La dictadura del unicornio chino

La dictadura del unicornio chino
REUTERS

Ya son la primera potencia en la creación de los llamados 'unicornios', como se conoce a las tecnológicas 'startups'

ANTONIO CORBILLÓN

Lianyungang fue uno de los primeros puertos abiertos por China al comercio exterior, hace 350 años. Su nombre significa algo así como 'lugar conectado a las nubes'. Hoy sigue siendo una bahía franca donde más de cinco millones de personas viven para fabricar y enviar, más allá del mar de China, cualquier cosa que demanden los mercados mundiales. Técnicamente, el país ya superó en 2018 a Estados Unidos como economía más influyente en el crecimiento planetario. Si, tras el acero y los 'planes Marshall', la Administración estadounidense engatusó al mundo con sus factorías de sueños de Hollywood y Disney, los chinos también deben pensar que tienen algo que aportar a los sueños infantiles de su clientela global.

En su mitología, el quilin (unicornio) es un símbolo de prosperidad. En su conquista del futuro, también. Ya son la primera potencia en la creación de los llamados 'unicornios', como se conoce a las tecnológicas 'startups'. Pero mientras en Silicon Valley temen la invasión de 'unicornios' chinos, a sus factorías de siempre aún les quedan recursos para seguir fabricando adorables peluches al por mayor. Da la sensación de que van a aplastar a sus creadoras. Como la economía china al resto.

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