Los jóvenes españoles cada vez se emancipan más tarde

Los jóvenes españoles cada vez se emancipan más tarde
Efe

Los expertos reclaman un plan de choque contra el paro y la precariedad, ayudas al alquiler y un parque de vivienda social para arrendar

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

La tardía edad a la que se emancipan los jóvenes españoles, un serio problema de país desde hace años que repercute en otros aspectos negativos como la baja natalidad, lejos de corregirse va a peor. Más de la mitad de los españoles con edades comprendidas entre los 25 y los 29 años, en concreto el 53,1%, viven todavía en casa de sus padres, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es más, casi el 25% de los que ya tienen entre 30 y 34 años todavía no habían dejado el año pasado el nido familiar. Estos porcentajes de adultos jóvenes españoles no emancipados son 4,6 y 4,2 puntos respectivamente más altos que las ya muy elevadas tasas registradas hace un lustro.

 Los datos recogidos en la Encuesta Continuada de los Hogares apuntan a que se enquista lo que ya era un enorme problema. España está de hecho a la cola de Europa en cuanto a edad de emancipación de sus jóvenes. El español medio no deja la casa familiar hasta pasados tres meses los 29 años, lo que significa que lo hace más de tres años después que sus homólogos continentales, que salen de la vivienda de los padres sobre los 26 años, y nada menos que ocho años más tarde que los suecos, daneses o luxemburgueses, que son los más resueltos y que para los 21 años ya hacen vida por su cuenta. La enorme brecha con respecto a Europa en este aspecto la ilustra el dato de que en edades más jóvenes, entre los 20 y 24 años, España tenga un tercio menos de chicos y chicas haciendo vida propia que los países de su entorno, un 8% frente al 30% de media europea.

El consenso de los expertos es claro, según recogen los sucesivos estudios del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud. La enorme brecha en emancipación juvenil se debe fundamentalmente a dos elementos en los que España desgraciadamente es un líder continental, los altos porcentajes de desempleo y precariedad laboral -bajos salarios, enorme temporalidad, prevalencia de los trabajos a tiempo parcial-, y a un tercero en el que este país también está en puestos de cabeza: las dificultades de acceso a una vivienda.

A las malas condiciones laborales y del mercado inmobiliario se suma la tolerancia de los padres

España, según un estudio elaborado por la Fundación de Ayuda a la Drogadicción, tiene el mayor porcentaje europeo de desempleados entre los 16 y los 29 años, un 29,4%, solo superado por Grecia. Esto significa que los jóvenes españoles tienen 16 puntos más de paro que la media de la UE, donde están en el 13,2%. Pero es que, además, añade el mismo informe, España también tiene la mayor tasa europea de contratación temporal juvenil, con una enorme brecha de 24 puntos, al ser la media continental del 32,4% frente al 56,4% español. «Estas condiciones laborales repercuten en sus situaciones económicas, marcadas por la inestabilidad y la insuficiencia de ingresos, lo que pone freno retrasando la construcción de su propio proyecto vital», explica Elsa Santamaría, experta en sociología del trabajo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Prueba de la relación directa entre paro y ausencia de emancipación es que el 51,4% de los jóvenes españoles con trabajo ya no vive con sus padres, proporción que baja al 31,7% cuando están desempleados, y al 12% si no son demandantes de empleo.

El Consejo de la Juventud también calculó la gran dificultad de los jóvenes españoles para acceder a una vivienda. Los menores de 29 años con empleo tenían que destinar de media el 60,8% de su salario a la compra y 85,4% si la operación era de alquilar, cuando se considera un endeudamiento de riesgo superar el 30%. Unos cálculos, de 2017, solo han podido ir a peor, pues en 2018 el alquiler tuvo una subida media del 9% al 18%, según las distintas fuentes inmobiliarias.

Factor «cultural»

Santamaría aporta también un cuarto factor, este «de tipo cultural», que influye en la tardía edad de emancipación en España. El hecho de que los padres, a diferencia de lo que ocurre con los de los países nórdicos y anglosajones, no vean como algo anómalo o incluso muy negativo que sus hijos lleguen a la edad adulta sin haber salido de la vivienda familiar.

Esta experta, directora del máster de Empleo y Mercado de Trabajo de la UOC, considera urgente que los poderes públicos actúen sobre los factores que bloquean la emancipación en España. «No puede ser que paro y precariedad sean los rasgos del empleo juvenil español», indica, por lo que reclama un plan de choque contra ambos factores que vaya más allá del que en diciembre pasado presentó el Gobierno, «que no parece suficiente», y medidas y reformas estructurales en el ámbito laboral.

Santamaría también considera indispensable implantar en los muchos territorios donde no las hay -y ampliarlas donde existen- las ayudas directas al alquiler para los jóvenes, pero sobre todo ve preciso poner a su disposición un auténtico parque de pisos de arrendamiento protegido para contrarrestar los efectos de la nueva «burbuja» que afecta al mercado de alquiler en las ciudades.