Escapar de Dubai: la chica que no quería ser princesa

Escapar de Dubai: la chica que no quería ser princesa

El jeque de Dubái ordenó el asalto del yate en el que huía su hija rebelde para devolverla al emirato. La BBC lo cuenta este domingo en un documental

ANTONIO CORBILLÓN

Siete años planeando la fuga de su cárcel de oro en la ciudad de Dubái acabaron abruptamente con el asalto al yate que iba a liberarla cerca de Goa, en la costa de la India, el pasado 8 de marzo. Sheikha Lafita, 32 años, lleva el nombre de su padre. Pero estaba obsesionada por huir de su tiranía familiar. Es la segunda hija del jeque del emirato de Dubái y primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, Sheikh Mohammed bin Rashid al-Maktoum. Su hermana mayor, Shamsa, también intentó sin éxito fugarse al extranjero. Ahora se supone que ambas pagan su osadía con el encierro en un lugar desconocido del Golfo Pérsico.

La dinastía que gobierna el emirato estará mañana muy al tanto del documental 'Escape from Dubai' ('Escape de Dubái') que emitirá la BBC. La cadena pública británica ha investigado el episodio y grabado los testimonios de quienes intentaron ayudar a la princesa a huir de su clan.

Antes de su fuga, Sheikha Lafita había dejado grabado un vídeo para que un abogado de Estados Unidos lo colgara en las redes si su plan fallaba. Durante casi 40 minutos, la joven princesa avisa de que «si estás viendo este vídeo o estoy muerta o en una situación muy, muy, muy mala». También recuerda el caso de su hermana Shamsa y que ella misma había intentado alcanzar la libertad cuando tenía 16 años. «Me capturaron e, inmediatamente, me torturaron y me metieron en una prisión tres años y cuatro meses».

«Ella me dijo que prefería que la mataran en el barco antes que volver a Dubái»

'Escape from Dubai' relata el minucioso plan de fuga que Sheikha Lafita urdió durante siete años. Se decidió cuando vio que podía confiar en Hervé Jaubert, exoficial y espía franconorteamericano, y Tiina Jauhiainen, su profesora finesa de paracaidismo y capoeria (baile brasileño).

La princesa islámica tardó años en reunir los 350.000 euros y el valor para volver a intentarlo. Jaubert explica en el documental la agonía vital de la joven. «En un correo me dice que ha sido maltratada y oprimida toda su vida y que las mujeres son tratadas como subhumanas».

Travesía azarosa

Siguiendo su plan, Lafita y Tiina cruzaron la frontera hacia Omán a mediados de febrero y se dirigieron al Índico, donde les esperaba en alta mar el yate de Hervé Jaubert bajo bandera de Estados Unidos. Las dos mujeres se enfrentaron a una travesía agotadora y peligrosa de 26 millas (cerca de 50 kilómetros) por mar abierto en bote inflable y moto acuática. «Las olas tenían cerca de metro y medio de altura y teníamos el viento en contra. Nos tomó muchas horas llegar al barco», explica Jauhiainen a la BBC. Cuando alcanzaron aguas internacionales, arribaron por fin al yate del otro cómplice.

Una vez a bordo, trataron de contactar con la prensa internacional y grupos de derechos humanos. No hubo respuesta. «Nadie parecía creerle, porque todo parecía descabellado y desesperado», señala la instructora finesa.

Hervé Jaubert explica ante la cámara que el 8 de marzo el barco fue abordado por hombres armados y Sheikha Lafita, capturada. Entonces sí llegaron los mensajes de organizaciones como Human Right Watch reclamando noticias sobre su paradero. «Ella me dijo que prefería que la mataran en el barco antes que volver a Dubái», enfatiza Jaubert.

No se volvió a saber nada de Lafita hasta que el Gobierno de Dubái confirmó meses después que «está con su familia» y «está bien». Una fuente extraoficial calificó el secuestro como «un problema interno que se había convertido en una telenovela para manchar la reputación del jeque Mohammed». El diario 'Al Bawaba' publicó después que las redes sociales de Lafita habían sido borradas. Como su rastro vital.

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