La empresa española que está presente en edificios de todo el mundo

La empresa española que está presente en edificios de todo el mundo

Tvitec nació cuando la crisis hacía estragos en el sector de la construcción. El vidrio de esta empresa del Bierzo leonés viste hoy edificios singulares de todo el mundo

IRMA CUESTA

En Tvitec, la empresa fundada por Javier Prado en 2008, hace tiempo que dejaron de ponerse nerviosos cuando alguien como Norman Foster, Calatrava o Helmunt Jahn, llama a la puerta para pedir que les echen una mano. Convertida en un referente mundial en la transformación de vidrio, a Tvitec le ha bastado una década para lograr que muchos de los grandes edificios que hoy pueblan el planeta lleven su sello. Para eso, y para hacer que Cubillos del Sil, un pueblecito situado en pleno Bierzo con apenas dos mil habitantes, esté hoy en la agenda de buena parte de los grandes estudios de arquitectura de mundo.

Y no es que hayamos decidido mirarles con buenos ojos por el hecho de ser compatriotas. Los últimos en reclamar sus servicios han sido BIG y Heatherwick, la alianza arquitectónica que está detrás del diseño del fantástico -y enorme- campus que Google proyecta construir en Mountain View (California). A estas alturas, algunos de los miembros del equipo que va a sacar adelante el proyecto estrella de la mega-corporación ya se han pasado por Cubillos del Sil para encargar los 15.000 metros cuadrados de vidrio que formarán una suerte de cúpula gigante; de paraguas bajo el que se protegerán los nuevos edificios.

En la planta de Cubillos del Sil, desde donde confirman que varios miembros del equipo de Thomas Heatherwick ya se han pasado por allí para tutelar la producción de las distintas piezas con formas rectangulares y trapezoidales que servirán para su 'composición', no dan abasto. Google ha contado que su idea es crear un pabellón gigante con varios edificios cubiertos con un sistema capaz de regular el clima, la calidad del aire y el sonido de su interior. Una suerte de paraíso 2.0 en el que sus privilegiados huéspedes disfrutarán de un microclima que evitará tener que tirar de calefacción o aire acondicionado cuando suban las temperaturas. Pues bien, en ayudar a crear todo eso están ahora los trabajadores de Tvitec acostumbrados, como si del más exclusivo de los ateliers de alta costura se tratara, a que cada uno de sus encargos sean únicos.

La apuesta

Javier Prado, la persona que está detrás del éxito de la empresa que hoy da empleo a cerca de 550 personas, atesora todos lo reconocimientos imaginables. Desde formar parte del selecto club de Titanes de las Finanzas, el premio que otorga el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea, a llevar a gala haber sido elegido Castañero Mayor del Bierzo. «Recibir este premio supone mucha satisfacción. Se centra en mi persona, pero es un reconocimiento para todo Tvitec, una persona sola no hace nada en la vida», dijo el empresario el día en el que los suyos se rindieron ante la evidencia. Al fin y al cabo, aquel chico de Ponferrada, hijo de los dueños de un negocio de ferretería, es la prueba viviente de lo que se puede llegar a conseguir si uno anda listo y trabaja sin descanso. Desde la empresa, insisten en explicar que ellos no fabrican vidrio, que de eso se encargan las grandes multinacionales del sector, que ellos son procesadores, transformadores de cristal en una suerte de piezas de coleccionista capaces de protegernos del frío, del calor, de la luz... incluso de los huracanes.

No hace tanto, un cargamento de esas 'piezas' especiales salió de Cubillos con destino a EE UU: los vidrios antihuracanes más grandes colocados jamás en el país de las oportunidades llevan el sello de Tvitec. Igual que muchos museos, aeropuertos, hospitales, sedes corporativas de grandes multinacionales, tiendas de lujo o rascacielos. De Marrakech a Doha y de Estocolmo a Río de Janeiro, pasando por Londres, Roma, Nueva York, Washington, Boston y las Bahamas, los leoneses se han convertido en un gigante mundial de la fabricación e instalación de vidrio arquitectónico.

