Los expertos piden regular el cigarrillo electrónico como un medicamento

Los expertos piden regular el cigarrillo electrónico como un medicamento

Expone a su usuario a sustancias químicas y toxinas a niveles suficientes para causar enfermedades, sin ayudarles a dejar el tabaco y perjudicando a los fumadores pasivos

REDACCIÓNmadrid

En España existen unos 350.000 fumadores de cigarrillos electrónicos, aparecidos en 2003, un dispositivo que funciona con baterías, para calentar un líquido que, convertido en vapor, se inhala. Hoy se puede adquirir la «tercera generación» de vapeadores, que permite modificar características del dispositivo.

«Esta amplia variación en los productos y la capacidad de los usuarios para personalizar su experiencia hace que sea difícil evaluar la seguridad y la eficacia de los cigarrillos electrónicos como un grupo », afirma el doctor José Ignacio de Granda Orive, coordinador del Área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Contra la creencia general de que los electrónicos son menos dañinos el tabaco, un estudio de 2016 encontró que «los síntomas más comunes reportados por aquellos pasivamente expuestos incluían dificultades respiratorias, irritación ocular, dolor de cabeza, náuseas y dolor de garganta o irritación de la garganta».

«No deberíamos hablar de productos más o menos tóxicos para la salud, sino de productos tóxicos para la salud, opina doctor De Granda Orive. «Desde el ámbito sanitario no nos parece un producto adecuado para su uso, ya que perjudica la salud y produce enfermedades. No es inocuo, es algo tóxico. Aconsejamos a los fumadores que quieren dejar su adicción que pidan una visita con su médico porque es quién les puede aconsejar sobre cómo hacerlo».

Si bien no existe un estudio concluyente sí se ha demostrado que los disolventes utilizados en el vapor pueden formar compuestos tóxicos o cancerígenos cuando se vaporizan. «Aunque estos se encuentran en concentraciones más bajas que en los cigarrillos de tabaco, los estudios han encontrado que a las dosis en los que se encuentran en los cigarrillos electrónicos son perjudiciales para la salud y algunos son cancerígenos», mantiene el doctor De Granda Orive.

Además, los vapeadores son una «puerta de entrada a la adicción a la nicotina o el uso de productos de tabaco», según los expertos de Separ, al constatar que «varios estudios longitudinales han informado de una asociación entre el uso de cigarrillos electrónicos en los no fumadores y el tabaquismo futuro».

Dentro del marco del 50º Congreso SEPAR, los especialistas reclamarán que las autoridades sanitarias españolas regulen los cigarrillos electrónicos y sus accesorios como una medicación. «De esta forma se controlaría el consumo indiscriminado del mismo que está ocurriendo en el momento actual, con el consiguiente peligro no solo para la salud pública, sino también para que los jóvenes se inicien al tabaco a través de él», concluye el doctor De Granda.