El escritor de 'bestsellers' que dedica horas a sus lectores: atiende incluso casos de autolesiones

Blue Jeans, en una céntrica librería de Madrid. :: virginia carrasco /
Blue Jeans, en una céntrica librería de Madrid. :: virginia carrasco

A Blue Jeans, el rey de la novela romántica juvenil, le acompañan guardaespaldas en sus multitudinarias firmas de libros. Ahora va a probar suerte en el mercado asiático

ANTONIO PANIAGUA

Blue Jeans, el rey de la novela romántica juvenil, duerme con el ordenador encendido porque en cualquier momento puede dar cumplida respuesta a un admirador. Francisco de Paula Fernández González, su verdadero nombre, mima a sus lectores como si fueran delicadas orquídeas. Contesta puntualmente a quienes se dirigen a él a través de las redes sociales y no escatima tiempo si tiene que escuchar a sus adeptos. Una vez en Lima (Perú) dedicó 13 horas -de doce de la mañana a tres de la madrugada- a estampar su rúbrica en ejemplares de su legión de fans. Este escritor, que ha vendido entre millón y medio y dos millones de copias de sus novelas, lleva una vida espartana, trabaja ocho horas diarias de lunes a domingo y el poco tiempo que le queda libre se lo dedica a su novia, Esther. Cuando regresa de sus viajes promocionales a Latinoamérica, llega con una maleta cargada de regalos y dulces con que le obsequian sus seguidores. Normalmente elige un rincón de su cafetería preferida para alumbrar sus historias, entre otras cosas porque le encanta el bullicio. «Me molesta el silencio para trabajar, me distrae», dice. Acaba de entregar a la imprenta 'El puzle de cristal' (Planeta), segunda entrega de una trilogía que empezó hace un año.

A partir de ahora sustituirá el tintineo de cucharillas contra las tazas por el trino de los pájaros, dado que el escritor se muda a una ciudad al noroeste de Madrid mucho más tranquila. «No sé si seré capaz de adaptarme, porque llevo nueve años escribiendo en el mismo sitio y la misma mesa».

Francisco es de los pocos escritores a los que la gente reconoce por la calle. Cuando pasea relajadamente con su novia y se percata de que un chaval da un respingo o se queda boquiabierto, la pareja cita una palabra en clave: 'donuts'. Es la contraseña convenida para avisar al otro de que han sido identificados. Con todo, los devotos de sus historias no le acechan como a un 'youtuber' de relumbrón. A lo sumo, en la cafetería donde urde sus tramas, alguien le pide que le firme una servilleta. Quizá Blue Jeans peca de modesto, porque en ocasiones ha tenido que ser custodiado por personal de seguridad a la vista de grandes las aglomeraciones de lectores.

Sus lectoras se sinceran con él y algunas le cuentan incluso casos de autolesiones

A Francisco aún parece sorprenderle el éxito de que disfruta. Ha descubierto hace relativamente poco tiempo el placer de viajar. No en balde, salió por primera vez de España en 2012. Desde entonces se ha convertido, paradójicamente, en todo un trotamundos que desperdicia muchas horas de su vida en aeropuertos y estaciones de tren. «Todos los años hago una gira por Latinoamérica y visito tres o cuatro países. El año pasado fui a Perú, México, Argentina y Chile. Allí las cosas se desbordan, en las firmas de libros se reparten números para que haya un poco de orden. Una vez, al salir por la parte trasera de un centro comercial, las fans se dieron cuenta y se abalanzaron sobre el coche. En esos países se vive todo con mucha más pasión», dice el escritor, que va a probar fortuna en el difícil mercado asiático. Blue Jeans, pseudónimo tomado de una canción del grupo Sqeezer, ha dado una vuelta de tuerca a su narrativa e imprimido a su novela un toque criminal. «Los lectores que tenían miedo a los corazones han concedido una oportunidad al crimen».

Corazones en la cubierta

Su público es mayoritariamente femenino; unas son adolescentes y otras madres que van a verle con sus hijos y que le son fieles desde su debut, hace diez años. No obstante, últimamente cada vez goza más del favor de los chicos, a pesar de que a ellos les espanta ver corazones en la cubierta de un libro.

Su hermana, psicóloga, le ayuda a abordar el tratamiento de asuntos espinosos de los adolescentes, como los trastornos alimentarios, las autolesiones, las discriminaciones por homosexualidad o el acoso escolar. «A veces, en las firmas de libros, van chicos con el brazo vendado porque se han hecho cortes y te lo cuentan. En esos casos hay que tener mucha mano izquierda. Cuando te lo comunican en las redes sociales tienes tiempo para pensar, pero si te lo dicen cara a cara es complicado».

Hasta llegar a ser escritor estuvo dando tumbos. Comenzó la carrera de Derecho, que eligió porque su padre era procurador, pero pronto se dio cuenta de que no era lo suyo. Luego hizo un máster en periodismo deportivo y hasta llegó a cursar un año de Filología Alemana. Entrenó a equipos infantiles de fútbol sala y, como se quedó en paro, probó suerte con la escritura. Aunque su primera novela fue rechazada por las editoriales, no se desanimó. Abrió un 'fotolog', un antecedente de Instagram, y empezó a publicar historias ilustrados con fotos, el germen de su primera novela, 'Canciones para Paula', que cosechó un éxito apabullante en internet, lo que le abrió las puertas del mundo editorial. A partir de ahí todo vino rodado. Lleva doce novelas escritas y para captar un público más adulto ha gestado un libro con buenas dosis de misterio que «puede ser leído por cualquier persona».

Francisco de Paula Fernández González es el verdadero nombre que se esconde bajo el pseudónimo de Blue Jeans. Tocado siempre con una gorra, este escritor calcula que ha vendido entre millón y medio y dos millones de libros. Hasta el momento lleva escritas 12 novelas que narran historias románticas enfocadas a un público adolescente. Su caso es el del autor que triunfa en internet y de ahí da el salto a la industria editorial. Sus lectoras -casi todas son chicas- son verdaderas fans y como tal se comportan.