Así es el tren bala que asombra a todo el mundo

El tren bala chino espera en la estación de Hong Kong. /R. C.
El tren bala chino espera en la estación de Hong Kong. / R. C.

China inaugura el Vibrant Express. El tren bala conectará Hong Kong, Shanghái y Pekín en menos de 9 horas

A. CORBILLÓN

Aerodinámico, plateado y pulido a la perfección, el Vibrant Express, el nuevo tren bala chino, completa la obsesión del gigante asiático por transportar a su mil millonaria población de un lado a otro de este país de dimensiones continentales. Su puesta en marcha ha quedado un tanto ensombrecida al coincidir en el tiempo con la inauguración de otra espectacular obra de ingeniería: el gran puente de 55 kilómetros de longitud que une Hong Kong con Macao.

El nuevo tren también sale de la antigua colonia británica. Y, tras entrar en el continente, deja a tiro de piedra Guangdong, tercera ciudad china, con 14 millones de habitantes, en apenas 48 minutos. El 'capitalismo comunista' quiere aprovechar al máximo las prestaciones que le da Hong Kong y ha convertido a este 'Nueva York' asiático en la estación desde la que dar el salto para convertirse en la primera economía del planeta.

El Vibrant Express ha necesitado ocho de años de obras, marcadas por una intensa polémica. Y, por supuesto, unas inversiones que se han revisado varias veces al alza. La última cifra supera de largo los 12.000 millones de euros.

Atasco para lograr billete

La devolución de la antigua colonia en 1997 incluía un compromiso con el respeto a sus libertades civiles y penales, de inspiración británica. Pero en su nueva estación central de West Kowloon rige ya la dura jurisprudencia China. Y sus sistemas de seguridad en el acceso de los pasajeros. «Nunca antes se había visto un proyecto tan polémico», lamenta en una editorial el 'South China Morning Post', editado en Hong Kong.

Para los habitantes de la ciudad más celosos de su estatus especial, o los que siempre desconfían de la bandera roja de Pekín, el nuevo tren ha sido la excusa para meterles una especie de Caballo de Troya; es decir, para atacar el corazón de sus libertades e imponerles la ortodoxia comunista. Pero lo cierto es que toda China aspira a estrenar el nuevo convoy y hay atasco para lograr billete en el último de los 5.000 trenes de alta velocidad que operan en el país.

En competencia con el transporte aéreo, ahora se puede cruzar Hong Kong, vía Guangdong, hacia Shanghái y con destino final en Pekín en apenas nueve horas y a pesar de las 44 paradas de la línea. «Los aviones chinos a menudo se retrasan y los aeropuertos están lejos de casa», explicó el viajero Feng Yan a un reportero de un diario local que hizo el recorrido inaugural.

Apenas dos minutos después de su salida, el tren bala G5711 supera los 177 km/hora, aunque está diseñado para alcanzar los 300 cuando avance por las amplias llanuras continentales. Con su apertura, la red china de alta velocidad ofrece ya 25.000 kilómetros. Entre 70 y 82 trenes realizarán semanalmente un recorrido que las autoridades ferroviarias calculan que usarán más de cien mil pasajeros al año.

El Gobierno chino espera superar este año el PIB de Estados Unidos para convertirse en la primera economía del planeta. Para mover a sus 1.500 millones de habitantes, la alta velocidad ferroviaria se considera un elemento estratégico. También una alternativa mucho más sostenible y ambiental que los aviones.

trenes de alta velocidad atraviesan la gran extensión de la China continental uniendo las principales capitales del país. El Vibrant Express enlaza las 44 mayores ciudades entre Hong Kong y Pekín.