«En España se nos llena la boca hablando de igualdad»

«En España se nos llena la boca hablando de igualdad»

A Luri Sorroche, entrenadora profesional de fútbol, le hacen sitio en China y en la India

ICÍAR OCHOA DE OLANO

Cuando saltaba al campo con nueve años, no callaba. Daba instrucciones a todo quisque: «cierra», «gira», «pasa», «ve», para concluir siempre con un «este juego hay que mejorarlo». El empujón se lo dio un profesor de instituto: «Coge a estos chavales (un grupo de adolescentes en el filo de la conflictividad) y haz un equipo», le encargó. Tenían 16 años. Ella, 15. Se reveló como una maga de la motivación. Ese año ganaron la liga escolar. Hoy, a sus 28, esta guerrera catalana entrena al Sport Authority of Gujarat, un Estado indio de mayoría musulmana situado al noroeste del país. Fútbol es el Real Madrid, el Atlético Pulpileño y, tanto o más, Luri Sorroche.

– Tendrá a su familia contenta.

– Les asustó un poco que me viniera tan cerca de Pakistán, pero saben que, como trabajo para el Gobierno de Gujarat, tengo un chófer y seguridad privada. Me han llegado a llevar en coche hasta el banquillo, imagínese.

– Como a una maharaní.

– Fue en la final de un torneo que se celebra desde 1979. Mis juveniles eran el primer equipo de Gujarat que llegaba hasta ahí. El campo y los alrededores estaban tomados. Todo hombres, claro, que se abalanzaban sobre el vehículo para hacer 'selfies'. ¡No me podía bajar!

– ¡Ni Madonna!

– Eso fue en un pueblo de Udaipur que está metido entre montañas y rodeado de minas de zinc, un lugar alucinante. Los obreros que salían de trabajar iban al campo a ver el partido. ¡Y ganamos! Fue muy emocionante, un momentazo.

– Todo empezó porque en España no la tomaban en serio.

– Al menos no se me ofreció la oportunidad que esperaba. Yo estaba en la escuela del Barça, llevando a varios equipos alevines, y de preparadora física y segunda entrenadora en varios equipos amateur. No sacaba ni 800 euros al mes. En España se nos llena la boca hablando de igualdad.

– Y se marchó a China.

– Sí, a Chongqing. Estuve un año en una academia de fútbol. Allí los jugadores pagaban por entrar y jugar. Digamos que era algo social y a mí lo que me gusta es competir.

– Y le salió una oferta en la India.

– Sí, para un campus de verano de un mes en Gujarat.

– ¿Con qué se encontró?

– Con un equipo de chicas. Las entrené, claro. Cuando acabé, el rector de la universidad que gestiona el centro me propuso quedarme como profesora de fútbol. Yo le dije que lo haría solo si me daba un equipo masculino. A la media hora tenía sentado enfrente al ministro de Deportes de Gujarat.

– Atiza...

– Me contó que quería impulsar un centro de alto rendimiento para promocionar a los jugadores de ese Estado y hacer que ingresen en la selección india y tengan opción de ganar torneos nacionales. Le presenté un proyecto y aceptó.

– Ya lleva dos años y le ha ido de perlas.

– Sí. Me han fichado al portero para la selección nacional, el primer jugador de Gujarat que va. Otro aspira a entrar en la Sub 17 nacional y hemos jugado los 'play-off' de la liga con los Sub 18.

– Toma. ¿Qué dice el ministro?

– Está encantado. Quiere renovarme, pero le he dicho que se espere, que aún me queda un año.

Entre Gandhi y Cañizares

– ¿Cómo se construye un equipo robusto y cohesionado de la nada?

– Tengo la gran suerte de que puedo seleccionar los jugadores. He recorrido todo el Estado, tribus, ciudades, pueblos... El Gobierno me ayuda a hacer las captaciones. Yo les digo 'tal día voy a tal sitio'. Ellos lo publican en el diario local y avisan a las escuelas. Yo voy y les evalúo. Los elegidos vienen al centro. El ministerio les proporciona alojamiento, comida, educación, ropa, transporte y un pequeño salario. Se convierten en profesionales.

– Y dígame, ¿se cabrea en catalán?

– Intento jurar en catalán, que duele menos porque no tiene gracia ninguna. Por lo demás, les hablo en guyaratí, hindi, y también en castellano. Saben bien qué quiero decir con un «¡espabila!».

– ¿Qué vida social hace?

– Cero. El alcohol está prohibido y, por tanto, no hay locales adonde salir a tomar algo. Voy al gimnasio, veo partidos, hago mi tesis...

– Muy duro.

– Lo es. Pero no ha habido un solo día en que haya dicho 'buff' antes de ir a entrenar.

– Mahatma Gandhi nació en Gujarat. ¿Su espíritu es aún perceptible?

– La prohibición del alcohol se debe a él. También que el 90% de la gente sea vegana. Y eso es un problema con mis jugadores. Que si uno no come cebolla, el otro ajo...

– «La fuerza no viene de la capacidad física. Viene de una voluntad indomable», dijo el político pacifista. ¿Esa es usted?

– ¡Sí! A lo mejor por eso estoy aquí.

– Soy la genia de la lámpara.

¿Cómo le gustaría verse dentro de cinco años?

– Entrenando al Valencia. Pero, para ser honesta, eso sería más viable dentro de diez.

– Y al Barça, ¿que le den?

– Noo. Yo quiero que gane siempre excepto contra el Valencia. La hornada de Mendieta, Vicente, Aimar, Cañizares... me encandiló.

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