El gran secreto de las botas de los futbolistas: ¿son iguales que las que compramos nosotros?

Cristiano Ronaldo luce sus botas ante los compañeros de la selección de Portugal./AFP
Cristiano Ronaldo luce sus botas ante los compañeros de la selección de Portugal. / AFP

Nacen con el apellido puesto. Los fabricantes de botas de fútbol trabajan como sastres de alta costura para las grandes estrellas. A mediados del siglo XIX llegaban a pesar un kilo y ahora rondan los 200 gramos. La piel ya es historia

FERNANDO MIÑANA

El fútbol se desperezó a punterones a mediados del siglo XIX. No era algo sofisticado sino un deporte más bien bizarro. Veintidós hombres corriendo sobre el campo con unos duros borceguíes, pesados e inflexibles, cuyo único propósito era proteger los pies que golpeaban la pelota a lo bruto. El fútbol ha evolucionado hasta convertirse en lo que es hoy en día: un fenómeno de masas al que las marcas deportivas dedican cuantiosas sumas de dinero para encontrar los materiales y el diseño que más beneficien y contenten a las estrellas que, después, proyectarán su producto ante millones de seguidores.

Década a década, las botas han ido perdiendo gramo tras gramo. Aquel calzado de los albores del fútbol llevaban punta de acero y eran de cuero puro. El pie estaba protegido pero cada futbolista se veía obligado a mover, en cuanto se mojaban un poco, cerca de un kilo al final de cada pierna. Nada que ver con los finos zapatos del siglo XXI, que frisan los 200 gramos. Con un hito logrado por Adidas, que en 2005 sacó unas botas de la talla 42,5 que por primera vez bajaron de los 100 gramos (97 exactamente).

En la final de la Copa del Mundo del 54, en Suiza, los hermanos Dassler incorporaron unos tacos de aluminio a las suelas de los jugadores alemanes que les beneficiaron en un partido marcado por la lluvia. Aquel detalle seguro que ayudó a que se produjera lo que se denominó como el 'Milagro de Berna', pues nadie esperaba que Hungría perdiera (3-2) ante Alemania Occidental.

«No hay botas que lesionen por sí sino una mala elección», dice Víctor Alfaro

Los hermanos Dassler discutieron. Adi se quedó Adidas y Rudolf fundó Puma. A partir de ese momento se convirtieron en los dos grandes rivales del material deportivo. Entre los 60 y los 90 echaron un pulso por el mercado balompédico. Comenzaron a fabricar botas con una piel más cómoda, ligera y táctil. Y para enganchar a los clientes se afanaron en calzar a los grandes referentes sobre el tapete verde.

Adidas creó su producto insignia, las Copa Mundial, y se las puso a estrellas del momento como Franz Beckenbauer o Michel Platini. Puma pulió las King para los delicados pies de Pelé, Johan Cruyff o Diego Armando Maradona y ofreció, por primera vez, la posibilidad de cambiar los tacos.

En los 80 empezaron a aflorar nuevas firmas como Lotto, Mizuno, Umbro o las españolas Kelme y Joma, que se atrevió a ponerle unas botas blancas a Alfonso con las que marcó el gol que clasificó a España para los cuartos de final de la Eurocopa de 2000. Pero la marca que hizo más ruido fue Nike, que acabó ocupando el espacio de Puma en su duelo con Adidas. Las dos multinacionales deciden acabar con las clásicas botas negras con el logotipo en blanco para vaciar la paleta sobre los pies.

Detalle a detalle, se van reinventando. Los tacos pasaron de ser unos meros clavos a tener diferentes longitudes, formas, materiales, disposición... La parte superior empieza a ser mucho más confortable. Las suelas, más flexibles, permiten a los tacos algo de movimiento en situaciones críticas. Y hasta el cordaje evoluciona para que la presión no derive en tendinitis de los flexores dorsales.

Adidas elevó el listón en los 90 con las Predator, aunque los jugadores más valorados empiezan a tener su voz en el diseño. Xavi, por ejemplo, uno que aún llegó a chutar con las Copa, ganó el Mundial de Sudáfrica después de pedir que le subieran la suela.

Las botas dejan de ser una burda herramienta para convertirse en objeto de deseo para millones de niños y jóvenes en todo el mundo. Y, en ocasiones, se elevan a la categoría de piezas de coleccionista. En el verano de 2007, el potentado chino Liu Changle pagó 4.000 euros en una gala benéfica para apropiarse de las botas que utilizó Leo Messi en su célebre gol frente al Getafe, casi calcado al de Maradona ante Inglaterra en el Mundial de México 86.