Cuando le han preguntado, Javier Prado afirma con orgullo que la suya es una de las dos únicas plantas europeas con capacidad para procesar piezas de vidrio de hasta 12 metros de longitud. Pero que nadie piense que es fácil. Según el CEO de la compañía, moldear placas de vidrio para adaptarlas a las complejas formas que requieren los grandes arquitectos no es tarea sencilla. ¿El secreto? Tecnología de precisión y buena comunicación con el cliente.

Desde hace una década, todos los meses arquitectos e ingenieros de esos que han escrito su nombre con letras de oro en la agenda de los grandes del sector, cruzan el Atlántico para echar un vistazo a lo que se traen entre manos. Eso fue lo que hicieron los responsables de rescatar el Midtown Center, un imponente edificio levantado en el corazón de Washington que durante décadas fue sede del mítico 'Washington Post'. La fachada, diseñada por Shop Architects, consiste en un muro cortina con paneles en los que el vidrio se conjuga con el cobre y el aluminio a través de 40 articulaciones geométricas diferentes... y es Tvitec quien está detrás de semejante prodigio.

Como parte del complejo proyecto, los de Cubillos fabricaron 22.000 metros cuadrados de productos de vidrio ecoeficiente; lo justo para convertir aquel lugar de culto para decenas de generaciones de periodistas del todo el mundo en un moderno complejo comercial y de oficinas, que hoy acoge la sede de la entidad norteamericana de crédito Fannie Mae.

En Cubillos, nadie esconde el orgullo que produce saber que uno tiene vecinos tan importantes. Especialmente cuando esos vecinos son una fuente de riqueza y empleo en tiempos complicados. Ahora que la central eléctrica de Endesa, el motor durante décadas de la economía local, tiene los días contados, Tvitec resulta aún más valioso, si cabe, para todos los bercianos. «Para nosotros es fundamental. Ellos se instalaron en el polígono que se construyó en el municipio en época de bonanza, y de alguna manera lo salvaron. Primero ocuparon 25.000 metros cuadrados y hoy triplican ese espacio y tienen proyectos de ampliar», explica el alcalde, Antonio Cuelles, que define a Javier Prado como un gran emprendedor. «Estamos hablando de una persona capaz de adelantarse, de una suerte de visionario. Al fin y al cabo, él ya conocía el negocio cuando se embarcó en esta nueva aventura. Los Prado fueron titulares de CristalGrass, una empresa que trabaja el vidrio y que terminaron vendiendo a Vitro, una empresa mexicana. Luego crearon Tvitec. Para entonces ya había en la zona mano de obra cualificada que había trabajado en la otra empresa y que encajó perfectamente», afirma el edil recordando que también en España, y por supuesto en León, hay muestras del trabajo que realizan los suyos.

También en casa

No hay que irse hasta París o Doha para sorprenderse con el trabajo de los leoneses. La Torre Titania de El Corte Inglés, en Madrid, el coloso de 22 plantas y 104 metros de altitud levantado en el solar que ocupaba el edificio Windsor, es una buena prueba. Como lo es el Centro Botín de Santander, firmado por Renzo Piano; la Torre Pelli de Sevilla o el edificio Puig de Barcelona.

Mucho más cerca de casa, el empeño de las principales estirpes bodegueras del mundo de unir el nombre de sus mejores vinos al de los mejores arquitectos del planeta creando icónicas construcciones, les ha dado la oportunidad de dejar su firma en una de esas bodegas de referencia: la sede de Descendientes de J. Palacios en el Bierzo que ideó Rafael Moneo.

Ahora, entre viñedos y castaños centenarios, se hace evidente que esa tierra da para mucho más. Incluida esa 'Pasión por el vidrio' de la que habla el lema de la compañía de Cubillos del Sil. Y no es una figura retórica. Hay evidencias de lo que puede dar de sí estar loco por esa sustancia transparente o translúcida, dura y frágil, que les ha hecho únicos.