El debate de las gasolineras 'low cost': ¿son realmente perjudiciales para los coches?

El debate de las gasolineras 'low cost': ¿son realmente perjudiciales para los coches?

Este combustible más barato, sin embargo, ha generado polémica entre los consumidores, muchos de los cuales desconfían de la calidad del carburante

A. O.

La proliferación de las gasolineras 'low cost' ha supuesto un alivio para muchos conductores, que han visto cómo en los últimos años se ha reducido el gasto en combustible, gracias a estas estaciones de repostaje, con las que podemos ahorrar hasta 20 céntimos por litro (unos 8 euros por cada 50 litros). En total, repostando en estas gasolineras se pueden llegar a ahorrar unos 180 euros, con una media de 15.000 kilómetros anuales.

Este combustible más barato, sin embargo, ha generado polémica entre los consumidores, muchos de los cuales desconfían de la calidad del carburante y, por lo tanto, de la idoneidad de su uso en sus vehículos. En este sentido, cabe resaltar que cualquier combustible vendido en España debe cumplir unas especificaciones mínimas. Pero, ¿pueden realmente estos combustibles ser perjudiciales para los vehículos?

Según afirma Andreu Puñet, presidente de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), la calidad del carburante tradicional es, efectivamente, de mayor calidad y, por tanto, permite un mejor mantenimiento del vehículo. La AOP asegura, además, que el carburante ofrecido por sus asociados (BP, Cepsa, Galp y Repsol, entre otros) «mejoran la vida del motor, reducen la suciedad, mejoran la lubricidad y aumentan la eficiencia».

Además, Puñet añade que algunas de estas empresas «low cost» sólo garantizan un ahorro de entre un 3 y un 4%, por lo que si un vehículo consume 5,76 litros cada 100 kilómetros con este carburante barato, con combustibles tradicionales de calidad consumiría 6 litros. El ahorro, por tanto, no compensa si se tienen en cuenta otros factores como el mantenimiento del vehículo.

Los expertos, no obstante, aseguran que el asunto es mucho más complicado de lo que parece y que no está del todo claro si el ahorro merece realmente la pena. Y es que, según los profesionales del sector, una gasolina barata no tiene por qué ser necesariamente de mala calidad.