Sabotaje en la Estación Espacial

Dos astronautas preparan los trajes para salir al exterior de la Estación Espacial Internacional.
/EFE
Dos astronautas preparan los trajes para salir al exterior de la Estación Espacial Internacional. / EFE

Una pérdida de oxígeno en la nave 'Soyuz' acoplada a la ISS pudo ser producida por una perforación intencionada realizada en Rusia

RAFAEL M. MAÑUECO

El prestigioso, largamente experimentado y fiable programa de vuelos tripulados rusos al espacio se enfrenta por primera vez en su historia a lo que a todas luces no puede ser otra cosa que un caso de sabotaje. Nada menos que una perforación en el fuselaje de la nave 'Soyuz MS-9', acoplada a la Estación Espacial Internacional (ISS) y único medio de evacuación de los inquilinos de la plataforma en caso de emergencia.

El pasado 29 de agosto, los sistemas de monitorización del complejo espacial detectaron una pérdida de aire. Tras las debidas comprobaciones se pudo establecer que el origen de la fuga estaba en la cápsula Soyuz MS-9, que al estar ensamblada a uno de los muelles de la ISS comparte la misma atmósfera interior. Se pudo comprobar que había un agujero de dos milímetros de diámetro en su fuselaje.

La reparación corrió a cargo de los rusos Oleg Artémiev y Serguéi Prokópiev, la avería se pudo subsanar y los cosmonautas no sufrieron en ningún momento pérdida significativa de oxígeno. Roskosmos, la agencia espacial rusa, aseguró que todo estaba en orden y en ningún momento temieron ni por la vida de los tripulantes ni por la Estación Espacial. Eso sí, comenzaron las pertinentes investigaciones para dilucidar qué había pasado.

Marcas de taladro

Se especuló en un primer momento con la posibilidad de que la perforación hubiera podido ser causada por un micrometeorito o un fragmento de basura espacial. Después, sin embargo, se puedo constatar que el agujero había sido realizado con un taladro desde dentro de la nave. Se hallaron además muescas o arañazos que indican que a quien lo hizo se le resbaló la broca hacia los lados antes de lograr sujetarla firmemente para abrir el orificio.

Pero todos estos detalles no se supieron hasta el pasado lunes, cuando el director de Roskosmos y antiguo viceprimer ministro ruso, Dmitri Rogozin, compareció ante la prensa. «No sabemos todavía qué ha podido ser e ignoramos por ahora si la perforación se hizo en tierra o en el espacio, no descartamos nada», declaró Rogozin. Eso sí, aseguró que dilucidar el asunto y dar con los responsables «es una cuestión de honor». Declaró también que se trabajaba sobre dos supuestos: «defecto de producción o acción premeditada».

Al día siguiente, y tras la creación de dos comisiones de investigación, la hipótesis de que lo sucedido había sido un acto de sabotaje tomó cuerpo. Y ayer la agencia oficial rusa TASS citaba una fuente anónima próxima a la factoría Energia que daba por hecho que alguien quiso de forma intencionada deshermetizar la Estación Espacial. «El agujero lo taladraron cuando la nave ya había sido ensamblada», y con toda probabilidad sucedió en tierra, sostuvo el interlocutor anónimo de TASS.

La primera consecuencia del desaguisado ha sido que la corporación Energia, fabricante de las cápsulas tripuladas 'Soyuz' y los cargueros 'Progress', ha comenzado a revisar todas las naves preparadas para su lanzamiento al espacio en los próximos meses: las 'Soyuz MS-10' y 'MS-11', que partirán hacia la ISS en octubre y diciembre respectivamente, y la de carga 'Progress MS-10', que lo hará también en octubre.

Artémiev y los astronautas estadounidenses Drew Feustel y Richard Arnold llevan en la plataforma espacial desde el 21 de marzo. A ellos se unieron el 8 de junio Prokópiev, la norteamericana Serena Auñón-Chancellor y el alemán Alexander Gerst. En total, conviven en ella seis tripulantes.

Rusia ha sufrido en los últimos años varios percances en su industria espacial, con la pérdida de una nave de carga 'Progress 'y varios cohetes 'Proton', empleados para poner en órbita satélites artificiales. Pero, a la espera de que la NASA se dote de una nueva nave espacial, la única forma hoy día de volar a la ISS es con las naves rusas 'Soyuz'. Esta línea de colaboración entre Moscú y Washington se mantiene todavía pese al empeoramiento de sus relaciones y a las sanciones.

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