El pulso entre LaLiga y la Federación

Jugar viernes y lunes, una apuesta para alcanzar los 2.300 millones de ingresos televisivos, es el motivo de fricción

El pulso entre LaLiga y la Federación
FERNANDO MIÑANA

La Liga se descorchará con todo un clásico: un Athletic-Barcelona en San Mamés. Pero, aunque faltan menos de tres semanas para que empiece el curso 2019-2020, aún no está claro si será el viernes 16 o el sábado 17. Esta incertidumbre, que quedará despejada el 7 de agosto por la Justicia ordinaria, es fruto del enésimo enfrentamiento entre LaLiga y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). O, sintetizándolo al máximo, el último choque entre Javier Tebas y Luis Rubiales, viejos enemigos.

La organización que preside Tebas desde 2013 ha vendido a las diferentes plataformas de todo el mundo –con especial énfasis a las asiáticas– los derechos televisivos de una competición que, expandiendo su calendario para ganar telespectadores, había previsto que los partidos se jugaran los viernes, los sábados, los domingos y los lunes. Así lo firmaron, cobraron 2.300 millones de euros y le dieron una buena cucharada de la tarta a cada club. Pero la RFEF no está conforme con este planteamiento: considera que llevar un encuentro en Sevilla, por ejemplo, a las cuatro de la tarde en los meses más calurosos, u otro, a un campo cualquiera, un lunes a las nueve de la noche va en contra de la afición, de la asistencia del público a los estadios. Y, en base a la decisión de la jueza única de Competición de la RFEF, ha prohibido la celebración de partidos los viernes y los lunes.

El negocio

Un reparto más equitativo
Antes del G-30 (clubes de Primera y Segunda), el reparto de los ingresos por las televisiones lo manejaban el Real Madrid y el Barcelona, dejando las migajas para los demás, con lo que la brecha era cada vez mayor
Más partidos para ver
La decisión de LaLiga de hacer todo lo posible para que no se solapen los partidos cada jornada, repartiéndolos en diferentes horarios del viernes al lunes, permite que los espectadores tengan más posibilidades de ver enfrentamientos. Y así es más fácil sacar más tajada

LaLiga no se da por aludida. Esta postura va en contra de la máxima profesionalización de una competición que corre hacia la excelencia con el combustible del dinero de las televisiones. Esta partida, la de los derechos audiovisuales, equivale a más de la mitad del presupuesto en 16 de los 20 clubes de Primera. Y en algunos casos, como sucedió con el Huesca o el Eibar la pasada campaña, esa porción está por encima del 95% del dinero invertido para esa temporada.

Los líderes de estas dos instituciones, Tebas y Rubiales, dos hombres vehementes, a quienes les gusta hablar alto y claro, no piensan rendirse. Así que el preludio de este nuevo ejercicio se presume agitado. Los clubes, mientras, asisten expectantes a este pulso porque prohibir los viernes y los lunes equivale a romper un contrato ya rubricado, y eso significa que podrían ver mermado el caudal económico súbitamente. «Sería un fracaso económico para todos los clubes porque es algo que ya está comprometido y nos los podrían quitar de repente; sería nuestra ruina», señalan fuentes de algunos equipos modestos de Primera.

Ambos, Rubiales y Tebas, tienen una legión de defensores y detractores. Pero a ninguno de los dos parece afectarle la opinión pública. No cambian su discurso. No ceden en su propósito. No piensan mover el timón ni un dedo. Van directos a la colisión.

Cara a cara

Javier TebasNació en Costa Rica el 31 de julio de 1962. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza. Empezó como gestor con la presidencia del Huesca, la ciudad donde se crió. Está casado y tiene cuatro hijos. Fue el líder del G-30 que logró un reparto más equitativo del dinero de las televisiones y en 2013 se convirtió en el presidente de la LFP
Luis RubialesNació en Las Palmas de Gran Canaria el 23 de agosto de 1977. Es licenciado en Derecho por la Universidad CEU-Cardenal Herrera de Elche y director deportivo por la Universidad Camilo José Cela. Es padre de tres hijas. Fue jugador y presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles. En 2018 sucedió a Villar como presidente de la RFEF tras vencer a Juan Luis Larrea, el candidato que quería Tebas

Rubiales fue futbolista antes que dirigente. Debutó a los 14 años en el Motril, el equipo de la ciudad adonde se mudó la familia desde Las Palmas cuando era un niño. No era un superdotado y siempre tuvo claro que tenía que seguir estudiando. En la cantera del Valencia se sacó la Selectividad con una mención especial del tribunal. Pasó por varios equipos antes de debutar en Primera con el Levante, al que llegó desde el Xerez, club que abandonó por culpa de los impagos.

