«La gente se queja mucho»: Juan Miguel Esteban corre maratones y 'ironman' tras diez años en la cárcel

«La gente se queja mucho»: Juan Miguel Esteban corre maratones y 'ironman' tras diez años en la cárcel

Se gana la vida como entrenador personal: «Sigo teniendo que pelear con prejuicios»

JOSEBA VÁZQUEZ

Casi diez años en prisión no pudieron con la fuerza de voluntad de Juan Miguel Esteban, que entre las cuatro paredes de un pequeño patio se dedicó a correr de tres a cinco horas diarias. Este madrileño de 41 años ya tenía una formación deportiva previa en los 1.500, el lanzamiento de jabalina y el 'fitness', disciplina en la que fue subcampeón de España, pero fue en prisión donde le cogió el gusto a las carreras de media y larga distancia hasta su reciente incursión en la hiperselectiva modalidad del 'ironman'. Salió de la cárcel hace un año y permanecerá en libertad condicional hasta diciembre de 2019, ejerce como entrenador personal y da charlas sobre superación. «Sí», responde tajante cuando se le pregunta si se considera un ejemplo de ello y ofrece su receta para lograr objetivos. «Cuando quieres hacer una cosa debes hacerla hoy, el objetivo es diario».

- Cuenta con más de ochenta clientes a los que entrena y, a partir de septiembre, enseñará atletismo y natación en el Colegio Estudiantes. No le va mal...

- Ahora va bien, pero los tres primeros meses me fue imposible encontrar trabajo por los prejuicios de la gente, así que decidí montar por mi cuenta mi propia empresa. Me ha costado y me sigue costando superar los prejuicios. Parece como que me tengo que justificar y dar explicaciones de por qué he estado en la cárcel. Es complicado. Intento aparentar lo que soy, muy buena persona.

- ¿Quiere decir que se siente estigmatizado?

- Sí. De hecho, el objetivo es quitarme ese lastre. Ya soy una persona libre, pagué mi deuda con la sociedad y tengo que hacer un proyecto de futuro. La vida es muy bonita y hay que disfrutarla.

- ¿Por qué le condenaron?

- Bueno, tuve un problema en una empresa que tenía de seguridad en discotecas. Me condenaron por un accidente que hubo.

- De los errores se aprende...

- Sí, claro, directa o indirectamente. Hay veces que los errores te vienen encima sin saber por qué. Cuanto antes cojas el toro por los cuernos, antes podrás superarlo. Es una lucha.

- ¿Qué le dice a su público en las charlas?

- A los chicos de un instituto, como están en edades un poco complicadas, lo primero que les digo es que tengan cuidado de con quién se juntan. No hay que juntarse con el más guay por serlo porque, a lo mejor, se meten en un problema. A los más mayores les digo que cuando se quiere hacer una cosa debes hacerla hoy. Y luchas hoy, cada día. Tienes que cumplir tu objetivo diario. Tener un trabajo y una estabilidad es muy bueno, pero se mantienen día a día.

- También ha dado una charla recientemente en la prisión de Tahíche, en Lanzarote. ¿De qué les habló a los internos?

- Les dije que estando allí se pueden elegir dos caminos: quedarte tirado sin hacer nada o formarte haciendo deporte, un curso de panadero o jardinero... Algo que te puede ser útil al salir para encontrar un trabajo.

- ¿Cree que caló su mensaje?

- Ese mensaje les hizo llorar a ellos y a los funcionarios.

Envidia entre rejas

- Pero estar encerrado tiene que afectar mucho anímicamente.

- Claro. Precisamente por eso no hay que pensar en el largo plazo, sino en un reto diario. Un día tras otro hasta que te das cuenta de que ha pasado un mes, un año... No hay otra; si te pones a pensar en el largo plazo puede que te supere la situación y, por esto, hay quien decide suicidarse. Hay muchas desgracias allí dentro.

- ¿Y se hacen amigos?

- ¡Imagínate! Estás en un patio con 140 personas y, no todas pero sí muchas de ellas, si te pueden poner la zancadilla te la van a poner. La envidia es enorme si tienes dos camisetas nuevas o cualquier cosa que otros no tienen y a ti te la ha llevado la familia.

- Es decir, hay que ser fuerte mental y físicamente.

- Es un estrés. Como no tengas el respeto de la gente es un poco agobiante; tienes que estar siempre pendiente de que no te falte algo.

- En resumen, su discurso apela a la voluntad y la autodisciplina para lograr objetivos. ¿Somos blanditos en general?

- Veo que la gente se queja mucho, que no valora la suerte que tiene por tener cosas, amistades, libertad... Te das cuenta de lo que vale todo eso cuando careces de ello.

- Hasta hace un tiempo preparaba a sus clientes en la calle, en parques o en sus casas. ¿Sigue sin disponer de un local?

- Ni tengo local, ni quiero. Tengo clientes en buena situación económica, empresarios y tal, con horarios muy limitados. Por eso hago los entrenamientos en sus casas y al aire libre. Me desplazo yo.

- ¿Podemos hablar de sus tarifas?

- Cobro 30 euros a la hora por cada entrenamiento personal. Por las charlas, el precio depende del lugar en que se realice, el tiempo de duración y la cantidad de personas que asistan.

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