«Todavía me despierto de noche pensando que estoy por ahí»

Fernando Pascual, en su casa valenciana. :: irene marsilla/
Fernando Pascual, en su casa valenciana. :: irene marsilla

Iba camino de los 40 años y, de repente, se vio abandonado a su suerte en las calles. «Han sido cuatro años muy duros. Viviendo en los cajeros... Soportando el frío, la lluvia, el sol inclemente... no tengo palabras suficientes para resumir este tiempo»

A. CORBILLÓN

Fernando Pascual Toledo Navas se encontró de repente en la calle desahuciado por impago y con un desagradable conflicto familiar. La prestación social que recibía no fue suficiente para pagar los recibos de la casa de sus abuelos en la que vivía. «Se metieron a vivir también mis primos y se negaban a aportar dinero para los gastos de luz, agua y electricidad. Después llegaron los pleitos y me vi en la calle», arranca a contar Fernando.

Iba camino de los 40 años y, de repente, se vio abandonado a su suerte en las calles. «Han sido cuatro años muy duros. Viviendo en los cajeros... Soportando el frío, la lluvia, el sol inclemente... no tengo palabras suficientes para resumir este tiempo», lamenta Pascual Toledo. En muchas ocasiones recurrió a la mendicidad para poder comer, aunque «me daba tanto corte que me resultaba difícil».

Desde hace un mes ocupa una casita en el popular barrio valenciano de El Cabañal, cerca de la zona playera de la capital levantina. Ha tenido suerte. Su piso excede las dimensiones habituales del programa de viviendas Housing First. Es una aireada vivienda de tres habitaciones, con salón y un par de galerías. Se la gestionaron con los programas de viviendas municipales del Ayuntamiento de Valencia. «Está muy bien. Es una tranquilidad lograr salir de las calles. La seguridad que te da vivir así es inexplicable». Habla despacio, con muchas pausas y algunas dificultades para encontrar las palabras exactas.

- Será un alivio no estar buscando un espacio lo más seguro posible para pasar la noche.

- Pues sí. Hasta el punto de que me sigo levantando de madrugada pensando que estoy por ahí. Pero no es lo mismo estar en tu casa que en cualquier sitio esperando que te pueda venir alguien a darte problemas.

- ¿Y cómo encara el futuro?

- Pues uno tiene que ponerse retos. Porque ahora tengo una oportunidad de hacer muchas cosas que antes no podía porque dedicaba mi tiempo a buscar algún sitio en el que estar.

Uno de esos primeros retos es lograr estabilidad y rutinas en su día a día. Fernando acude cada mañana a un centro de día de Valencia; después regresa a casa para asearla y prepararse el almuerzo. Las tardes las dedica a pasear por su barrio.

El Cabañal es lo más parecido a un pueblo dentro de la gran ciudad que es Valencia, la tercera más grande de España. «Vivo en una zona muy tranquila, aquí no se oye el bullicio y la relación con los vecinos es muy cercana».

Fernando Pascual no se olvida de la gente que conoció en sus duros años en el asfalto. «Miro hacia adelante pero me preocupan mis amigos de la calle. Tienen que oír a esta gente y hay que luchar por la situación de estas personas». Por eso se muestra agradecido pero también reclama que «este proyecto que me ha dado una nueva oportunidad a mí llegue a otros con situaciones críticas».