Adiós al 'Gran K', antigua referencia del kilogramo

Adiós al 'Gran K', antigua referencia del kilogramo
L. Sevilla

El peso del kilogramo se regirá por una fórmula matemática, que desplaza al cilindro de platino que perdía peso con los años

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Cada 20 de mayo se celebra el Día Internacional de la Metrología, una conmemoración revestida de intrascendencia hasta ayer. Este año los científicos de las mediciones decidieron que en esta fecha cambiaría la forma de pesar un kilogramo, esa convención que permite comparar la masa de las cosas. Hasta ahora se había determinado su peso con un objeto cilíndrico conocido como 'Gran K', una cosa sin gracia hecha casi toda de platino con una décima parte de iridio. El peso de este cilindro construido hace 130 años equivalía a un kilogramo. Pero desde 1880 se habían fabricado unas 80 copias y no pesaban lo mismo que el original. La forma lisa y redondeada de ese objeto tenía un problema: adelgazaba. Desde su creación, la pieza primigenia había perdido 50 microgramos. Esa aparente pequeñez podía hacer tambalear a uno de los dos pilares del sistema métrico decimal, una convención adoptada por todos los países, excepto tres, entre ellos Estados Unidos.

Cuando se fabricó el 'Gran K', con unas dimensiones de 39 milímetros de altura y otro tanto de diámetro, fue resguardado en una cámara acorazada en Sèvres, cerca de París, cuya llave sólo tienen tres personas. Coronado por tres pequeñas cúpulas de vidrio, se quiso aislar de las interferencias externas. Pero los científicos reunidos en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas encontraron que la variación en el peso del objeto era intolerable, después de compararlo con las seis primeras réplicas realizadas a finales del siglo XIX. En Versalles los expertos se reunieron a debatir cuál sería el destino del kilo, durante tres días de noviembre de 2018. Esta asociación de sabios de 60 países decidió una «transformación radical en el sistema base de la ciencia y el intercambio económico global», dijo Sébastien Candel, presidente de la Academia de Ciencias de Francia, al salir del cónclave y anunciar que el estándar para el kilogramo dejaría de ser un objeto físico.

Destronado el 'Gran K' y convertido oficialmente en un objeto obsoleto, le toca gobernar a las ciencias teóricas. El nuevo referente proviene de una fórmula matemática, como la gran mayoría de las medidas que rigen hoy el universo. En este caso, el kilogramo será equivalente a la cantidad de electricidad necesaria para contrarrestar su fuerza, como sugiere la Constante de Planck, de la física cuántico. Todo se podrá seguir pesando. De lo inanimado a los seres vivos. Pero las balanzas exactas del mundo ya no buscarán el equilibrio con una pieza de metal en uno de sus lados, sino con máquinas de imanes electrónicos. La diferencia se notará, más que en las macrooperaciones comerciales, en el plano micro de la ciencia.

El prototipo del siglo XIX para el kilogramo, conocido como 'Gran K'
El prototipo del siglo XIX para el kilogramo, conocido como 'Gran K' / AFP

Del Sistema Internacional de Unidades, constituido por otras siete medidas básicas, ayer también sufrieron alteraciones en su definición el kelvin, el mol y el amperio. El primero se medirá a través de la Constante de Boltzmann, relacionada con la agitación térmica de las partículas; el segundo será definido por otra ecuación, la Constante de Avogrado, y el tercero se regirá por la carga eléctrica del protón. Las otras tres medidas del sistema –el segundo, el metro y la candela (para medir la intensidad luminosa)– quedaron intactas. De momento.

Los metrólogos ya habían cambiado, y más de una vez, la otra medida fundamental del sistema métrico decimal, el metro. La primera en 1795, cuando pasó a ser definida como la «diezmillonésima parte de la distancia que separa el polo norte del ecuador en línea recta», y la última 165 años después, cuando la misma asociación que alteró ayer el kilogramo decidió que la medida de un metro era «1.650.763,73 veces la onda en el vacío de la radiación naranja del átomo de criptón 86». Y cambió todas las rayitas de las reglas.

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