José Berna, que es profesor de Podología en la Universidad Miguel Hernández de Elche, ha detectado que en los últimos tiempos «los fabricantes de botas de fútbol toman como modelo las zapatillas de running, buscando que sean cada vez más ligeras y minimalistas».

Botas de hilo para Suárez

Un pie tiene 28 huesos y 33 articulaciones. Y, según Víctor Alfaro, director general de Podoactiva, «no existe un modelo de bota que lesione por sí sino, más bien, una mala elección». Alfaro, que trabaja con deportistas de élite como los jugadores del Real Madrid, también advierte a los compradores que es muy difícil que si adquieren las botas de su ídolo lleven exactamente lo mismo. «Nadie puede ser tan iluso de pensar que su bota es idéntica a la de una estrella. Será similar al 90%, pero no tendrá la personalización del profesional».

Fernando Ortiz, técnico de producto en Fútbol Emotion, una tienda con prácticamente todo lo que existe en este mercado, es un gran experto en botas que conoce perfectamente la evolución que han experimentado en este siglo. «2014 es un año muy importante porque las grandes marcas empiezan a hacerlas de hilo. La primera fue Adidas, que fabricó unas para Luis Suárez, pero ahora también las hace Nike. Es una técnica incorporada de las zapatillas de atletismo y que se cubre con una fina capa sintética para ganar protección. Este material permite que las botas sean mucho más ligeras que la piel e infinitamente más baratas». Aunque aún quedan románticos de la piel como David de Gea, Jordi Alba o Dani Parejo, que lleva unas Predator con cordones y carcasa de cuero.

La última innovación lleva la firma de Nike. «Han añadido una pequeña tobillera, como un calcetín, que se está vendiendo muy bien porque a los chavales les gusta esa apariencia de bota de caña alta. No aporta el beneficio de una tobillera, pero sí un ajuste diferente al de la bota tradicional».

Ortiz confirma la obsesión por la ligereza que ha traído el hilo. «Las botas de gama alta pueden llegar a pesar menos de 200 gramos, nada que ver con las de hace quince años», apunta. Y ha detectado que los tacos de aluminio, salvo contadas excepciones, han quedado atrás para dejar paso a la suela mixta (alterna tacos de goma y aluminio) que han adoptado jugadores como Cristiano Ronaldo, que la usa para jugar pero también para entrenar y hasta cuando pisa hierba artificial.

Y, en general, «los tacos son ahora casi todos más cortos y casi todos más redondeados», justo al revés que la tendencia de hace quince años, «cuando se usaron tacos largos y laminados».

Camuflaje o cómic

En enero de 2016 llegaron las botas sin cordones a través de las Adidas Predator que calzan jugadores como Rakitic, Koke o Pogba. Aunque muchos se resisten, como Casillas, que lleva este mismo modelo pero con cordones. O Messi. «Sería impensable verle sin cordones. Creo que todos aquellos que crecieron con cordones necesitan ajustarse las botas con ellos», ataja Ortiz. Y si Messi quiere cordones, su marca le pone cordones. Antes, cuando aún no tenía el privilegio de calzar unas botas personalizadas, el argentino se limaba los dos primeros tacos de la puntera y los dos últimos del talón para que la entrada y la salida de cada pisada fueran más flexibles. «Ahora Adidas ya le hace directamente la suela como le gusta, con los dos tacos frontales y traseros más cortos».

Los colores, chillones, que llamen la atención de posibles compradores. Apenas quedan ya reliquias negras como las que defendió Valerón hasta el último día. «Si ves a algún jugador con bota negra en un entrenamiento es que está probando un protipo. Y si las lleva en el campo es que está presionando a su patrocinador o renegociando su contrato, como hizo Sergio Ramos».

Ahora los diseñadores pueden hacer de todo con una bota, como explica el representante de Fútbol Emotion. «Ya no solo hacen carcasas de color, también de camuflaje o de lo que sea. Nike hizo unas en 2015 que cambiaban de color según el calor que recibía la bota, y Balotelli llegó a calzar unas con un diseño como de una viñeta de cómic». Qué lejos quedan ya aquellos botines oscuros y lastrados con los que el fútbol dio sus primeras patadas.