Una de cada catorce personas es obesa

Dos hombres con sobrepeso./
Dos hombres con sobrepeso.

La cifra ya supera los 500 millones de afectados mientras los expertos tratan de determinar sus claves biológicas en la dieta, la genética y otros factores para identificar las mejores estrategias para prevenirla

BORJA ROBERTMadrid

Cada vez hay más personas obesas en el mundo. No solo en números absolutos, sino también en porcentaje. Las últimas estimaciones calculan que, en la actualidad, son más de 500 millones; una de cada catorce personas. Y pese a su creciente incidencia, todavía no están claras todas las causas ni existen soluciones universales. De lo que no hay duda, sin embargo, es de que el exceso de peso afecta negativamente a la salud. La Fundación Ramón Areces, junto a la Fundación General CSIC, ha organizado un simposio de dos días para que varios expertos internacionales de distintos ámbitos de este mismo problema pongan en común sus últimos hallazgos. Entre ellos, la influencia de la predisposición genética a padecer obesidad, o que su incidencia está creciendo entre los más pequeños.

"En la obesidad están presentes tanto la genética como otras causas externas como la dieta, la actividad física, el estrés o la calidad del sueño", ha asegurado José María Ordovás, catedrático de nutrición y director del Laboratorio de Nutrición y Genética de la Universidad de Tufts (Boston, EE UU), durante una rueda de prensa en mitad del simposio. En ninguno de los dos campos existen aún respuestas definitivas sobre qué afecta, ni cuánto. "Sabemos que los genes son un componente importante, pero no el único", ha aclarado Ruth Loos, directora del programa de Metabolismo y Genética de la Obesidad en el Instituto Charles R. Bronfman y profesora en el hospital Mount Sinai (ambos en Nueva York, EE UU). "Creemos que entre un 40% y un 70% tiene que ver con la genética". De momento, ha explicado, se han identificado unas 200 variantes genéticas que tienen relación con el sobrepeso.

"Y parece que, sobre todo, estas variaciones afectan al cerebro", ha explicado Loos. "Que modulan cuando tienes hambre, por ejemplo". La obesidad, ha añadido, tiene algunas características similares a otras adicciones. "Pero se puede vivir perfectamente sin alcohol y sin tabaco, y no se puede vivir sin comer, por lo que no podemos tratarlo de la misma forma", ha sentenciado.

En el encuentro también ha participado Antonio Vidal-Puig, profesor de Nutrición Molecular y Metabolismo e investigador del Laboratorio de Investigación Metabólica de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), que trabaja en la búsqueda de motivos de por qué la obesidad perjudica a la salud. "Es un problema urgente e importante, y además extremadamente complejo", ha señalado. "¿Por qué acumular grasa produce complicaciones cardiometabólicas?".

Más que el exceso de grasa en sí, ha explicado Vidal-Puig, es lo que ocurre con ella lo que puede provocar problemas más o menos graves de salud. Cuando esta se acumula en el tejido adiposo -por así decirlo, donde el cuerpo tiene previsto almacenarla como reserva de energía-, ha aclarado, ésta causa menos complicaciones. "Pero a veces se va a otros órganos. Y es la que llega la hígado, al músculo o al cerebro la que hace que estos no funcionen correctamente". Frente a esto, ha planteado tres estrategias fundamentales sobre las que sentar las bases de una respuesta médica a la creciente epidemia de obesidad. Conseguir que el tejido adiposo funcione correctamente, fomentar la quema de grasa mediante ejercicio físico o a través del tejido adiposo marrón -una variante destinada a mantener la temperatura del cuerpo y que éste consume a más velocidad- e identificar los tipos de grasa menos tóxicos que se ingieren.

"La obesidad tiene un alto componente genético, así que la sociedad en su conjunto tiene que hacer un esfuerzo en no estigmatizar a las personas que lo sufren", ha aclarado Vidal-Puig. "Digamos que son gente que ha tenido menos suerte".