«Papá acaba de matar a mamá»

El detenido por el crimen machista de Valga (Pontevedra) llega a los Juzgados de Caldas de Reis

Los vecinos de Valga siguen en shock tras el triple asesinato machista mientras la jueza envía a prisión sin fianza al presunto asesino

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Los vecinos de la parroquia pontevedresa de Cordeiro, en Valga, continuaban ayer en estado de shock tras el asesinato de tres de sus vecinas. José Luis A. F. mataba, presuntamente, a Sandra B. J., su exmujer y madre de dos de sus hijos de siete y cuatro años, a su excuñada (Alba B. J.) y a la madre de ambas, María Elena J. F. No se podían creer lo que había sucedido el lunes a primera hora, cuando el homicida descargó su arma calibre 32 sobre las tres mujeres. Sin piedad, delante de sus hijos. «Tuvo que volver a cargar el arma porque no fueron seis u ocho disparos, fueron muchos más», indicó Carlos Sanjurjo a la televisión autonómica gallega. Vive al lado de la familia asesinada junto a su hijo y su nuera y él fue quien tomó la decisión de hacerse cargo de los niños. «Los llevé a mi casa para que no tuvieran que ver nada», explicó.

A los pocos minutos, la aldea se llenó de agentes de la Guardia Civil, tanto de uniforme como de paisano. Uno de estos miembros de la benemérita se acercó a la casa de los Sanjurjo para hablar con los niños. El mayor, al ser preguntado, fue prístino en su contestación: «Papá acaba de matar a mamá». Después, tras hablar con la Guardia Civil y para paliar el impacto psicológico, el vecino juntó a sus nietos con los pequeños huérfanos. «Los niños, con niños», remachó Sanjurjo aplicando el sentido común. «Les dimos de desayunar. Se quedaron en casa hasta la una cuando los vinieron a buscar unos familiares», confesó en 'La Voz de Galicia'. Ayer, la Xunta de Galicia, la jueza de Instrucción número 2 de Caldas que lleva el caso y los servicios sociales decidieron que los pequeños permanezcan por el momento con el hermano de la abuela materna.

Contabilización

La jueza que lleva el caso decretó ayer prisión provisional comunicada y sin fianza para José Luis A. F., que entró en el edificio de justicia increpado por decenas de vecinos. La instructora le imputa tres delitos de asesinato que puede conllevar la pena de prisión permanente revisable. Tres muertes que, oficialmente, no son tres asesinatos machistas.

La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género tiene contabilizados los asesinatos de 41 mujeres por esta lacra social. Desde 2003, a 1.016 mujeres les han arrebatado la vida. ¿Por qué? Porque la ampliación del concepto de víctima de la violencia de género todavía no se ha materializado aunque es una de las medidas recogidas en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género aprobado en 2017.

Desde entonces, los tiempos políticos no han permitido que se puedan desarrollar medidas como el reconocimiento de las «víctimas indirectas» de la violencia de género, ampliando el concepto que ya se aplicó en 2013 con la inclusión como víctimas de los hijos de las madres asesinadas. Una ampliación que está «en proceso», según fuentes gubernamentales, y que debe ir encaminada a «visibilizar a las víctimas indirectas de violencia contra las mujeres, como familiares, amigos y el entorno más íntimo de la mujer que también sufren la violencia machista».

Esa 'fotografía' de esta lacra social se debe realizar a través de «estadísticas oficiales para reconocer la magnitud real del problema, previa determinación de los indicadores que deben usarse». El portal Feminicidio.net sí cuenta estos asesinatos. A lo largo de este año ya son 73 las féminas muertas; el año pasado, según este portal, las muertes fueron 98. Otro de los apartados que no se han desarrollado del pacto de Estado es la transposición legislativa de la Convención de Estambul que España firmó hace ya cinco años y que ni el Gobierno del PP y del PSOE han conseguido. En este tratado se contempla como violencia machista toda acción realizada contra la mujer -acoso, matrimonio forzado, esterilización forzada o violencia física, sexual o psicológica-.

No obstante, el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, señaló que para él las tres mujeres son «víctimas de género». «Hay tecnicismos que podemos definir en un debate más jurídico y técnico. Lo que sí hay es violencia de género y machista; no la llamemos de otra manera», recalcó el titular de Interior.