Resuelven el misterio de la niña que apareció muerta en una autopista tras ser torturada

Las Policía distribuyó por toda Francia y en 30 países miles de carteles con la imagen de la niña tratada fotográficamente. Hubo que hacer una especie de retrato robot porque su rostro estaba tan desfigurado que resultaba irreconocible. :: r.c./
Las Policía distribuyó por toda Francia y en 30 países miles de carteles con la imagen de la niña tratada fotográficamente. Hubo que hacer una especie de retrato robot porque su rostro estaba tan desfigurado que resultaba irreconocible. :: r.c.

La Policía francesa resuelve gracias al ADN el misterio de una niña de 4 años cuyo cadáver con signos de tortura apareció en la cuneta de una autopista hace tres décadas

El 11 de agosto de 1987 dos empleados de la autopista francesa A10 encontraron en una cuneta, a la altura de Blois, el cadáver de una niña de unos cuatro años vestida con un pijama rosa y blanco bajo un vestido azul y blanco a cuadros. Lo que vieron al retirar la manta que envolvía a la pequeña los dejó traumatizados para siempre. El cuerpo, apenas sin sangre, era un muestrario de violencias. «Está en un estado insoportable, es una herida desde los pies a la cabeza», declaró entonces el forense que realizó la autopsia.

La niña había muerto ese mismo día. Tenía marcas de quemaduras provocadas con un hierro candente, mordeduras causadas por una mandíbula de mujer, un pezón arrancado, evidencias de múltiples palizas, costillas rotas y fracturas antiguas mal curadas. Tenía todo lo imaginable, menos un nombre. De ella solo se logró averiguar que su corta vida había sido un sufrimiento continuo y que, por los rasgos, podía ser magrebí. Nada más.

Nadie reclamó el cuerpo, que fue enterrado en el cementerio de un pueblo cercano, Suèvres, cuyos habitantes se han encargado desde entonces de que no falten flores en la tumba. Sobre la lápida hay dos inscripciones: 'En memoria de la pequeña desconocida de la autopista A10' y 'Aquí reposa un ángel'.

El descubrimiento del cadáver conmocionó a la opinión pública francesa que, a falta de otro nombre, acabó llamando a la niña 'la pequeña mártir de la autopista A10'. Las investigaciones recayeron sobre la Brigada de Orleans, que se tomó el caso como un asunto personal y comenzó la mayor operación de búsqueda que se había desarrollado hasta entonces en Francia.

'¿Quién es?'

La Policía imprimió 150.000 carteles con el retrato robot de la niña, cuyo rostro real no podía mostrarse porque estaba completamente desfigurado. La imagen de la pequeña mártir se difundió en 30 países, en cada centro oficial galo su fotografía arreglada se adueñó de los tablones de anuncios. '¿Quién es ella?', preguntaban los carteles. Los investigadores visitaron más de 65.000 escuelas infantiles, interrogaron a 6.000 pediatras y hablaron con todo tipo de profesionales de servicios sociales. Durante varios días la Gendarmería vigiló discretamente la tumba de Suèvres pero por allí no pasó ningún sospechoso.

Buscaban el nombre de una niña de 95 centímetros, 20 kilos de peso y cabellos marrones rizados que daba la impresión de que nunca había existido. Nadie se explicaba por qué no la echaban de menos en algún lugar. A medida que el rostro se extendía por todo el país las preguntas se multiplicaban. ¿Quiénes eran sus padres?, ¿no tenía vecinos o parientes?, ¿nunca había ido a un médico?

La Policía recibió incontables llamadas telefónicas pero ninguna condujo a nada. Un hombre confesó que había matado a la pequeña, aunque pronto se descubrió que era mentira. Un vidente llegó a decir que la mártir era hija ilegítima de un ministro. Una pista falsa la situó en Túnez. En 1993 el cuerpo fue exhumado para extraerle muestras de ADN, pero por aquel entonces nadie sabía muy bien qué hacer con ellas y quedaron archivadas.

La investigación había llegado a un punto muerto. En 1997 el caso se declaró oficialmente no resuelto aunque resurgió periódicamente gracias al empeño del fiscal de Blois, que lanzó una nueva convocatoria de testigos para evitar la prescripción, y de los agentes de la Brigada de Orleans, que no dejaron de buscar un nombre para la pequeña mártir. En 2007 pareció abrirse una puerta cuando los análisis científicos del ADN confirmaron el origen magrebí de la niña, pero no se encontró ninguna concordancia en las bases de datos genéticos. De nuevo parecía que el callejón no tenía salida.

Coincidencias

A finales de 2017 un hombre fue arrestado en Villers-Cotterets por un trivial incidente violento. Como requiere el procedimiento, la Policía tomó un muestra de su ADN y la depositó en las bases de datos oficiales. Fue entonces cuando la pequeña mártir regresó del pasado. En la pantalla del ordenador comenzaron a aparecer coincidencias que revelaron que el detenido y la niña eran hermanos.

Sus padres, ya sexagenarios, han sido detenidos y ayer comparecieron ante un juez que les acusa de asesinato y malos tratos. Ambos viven separados desde hace años y en localidades diferentes. El hombre ha responsabilizado a su exmujer de las torturas que acabaron con la vida de su hija. El día que murió cumplía 4 años. Se llamaba Inass.

Temas

Sucesos

Fotos

Vídeos