El G-30 cambió el modelo

No tardó en curtirse en las trampas del fútbol. Clubes morosos que nunca dejaban de gastar en nuevos fichajes para tapar el agujero. Futbolistas atrapados en el cepo de las deudas. Ahí emergió el líder que llevaba dentro Rubiales, crucial para que todos cobraran cuando el Levante entró en concurso de acreedores. Su fama le llevó a barrer a Gerardo González, que llevaba desde 1988 como presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles. Rubiales tomó el mando en 2010 y, nada mas llegar, amenazó con una huelga a las puertas del clásico. La siguiente temporada no fue de farol y los futbolistas se plantaron por primera vez en 27 años para reclamar un convenio colectivo que contemplara un fondo salarial –con el 0,5% de los ingresos televisivos– que asegurara el pago de los sueldos a los futbolistas.

Su llegada a la RFEF, convirtiéndose en el sucesor de Ángel María Villar, treinta años al mando, no fue menos estruendosa y, días después de ganar por mayoría absoluta, despidió a Julen Lopetegi como seleccionador nacional al hacerse público que había fichado por el Real Madrid en plena preparación del Mundial de Rusia. Una decisión que alumbró un encendido debate en la España futbolera.

Jugar de viernesa lunes sin quese solapen los partidos multiplicala audiencia

Javier Tebas, que mañana cumple 57 años, también dio sus primeros pasos en el club de su tierra. En este caso, como presidente del Huesca, donde se crió tras nacer en Costa Rica. En 2001 ya era el vicepresidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) y en 2003 fue elegido representante del G-30, colectivo integrado por treinta clubes de Primera y Segunda División, para negociar un reparto más equitativo de los derechos televisivos que el modelo imperante, que solo contentaba al Real Madrid y al Barcelona.

Tebas conoce como pocos, después de asesorar a una docena de clubes, las cañerías del fútbol español. O trabajando como abogado para el polémico Dmetry Piterman cuando era el dueño del Alavés. En 2013 arrasó en la carrera hacia la presidencia de la LFP y más aún en su reelección, en 2016.

El mercado asiático es un filón para LaLiga a la hora de vender la retransmisión televisiva de sus partidos
El mercado asiático es un filón para LaLiga a la hora de vender la retransmisión televisiva de sus partidos / EFE

Menos deuda y más ingresos

Uno de sus grandes aciertos fue apoyarse en Javier Gómez, que había sido vicepresidente en el Valencia. Su clarividencia con los números fue palpable tras sus primeros cuatro años con el control económico y financiero: la deuda con Hacienda se redujo un 71% y los ingresos crecieron un 48%. Tebas recuperó el prestigio de la Liga. No solo convirtiéndola en un producto atractivo para televisiones de medio mundo, sino persiguiendo el amaño de partidos y tratando de echar de los estadios a los ultras violentos. El fútbol español llevaba años necesitando ese lavado de cara. Y tuvo la valentía, pese a ser un madridista confeso, de escaquearle algo de poder a los dos potentados de nuestro fútbol con este reparto más justo.

Los números

50%
Solo el Barcelona (19%), el Real Madrid (20%), el Atlético (32%) y el Valencia (42%) no llegan a cubrir la mitad de su presupuesto con los ingresos por televisión obtenidos por LaLiga en la comercialización conjunta de los derechos nacionales e internacionales
2.300
millones de euros ingresa LaLiga por los derechos audiovisuales de sus partidos de la próxima temporada en todo el mundo

Desde el primer momento entendió que la profesionalización de LaLiga no entendía de sentimentalismos. «Para nosotros, el público no son solo los aficionados que acuden al estadio, también son aquellos que ven los partidos de televisión en todo el mundo, más de 2.800 millones de personas», precisan. Porque la competencia, especialmente con la Premier League, es muy dura. En Inglaterra hay 18 millones de abonados al fútbol de pago y en España apenas unos cinco. Del mismo modo que nadie en Estados Unidos cuestiona que su equipo tenga que jugar a un horario algo más incómodo para que Europa pueda ver los domingos un partido de la NBA en 'prime time'.

Para exprimir al máximo su producto, LaLiga reparte sus partidos en cuatro días y evita que se solapen, multiplicando así las oportunidades de la audiencia global para ver tantos encuentros como le plazca. Desde la organización recuerdan, además, que el órgano de control en el que se evalúan los concursos y se adjudican derechos de televisión a los operadores lo forman, además de una representación de clubes, el Consejo Superior de Deportes (CSD) y la RFEF. Y que la Federación, desde que existe el Real Decreto Ley 5/2015, y teniendo 'voz', nunca se ha pronunciado al respecto de las bandas horarias y los lunes y viernes programados y adjudicados. Un punto de fricción cada vez más caliente.