El peligro de 'FaceApp': cómo expone tu privacidad la app que envejece los rostros

El peligro de 'FaceApp': cómo expone tu privacidad la app que envejece los rostros

Popularizada en las últimas semanas, su uso se ha disparado sin que los usuarios conozcan realmente qué se esconde detrás de la aplicación

ÁLVARO LÓPEZ

¿Cómo seremos cuando seamos ancianos? ¿Qué rostro tendremos? ¿Se nos caerá el pelo? ¿Estará canoso? Todas ellas son preguntas lógicas que forman parte de las inquietudes del ser humano. Poder responderlas es un caramelo demasiado gustoso como para dejarlo pasar. Eso es precisamente lo que ofrece 'FaceApp': poder ver nuestro rostro cuando seamos mayores. Lo que no se cuentan son los peligros que esconde.

'FaceApp' ofrece una herramienta extraordinaria para viajar al futuro de un modo gratuito. La app no cuesta dinero y se puede descargar en cualquier smartphone. Eso han hecho ya millones de usuarios que, sin embargo, no saben que están comprometiendo su intimidad al utilizarla. Los expertos ya avisan que utilizar aplicaciones de este tipo pueden ser una ventana abierta contra la privacidad individual.

Según Daniel González, director del área de Información Multimodal de Gradiant, «FaceApp es una aplicación que ofrece un servicio que podría parecer «gratuito», pero en el que la moneda de cambio son nuestros datos. Al aceptar sus condiciones, les damos permiso para acceder a nuestras imágenes, por lo que pueden analizarlas para identificar a las personas que aparecen y buscar relaciones o parentescos, conocer nuestros gustos, aficiones o inclinaciones políticas».

Dicho de otro modo, cuando utilizamos esta aplicación tan de moda en estos momentos, lo que estamos haciendo es proporcionar información de gran valor para la empresa sin saber si nuestros datos van a ser vendidos a terceros. Algunas fuentes apuntan a que 'FaceApp' no actualiza sus políticas de privacidad desde hace años. Por lo que resulta bastante probable que nuestro rostro y lo relacionado con nuestra imagen, se utilice para fines comerciales en el mejor de los casos.

González lo explica: «Se puede obtener información sobre dónde fueron tomadas nuestras imágenes y saber por dónde nos movemos, cuándo y con quién. Evidentemente, toda esta información resulta de gran valor para comercializarla, es por ello que como usuarios debemos ser cautos, revisar la política de privacidad de las apps que descargamos y tener mucho ojo con el tipo de información personal que compartimos en internet.»

En ese sentido, la recomendación es evitar a toda costa aplicaciones que ofrezcan servicios gratuitos que impliquen dar nuestro consentimiento al uso de imágenes. Nada es gratis total, todo lleva una contraprestación. En el caso de 'FaceApp', si se ha utilizado, lo ideal es desinstalar la aplicación para evitar que esta siga teniendo acceso a nuestros datos.