Los nutricionistas alertan: «Beber agua de mar es perjudicial para la salud»

La contaminación es una de las causas de los efectos perjudiciales. /IDEAL
La contaminación es una de las causas de los efectos perjudiciales. / IDEAL

La última moda para adelgazar supone un riesgo para el cuerpo humano y tiene efectos secundarios negativos, «no te vas a morir pero el mal trago no te lo quita nadie»

JOSE MENDOZA MAYO

Imagina que estás perdido en una isla desierta, en el horizonte únicamente puedes ver el océano y no tienes acceso a agua potable con la que calmar tu sed. En ese caso, tampoco es buena idea beber agua del mar, mucho menos como parte de una dieta. Jamás hay que ingerir agua de mar. Una obviedad que parece haber sido olvidada en la última moda de las dietas milagro: beber agua de mar para adelgazar.

Más allá del sabor, que nos recuerda la elevada cantidad de sal que estamos ingiriendo y que nos seca la garganta durante un rato largo, existen personas dispuestas a sacrificar sus papilas gustativas como parte de una moda que, en palabras de una experta, «no te ayuda a adelgazar y te expones a un sinfín de consecuencias negativas».

«Es una moda basada en las teorías de un Rene Quinton, un naturalista del siglo pasado, en las que exponía los beneficios de beber este agua. Todas estas teorías aparecen en la llamada 'Dieta del Delfín', que la defiende un veterinario llamado Ángel Gracia. Una que intenta vender que, bebiendo un poco de agua de mar, rebajada con agua dulce, y con una serie de ejercicios, adelgazas y desaparecen todos tus males», explica Nuria Romero, dietista-nutricionista en Granada.

La nutricionista asegura que no es más que «otra dieta milagro sin ningún fundamento científico». Un bulo. Más allá de «no aportar ningún beneficio a tu cuerpo», Nuria, titulada por la Universidad de Granada, asegura que puede tener efectos perjudiciales para la salud, causando, como mínimo, deshidratación:

«No te vas a morir por beber agua de mar, pero puedes deshidratarte. El agua de mar lleva una mayor concentración de sales, es una solución hipertónica. Nuestro cuerpo y nuestras células tienen una concentración isotónica. Para regular estas diferencias, nuestras células reducen su tamaño y liberan agua al exterior para equilibrar las concentraciones de sal en la sangre y las células», relata, una eliminación de sal que requerirá altas cantidades de agua dulce para eliminar este exceso mediante orina.

Una tómbola de efectos negativos

Durante el proceso, si en lugar de un vaso, ingerimos cantidades mayores de agua marina, podemos experimentar un aumento de frecuencia cardíaca, nauseas, debilidad e incluso delirios como consecuencia de la deshidratación. Una lista de efectos secundarios que no ha hecho más que empezar: «El agua potable necesita pasar controles y tener unos requisitos que el agua marina no cumple. Hay muchísimos microorganismos que pueden causar efectos negativos en nuestro cuerpo».

En el mejor de los casos, el consumidor de este tipo de agua podría estar ingiriendo restos de cremas solares y cosméticos, cuyas consecuencias pueden ir desde el malestar estomacal a una infección de mayor gravedad, pero «no es la primera vez que se dan casos de E. Coli por culpa de vertidos fecales en el agua marina».

Pese a que existen marcas comerciales que venden el agua de mar, estas lo hacen tras haber pasado las especificaciones que pone la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Unas barreras que muchas veces incluye filtrado, depuración y estrictos controles sanitarios que convierten a estos productos en poco más que sal yodada disuelta en agua.