Una feria con sordina

Chicas con vestidos flamencos disfrutan de la noria en la Feria de Abril de Sevilla./EFE
Chicas con vestidos flamencos disfrutan de la noria en la Feria de Abril de Sevilla. / EFE

Sevilla, Murcia y Jerez ofrecerán atracciones 'silenciosas' para personas con autismo, hipersensibles al ruido fuerte

INÉS GALLASTEGUI

Viven en su propio mundo. Son buenos en matemáticas. Y si te acercas demasiado a ellos, saltan. Son rasgos que, si le preguntan, la mayoría de la gente atribuye a los afectados con Trastornos del Espectro Autista (TEA). Lo que casi nadie sabe, más allá de esos tópicos (falsos), es que muchos de ellos sufren alteraciones en la percepción y, por ejemplo, sienten auténtico dolor físico ante las luces cegadoras o los sonidos estridentes. Varios ayuntamientos de España, sensibles a las reivindicaciones del movimiento asociativo, han aceptado programar tardes 'silenciosas' en sus atracciones de feria para facilitar la inclusión de este colectivo formado por unas 450.000 personas en España. «El ruido les llega a bloquear», asegura la gaditana Noelia Pérez, madre de un niño de 7 años que padece este trastorno neurobiológico.

Si existe en el mundo un lugar ensordecedor, ese es el corazón de una feria. La noria, la montaña rusa, el rodeo, el tren de la bruja, los coches de choque, la ranita loca o el tiovivo, cada atracción emite su propia música a todo volumen y anuncia con estrepitosas sirenas o bocinazos el comienzo y final de cada sesión. Los vendedores de algodón de azúcar compiten con los de chufas y estos con la tómbola o el zombi que hace el marketing de la casa del terror. Por decibelios que no quede. Es territorio vedado para los oídos sensibles.

Y los de los afectados por TEA lo son. «Tienen alteraciones en el procesamiento de la información sensorial: a veces es hipersensibilidad a ruidos, luces y olores que a los demás nos pasan desapercibidos pero que ellos les producen fuertes reacciones, molestias muy grandes que incluso describen como dolor. Sonidos fuertes, como la música de las atracciones de feria, o inesperados, como los petardos, los pueden experimentar con mucho estrés y ansiedad, y eso impide que participen en las fiestas», explica la psicóloga Ruth Vidriales, directora técnica de la Confederación Autismo España, que reúne a 77 asociaciones locales de afectados y familiares en quince comunidades autónomas.

En otras ocasiones, lo que padecen es baja o nula sensibilidad a estímulos, señala, lo que también puede ser problemático, ya que el dolor es la alarma de nuestro organismo para avisar de que algo va mal.

Sobrecarga sensorial

La psicóloga recuerda que estas alteraciones ni siquiera eran consideradas un síntoma de autismo hasta que hace unos años se detectó que el porcentaje de personas que las presentan es muy elevado y se incluyó esa característica como criterio de diagnóstico.

En las ferias, los chavales con autismo se debaten entre el deseo y el miedo. «Son como cualquier otro niño: les encantan los 'cacharritos' y se lo pasan bomba, disfrutan muchísimo», asegura Noelia Pérez, madre de Federico, un crío con TEA. Pero el exceso de ruido puede arruinarles la diversión.

Ante cualquier acontecimiento que rompa su rutina, indica esta madre, es importante desarrollar estrategias de anticipación; que se preparen para la situación que van a afrontar. En el caso de las fiestas, verse rodeados por música atronadora y fragor de sirenas, incluso las largas esperas para montarse en los 'columpios', pueden llevarles a sufrir «una sobrecarga sensorial», ante lo que reaccionan con crisis de ansiedad, ataques de pánico o fuertes bloqueos que obligan a la familia a olvidarse de los planes de ocio y marcharse a casa.

El Ayuntamiento de Puerto Real (Cádiz) decidió las pasadas navidades utilizar pirotecnia 'silenciosa' en atención a este colectivo. Los también gaditanos de Jerez, Sanlúcar y San Fernando, así como el de Murcia, han decidido seguir sus pasos y atenuar el estruendo de sus fiestas patronales. Pero la iniciativa que más eco ha tenido ha sido la de la Feria de Abril de Sevilla, que con sus más de mil casetas y 400 atracciones es con toda probabilidad el recinto lúdico más grande de España.

El delegado hispalense de Seguridad, Movilidad y Fiestas, Juan Carlos Cabrera, se reunió ayer con representantes de la Asociación Asperger-TEA de la capital y de la Asociación de Empresarios Feriantes de Andalucía, Ceuta y Melilla para concretar el desarrollo de la iniciativa. Será el 6 de mayo, lunes de feria, de 15.00 a 19.00 horas, cuando en la Calle del Infierno se abrirá un paréntesis de calma y tranquilidad: las atracciones bajarán el volumen de la música y las sirenas de seguridad para dar la bienvenida a estos chavales, sus familias y sus amigos.

Noelia Pérez espera que el ejemplo cunda y más pueblos y ciudades se unan a esta iniciativa que es buena para ellos sin perjudicar a nadie. No solo por el bienestar de su hijo Federico, sino también por los otros tres. Y también por razones puramente egoístas. «Yo ya me lo pensaba seriamente cuando tenía que llevar solo a los mayores: el ruido es terrible, no se puede ni hablar. Creo que muchas familias se sumarán a nosotros. Es más cómodo para todos -bromea esta mamá, miembro de la Asociación de Asperger y Autismo de Cádiz-. No queremos cambiar el mundo; nos conformamos con adaptarlo».