Un presidente y un biberón

Un presidente y un biberón

El jefe de la Cámara de Representantes de Nueva Zelanda acuna y alimenta al bebé de un diputado mientras modera el debate

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

Fue la imagen del día en todo el planeta. Trevor Mallard, el presidente de la Cámara de Representantes de Nueva Zelanda, hizo hervir las redes sociales y copó las pantallas televisivas cuando, flemático, pero con mucha naturalidad, dio el biberón al bebé de uno de los diputados mientras, como si fuese la cosa más habitual del mundo, dirigía el debate parlamentario desde su estrado y daba y quitaba palabras a los distintos portavoces políticos.

El desencadenante de la historia se llama Tutanekai Smith-Coffey y es el hijo de mes y medio del diputado laborista Tamti Coffey y de su marido, Tim Smith. Nació a primeros de julio y lo dio a luz una amiga del matrimonio, que aceptó tenerlo de manera altruista por maternidad subrogada.

Coffey, un antiguo presentador de televisión transmutado en político, acababa de agotar sus seis semanas de baja paternal cuando se convocó la última sesión parlamentaria de la cámara neozelandesa, por lo que su única forma de conciliar sus nuevos deberes familiares con los profesionales fue llevar al niño al escaño.

Mallard, que en su toma de posesión, hace dos años, prometió hacer de la cámara un lugar habitable para las familias, cumplió sus palabras y se ofreció a cuidar al niño de Coffey mientras este participaba en el debate. No solo lo cuidó, sino que le dio el biberón con una evidente pericia y, luego, no dejó de acunarlo ni cuando cortó a uno de los portavoces con el habitual aviso parlamentario de «se ha acabado su tiempo».

El propio presidente de la cámara difundió a través de Twitter las imágenes con sus cuidados al infante junto a la divertida frase: «Normalmente, la silla presidencial solo la utilizamos los presidentes, pero hoy un VIP se ha sentado conmigo».

Pero Nueva Zelanda ya fue con anterioridad ejemplo para el mundo del compromiso real de sus políticos con la necesidad de poder compatibilizar la vida familiar con la laboral. Su presidenta, Jacinta Ardern, tuvo que dejar en junio de 2018 de forma provisional el ejercicio de su cargo durante seis semanas para poder cuidar de la hija que dio a luz. Fue, de hecho, la primera dirigente de un país en tener un hijo en el cargo desde que casi 30 años antes (1990) lo hiciese la entonces presidenta pakistaní Benazir Butto. Pero Ardern fue más lejos que Butto. El 25 de septiembre del año pasado se llevó a su hija -entonces de tres meses y en período de lactancia- al plenario de la Asamblea General de la ONU. Jugó con el bebé hasta que le llegó el turno de intervenir y mientras hablaba lo dejó al cuidado de su marido, Clarke Gayford.

En España, Carolina Bescansa, entonces número tres de Podemos, copó todos los focos el 14 de enero de 2016 cuando llevó a su bebé de seis meses a la sesión constitutiva del Congreso y lo amamantó. Llevar a su niño de cinco meses al escaño, sin embargo, le costó hace dos semanas a la diputada Zuleika Hassan su expulsión entre empujones del Parlamento de Kenia.