegó a su paroxismo el pasado martes, entre las siete y las nueve de la mañana. El 'Sextant', un pesquero normando, descubrió por la noche en su radar la presencia en la bahía del Sena de cinco barcos británicos. Lanzó un aviso en las redes sociales al que respondieron otros 34 colegas de los puertos de Trouville-sur-Mer, Port-en-Bessin y Ouistreham. La flotilla gala se hizo a la mar rumbo a la zona en la que faenaban sus competidores para impedir que continuaran el dragado de vieiras.

A puerto.
Al abordaje. Pesqueros franceses e ingleses maniobran en rumbo de colisión hace justo una semana en los caladeros de vieiras.
: REUTERS

En el momento de máxima tensión, un buque con pabellón inglés rompió el cerco y arremetió contra varios barcos franceses. «Los tipos son marinos, saben lo que hacen y querían hundirnos», denunció el armador del 'Kevin II' que regresó a puerto con importantes daños en el casco, al igual que el 'Sacha Leo' y 'La Rose des Vents'. Las imágenes emitidas por la televisión regional France 3 reflejan la violencia del episodio, que no fue a más por la presencia disuasoria de patrulleras de la Gendarmería.

Los altercados se produjeron más allá de las doce millas marinas que delimitan las aguas territoriales francesas. Se trata de una zona comunitaria a la que todos los navíos de la Unión Europea pueden ir a pescar legalmente siempre que respeten las reglamentaciones de sus propios países. Bruselas no impone cuotas a la captura de la vieira al no estar considerada una especie amenazada. Además, se trata de un bien costero y sedentario, pescado principalmente en los sectores de exclusión nacionales.

Las dos visiones

El problema reside en las diferentes normas vigentes en las islas y el continente en torno a las vedas y sus fechas. Los normandos solo pueden pescar del 1 de octubre al 15 de mayo mientras que británicos e irlandeses no tienen restricciones de calendario. «Para los ingleses es barra libre: pescan cuando quieren, donde quieren y lo que quieren. Llenan las bodegas y nos dejan las migajas. Que esperen al 1 de octubre para compartir la tarta», plantea Dimitri Rogoff, presidente de las cofradías pesqueras de Normandía.

Desde la otra orilla del canal se acusa a los franceses de piratería y se defiende la legalidad de la actividad pesquera del Reino Unido en la extensa franja que se extiende mar adentro desde Cherburgo a Dunkerque. Londres enfatiza la responsabilidad de las autoridades galas en la seguridad de las aguas internacionales. Un portavoz de la organización Fishing for Leave denunció la hipocresía de los pescadores galos que, junto a los demás europeos, «han capturado el 60% del pescado presente en aguas británicas en los últimos 40 años». En París no se desmiente esa estimación.

Los normandos replican que faenan de manera artesanal en barcos de una quincena de metros de eslora mientras los británicos practican una pesca industrial en buques de más de 30 metros y que los de mayor tamaño pueden congelar las vieiras a bordo. Las estrictas normas francesas les imponen una baliza de posicionamiento por satélite, cuotas de capturas diarias y semanales por barco, un número de salidas a faenar limitado o la veda desde mayo a octubre, período de reproducción de las vieiras.

«El resultado es que el mercado cada vez está más inundado de vieiras congeladas y a bajo precio procedentes de esa pesca industrial masiva e irresponsable que se aprovecha de las reglas de gestión sostenible francesas», denuncian el diputado Sébastien Jumel y los alcaldes de Dieppe y Tréport, Nicolas Langlois y Laurent Jacques. Estos políticos normandos, los tres comunistas, han pedido al Gobierno de Emmanuel Macron que busque de manera urgente «la adopción de reglas comunes a todos los profesionales franceses y extranjeros» para garantizar «un reparto equitativo y duradero de los recursos».

Las cofradías de Normandía sospechan que los británicos pretenden arrasar los caladeros antes de que una versión dura del 'Brexit' les impida acceder a ellos a partir del 29 de marzo de 2019. Para el Gobierno francés las consecuencias de esa hipótesis serían «brutales e inmediatas» también para sus pesqueros, al quedarse de un día a otro sin acceso a las aguas del Reino Unido. El Canal de la Mancha quedaría dividido en dos partes de manera que los británicos, considerados un país tercero, no podrían entrar en el espacio marítimo de la UE. Y viceversa.

En este contexto Bruselas llama a París y Londres a intervenir a favor de una solución amistosa. Pescadores de ambos países se van a reunir hoy en Londres junto a los industriales para buscar soluciones duraderas al conflicto. «Queremos sentar las bases de un acuerdo que permita regresar a la calma», expone el ministro francés del sector, Stéphane Travert. Mientras tanto ha pedido a su homólogo británico, George Eustice, que sus compatriotas no acudan al sector en litigio para evitar nuevos choques por las vieiras de la discordia.

barcos, aproximadamente, moviliza en Francia la captura de vieiras, y da empleo a 2.400 marinos. En 2017 la producción fue de 30.000 toneladas para una facturación de 87 millones de euros.

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