Así es 'el Indiana Jones del arte': un detective de éxito

Arthur Brand posa junto a 'Busto de mujer', valorado en 25 millones de euros, que recuperó hace unos días. :: r. c./
Arthur Brand posa junto a 'Busto de mujer', valorado en 25 millones de euros, que recuperó hace unos días. :: r. c.

El detective Arthur Brand se dedica a recuperar cuadros robados. Acaba de rescatar un valioso retrato de Picasso sustraído hace 20 años

ANTONIO PANIAGUA

Arthur Brand es un sabueso del arte, el Sherlock Holmes de los cuadros robados, el tipo al que todos los coleccionistas recurren cuando han sido desplumados. Este holandés que tiene aspecto de pelar las gambas con cubiertos se dedica a recuperar obras de arte y antigüedades que han sido birladas a sus propietarios. La última hazaña de nuestro héroe, hace apenas unos días, ha sido encontrar la pintura 'Busto de mujer', de Pablo Picasso, valorada en 25 millones de euros y que había sido sustraída en 1999 del yate de un jeque saudí en la Riviera francesa. La obra tiene como musa a Dora Maar, reputada fotógrafa y artista que fue amante de Picasso entre 1936 y 1943.

El investigador hizo correr la voz en los circuitos criminales de que estaba interesado en adquirir el cuadro robado. Al reclamo acudieron dos intermediarios que se presentaron en su casa con la valiosa tela, envuelta en una sábana y bolsas de basura negras. Antes de devolverlo a la Policía, Brand colgó el lienzo en la pared de su modesto apartamento de Ámsterdam y disfrutó de su contemplación durante toda una noche.

Frente a lo que pudiera pensarse, los miembros de este círculo delictivo no son diletantes que suspiran por la pincelada y la composición perfectas o que se solazan con la belleza de una escultura en una cámara secreta. En el submundo del hampa, de la mafia y el terrorismo es frecuente recurrir al arte como moneda de cambio. Entre los mafiosos existe la costumbre de entregar obras robadas a cuenta como señal o pago de una deuda. Está acreditado que Al Qaeda y el Estado Islámico se han financiado vendiendo piezas de museo fruto sus saqueos. No es una actividad donde abunden los caballeros respetables. El del arte es un lucrativo negocio en el que es fácil encontrarse con traficantes de armas, drogas y mujeres obligadas a prostituirse.

La historia de Brand como rescatador de piezas que todos daban por perdidas se remonta a Andalucía, donde aprendió a hablar español, un idioma que domina gracias también a una prolongada estancia en Argentina. Fue en el sur de España donde se unió brevemente a una banda de expoliadores arqueológicos para conocer desde dentro este mercado clandestino.

Brand se pasa el día viajando. Lleva las riendas de su empresa, Artiaz, montada con otros dos socios en 2011, con grandes dosis de sagacidad y mucha, mucha discreción. Suele ayudar a familias judías que fueron expoliadas por los nazis y a coleccionistas que no quieren que les den gato por libre. Nacido en Deventer, en el este de Holanda, estudió Relaciones Internacionales e Historia.

Lienzos en el basurero

El currículum de Brand está colmado de hitos. El año pasado dio con el paradero de un mosaico bizantino que había desaparecido de una iglesia chipriota en los años setenta. Su reconocimiento internacional le llegó hace cuatro años, cuando halló 'Los caballos de Hitler', dos estatuas de bronce del escultor filonazi Joseph Thorak, unas piezas que todo el mundo daba por destruida. Y es que no es raro que un objeto de arte robado acabe en el desguace ante la dificultad de venderlo.

El investigador holandés es de sobra conocido en España, no solo por sus andanzas de juventud. Hace tres meses recuperó dos piedras visigodas que habían sido sustraídas en 2004 de la ermita de Santa María de Lara, en Burgos. Las piezas estaban abandonadas a a la intemperie en el jardín de un chalet de una pudiente familia británica, donde eran devoradas por la lluvia. Un comerciante francés se las había vendido como objetos decorativos de exterior.

Su modo de trabajar se resume en tres pilares: no infringir jamás la ley, mantener la palabra dada y negociar hasta el agotamiento. Gracias a estos principios se ha labrado un prestigio y ha resuelto casos cuyo valor asciende a 175 millones de euros. Brand conoce todos los secretos de su oficio, que en ocasiones resulta frustrante. No en balde, solo el 10% del arte robado reaparece. Y quien pretenda hacerse con una ganga debe tener mucho cuidado, pues se estima que el 30% de las obras que se mueven en los circuitos ilícitos son falsificaciones.

El detective se mueve con prudencia en las cloacas del arte. Su reputación es tan impresionante que el FBI, la Interpol o la Guardia Civil han solicitado su colaboración. A veces se le llevan los demonios ante las tropelías que cometen los traficantes y ladrones, poco dados a actuar por amor al arte. Hay una leyenda que Brand da por cierta según la cual el 'caravaggio' 'Natividad con San Francisco y San Lorenzo', desvalijado por la Cosa Nostra en Parlemo, acabó comido por las ratas. El rumor habla de que los mafiosos lo escondieron en una casa de campo y cuando se disponían a recuperarlo para saldar una deuda se encontraron con el cuadro hecho migas.

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