Las formas de vida que aguantan a 100 grados y sin apenas oxígeno

Un investigador, junto a una chimenea hidrotermal. :: Olivier Grunewald/ FOTOS:
Un investigador, junto a una chimenea hidrotermal. :: Olivier Grunewald / FOTOS:

Un expedición española estudia el Dallol, una depresión en el valle del Rift a -120 metros

FERNANDO MIÑANA

Que las fotografías no lleven a engaño. Este extraordinario jardín mineral donde se ha desparramado la paleta de un pintor, con tonos que van desde el blanco al verde lima, los amarillos, rojos y chocolates, donde se elevan curiosas chimeneas naturales y se pierden en el horizonte las piscinas multicolor, es un infierno. Allí, en lo que podría ser el escenario de una película de extraterrestres, escasea el oxígeno y las temperaturas pueden superar los 100 grados.

Este lugar tan peculiar es el Dallol, que se encuentra en la depresión de Danakil, una hendidura en el gigantesco valle del Rift, en Etiopía, mucho más abajo, a -120 metros, de las altiplanicies, por encima de los 2.000 metros, donde se forjan los mejores corredores del mundo. Allí, hasta el martes, está un equipo de seis investigadores del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, un centro mixto, ubicado en Armilla, pegado a Granada, que pertenece al CSIC y a la Universidad de Granada.

Proyecto Prometheus

Su trabajo es parte del proyecto Prometheus, financiado por el Consejo Europeo de Investigación, y persigue averiguar si allí, en unas condiciones terriblemente inhóspitas, puede haber vida. Es una zona extremadamente activa geológicamente por la divergencia de las placas tectónicas en el cuerno de África, que alberga una cadena de volcanes en cuyo extremo norte está el Dallol, un sistema hidrotermal incomparable. El magma subterráneo intenta emerger, pero lo contiene un manto de sal de cien kilómetros cuadrados. La interacción de estos dos elementos ha propiciado el Dallol, un sistema hidrotermal que combina temperaturas extremas (108 grados), hipersalinidad e hiperacidez con altas concentraciones de hierro y carencia de oxígeno. No es un lugar para ir de turismo.

Juan Manuel García Ruiz Director del proyecto Prometheus «Nadie ha hallado evidencias de que sus aguas alberguen vida»

La región muestra fumarolas y numerosos manantiales de salmueras ácidas que dibujan, con esa rica paleta de colores, un hermoso y engañoso paisaje de terrazas de sal con piscinas. También abundan las estructuras minerales complejas y variadas: altos pilares y morfologías que recuerdan a nenúfares, tulipanes, flores de sal, perlas o gusanos. Todo un edén mineral. Un terreno único que se diferencia de otros sistemas hidrotermales, como Yellowstone, en Norteamérica, porque sus colores se deben únicamente a procesos minerales.

¿Creencias erróneas?

Ese ambiente extremo lo convierte en un campo de pruebas excepcional. Si algo es capaz de vivir allí, no se puede descartar que pueda haber vida en otros planetas. Pero si ocurre al revés, como parece ser que sucede, pueden caer algunos mitos científicos que se daban casi por hechos. «Ni nosotros ni otros grupos han hallado, de momento, evidencias concluyentes de que sus aguas alberguen vida, de modo que podríamos hallarnos ante un caso que desmiente el criterio general de que la existencia de agua líquida implica, necesariamente, la de organismos vivos», advierte Juan Manuel García Ruiz, uno de los 130 trabajadores del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra y director del proyecto Prometheus.

Aquello es una extensa planicie de sal producida por las inundaciones y evaporaciones sucesivas de agua proveniente del mar Rojo. La última, hace 32.000 años. Dallol es un sistema muy activo: los manantiales se secan y emergen en cuestión de días. Estas características tan especiales lo convierten también en el lugar idóneo para estudiar los procesos geoquímicos que ocurrieron en el pasado de la Tierra, como los que sucedieron durante la Gran Oxidación, el periodo de la historia en el que las bacterias comenzaron a producir oxígeno en la fotosíntesis y que desencadenó un cambio global.

La Tierra primitiva, en la que se formaron las primeras rocas, se condensó el agua por primera vez y en la que apareció la vida, era sin duda un entorno extremo. Los investigadores de Prometheus trabajan en condiciones similares en laboratorio y han demostrado que la frontera entre lo natural y lo vivo es más difusa de lo que se pensaba, al demostrar que pueden formarse estructuras minerales autoorganizadas que adoptan las formas curvas de lo vivo y que, además, pueden dar lugar a las moléculas necesarias para la aparición de la vida.

Este territorio indómito está en el valle del Rift, a 120 metros bajo el nivel del mar, en la depresión de Danakil. Es una extensa planicie de sal, plástico e impermeable, producida por las inundaciones y evaporaciones sucesivas, a lo largo de la historia, de agua proveniente del mar Rojo. Está en Etiopía, muy cerca de la frontera con Eritrea y Yibuti, y del mar Rojo que ha propiciado este lugar extremo.

veces más ácida que un limón es el agua que brota a borbotones y a una temperatura de ebullición de las fuentes de este sistema hidrotermal considerado único en el planeta.

Es una iniciativa que abarca diferentes líneas de trabajo, incluida esta en el Dallol, en la que están enfrascados ahora mismo seis investigadores del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra.