Hacienda se casa con la Iglesia

Una pareja italiana contrae matrimonio en un templo católico./
Una pareja italiana contrae matrimonio en un templo católico.

La Liga italiana propone desgravar hasta 4.000 euros para los gastos derivados del matrimoniosólo para las parejas que pasen por el altar

Para Matteo Salvini, líder de la Liga y ministro del Interior italiano, decir que su país ha sido durante años la puerta de entrada hacia Europa para los inmigrantes subsaharianos no es contar toda la verdad. Según su particular forma de ver el mundo, hasta que su formación política consiguió llegar al Gobierno en junio del año pasado, Italia estaba sufriendo una «sustitución étnica»: los jóvenes italianos con una buena educación se veían obligados a dejar el país por la falta de oportunidades laborales mientras llegaban miles de extranjeros sin apenas formación. Para darle la vuelta a esta «invasión planificada», Salvini puso en marcha una doble estrategia. Primero trató de reducir todo lo posible la llegada de inmigrantes a través del Canal de Sicilia, aunque eso suponga dejarles morir en el Mediterráneo Central o en un centro de detención en Libia. Ahora se ha planteado un segundo objetivo: conseguir que remonte el índice de natalidad de las italianas, uno de los más bajos del mundo. Para ello la Liga ha propuesta una desgravación fiscal para que las parejas con menos recursos tengan más fácil casarse. La medida tiene una llamativa condición: sólo vale cuando el matrimonio se celebra por la iglesia.

«El rito civil supone una celebración menos onerosa respecto al religioso», puede leerse en la propuesta de ley firmada ya por unos 50 diputados, encabezados por el impulsor de la normativa, Domenico Furgiuele. Este parlamentario de la Liga, socio del Movimiento 5 Estrellas en la coalición que sostiene al Gobierno italiano, propone una desgravación de hasta 4.000 euros del 20% de los gastos derivados de las celebraciones nupciales para quien cuente con ingresos anuales inferiores a los 11.500 euros por persona. Los beneficiarios deben tener menos de 35 años y contar con la nacionalidad italiana desde al menos 10 años. La medida, cuya eventual aprobación parece aún lejana porque le queda por delante todo el trámite parlamentario, no contempla el matrimonio civil. La Liga hace así una vez más de la defensa de la tradición católica uno de sus activos políticos, un camino hollado habitualmente por Salvini, que cerró la campaña electoral de los comicios generales del año pasado esgrimiendo una Biblia y un rosario en un mitin celebrado en Milán.

Furgiuele propone que puedan tenerse en consideración para la desgravación, a dividir en cinco cuotas anuales, los gastos de los trajes de los novios, el restaurante, las flores y decoración para embellecer la parroquia, el servicio de peluquería y maquillaje y hasta el fotógrafo y el camarógrafo encargados de inmortalizar el enlace. Todos los desembolsos deben realizarse en Italia y pagarlos con tarjeta de crédito o con transferencia bancaria. Se descarta el efectivo para intentar reducir las transacciones en 'negro' que tan habituales resultan en el país.

Caída de la natalidad

El bonus espera darle la vuelta a la continua caída en el número de matrimonios religiosos que lleva registrándose en los últimos años. En 2006 fueron 162.364, mientras que en 2017 la cifra se redujo hasta 96.572, según los datos del Istat, el instituto nacional de estadística del país. «Hoy las jóvenes parejas que prefieren el matrimonio civil representan el 46,9%. Las razones que los alejan del altar y a tomar en consideración sólo y exclusivamente el matrimonio civil son múltiples y de diferente naturaleza», afirma el texto de la propuesta de ley, presentando como principal motivo la cuestión económica por resultar más caro el rito tradicional celebrado en una parroquia. La medida prevé un gasto anual para las arcas públicas de más de 431 millones de euros, aunque la cifra podría reducirse debido a la imparable caída en la cifra de matrimonios. En 2006 fueron en total 245.992, suponiendo los religiosos el doble de los civiles, mientras que en 2017 se desplomaron hasta los 191.287.

La disminución de las bodas lleva de la mano un descenso en las cifras de natalidad que, según algunos expertos, estaría en la base de la larga atonía económica en la que Italia lleva sumida desde hace décadas. Esa es la tesis de Ettore Gotti Tedeschi, expresidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR, la banca vaticana), quien tiene clara cuál es la solución para reactivar las finanzas del país: animar a que los jóvenes se casen y tengan hijos. Conseguir nuevas familias es para este economista italiano el elemento determinante para impulsar el consumo, crear riqueza y garantizar la estabilidad futura de las pensiones y de la seguridad social. Probablemente no le falte razón. A cualquiera que haya tenido que hacer frente a una boda le resulta difícil olvidarse del dineral que, en la mayor parte de los casos, toca desembolsar para costear los gastos que conlleva un matrimonio.