«Corriendo haces amigos»

«Corriendo haces amigos»

Silvia Trigueros es una referencia en el 'boom' del 'ultratrail' de montaña. En septiembre repite reto: 330 kilómetros con 24.000 metros de desnivel

ANTONIO CORBILLÓN

Tocará sufrir? Y cuándo no», se pregunta Silvia Trigueros en su última confesión a su muro de Facebook. La ultracorredora vizcaína prefiere enfrentarse a otros muros en los que los kilómetros son, además de largos, muy encrespados. En unas semanas vuelve al valle de Aosta, en los Alpes italianos, para enfrentarse al Tour des Geants. La cosa es sencilla: hay que recorrer 330 kilómetros y salvar 24.000 metros de desniveles (es decir, tres Everest) en el menor tiempo posible. El año pasado necesitó más de cuatro días (97 horas, 43 minutos, 6 segundos). Con ejemplos como ella, el 'ultratrail' de montaña es el nuevo 'boom' de las carreras con dorsal.

- ¿Ser de Abadiño, en la zona rocosa de los montes vizcaínos, invita a retarse con sus pendientes?

- Bueno, en realidad, ¡soy de Barakaldo! Pero vivo cerca de las paredes del Amboto (una 'muela' de 1.331 metros) y sí que ayuda a entrenar y a motivarte todos los días.

- Ganó la carrera que une a todas las capitales vascas. ¿Se abarca y comprende mejor el terruño cuando se recorre a pie?

- Es una manera de conocerlo. Normalmente sueles correr por lugares conocidos cerca de casa. Hacer esa carrera me permitió ver lugares espectaculares que ni imaginaba de mi tierra. Pensé en hacer una a una y estoy muy orgullosa de completar el reto.

- La montaña se ha convertido hoy en un circuito de velocidad con fenómenos como Kilian Jornet, que sube el Everest a la carrera. ¿Se ven las cumbres de otra manera al estar más pendiente del trote que del disfrute?

- Hay espacio para todos. Para los que quieren ir a la montaña y tienen el tiempo más limitado, correr les permite hacer circuitos que a pie no podrían plantearse.

- ¿Cuál es la transición lógica, el montañero reconvertido en corredor o al revés?

- De todo. Muchos del asfalto se apuntan al tirón de las carreras de montaña. Y está lo contrario: los que venimos del monte y, por circunstancias, nos enganchamos a las carreras cuesta arriba. Hasta hay ciclistas que tienen ese fondo de sufrimiento en la larga distancia interiorizado. Son muy buenos.

- Completa carreras de 20, 40 y hasta 97 horas seguidas. ¿La soledad del corredor de fondo se convierte en casi una condena?

- Depende de cómo lo lleves. En estas carreras se comparte mucho con otros, charlas e incluso haces amigos. Aunque a veces te pasa como a mí en el Tour des Geants, donde apenas coincidí con nadie y se me hizo muy duro no poder hablar. Pero también reflexionas, piensas en tus cosas..., otros ratos no piensas en nada... Simplemente, luchas por correr y descontar kilómetros.

- Mucha gente se pregunta cómo se gestionan las necesidades durante tantas horas: fisiológicas, alimenticias, el contacto con la familia... ¿Son tan esforzados de la ruta como los ciclistas?

- El mundo del ciclismo lo conozco poco. Lo que suelo hacer es preparar mucho los avituallamientos con mi marido: qué vamos a llevar, qué voy a comer, si me voy a cambiar de ropa o zapatillas... Estimando si eres capaz de cumplir tus tiempos de paso para ver qué puedes o no puedes hacer.

Cabeza fría

- Le da buen resultado olvidarse del resto e ir a su ritmo.

- Es que si no te marcas un ritmo lo acabas pagando. Prefiero tener cabeza fría, marcarme mi tiempo y, si lo cumplo, me quedo más que contenta, ya que me suelo poner cronos exigentes. A veces fuerzo un poco por ir en grupo, como en la última carrera, que se hizo la noche y había niebla. Era una forma de evitar despistes. Pero luego vuelvo a bajar a mi ritmo.

- ¿A partir de los 40 años, todos los corredores son diésel?

- Bueno, se están batiendo marcas por encima de los 40. En la larga distancia hay más factores que la juventud o la explosividad. Llega un momento en que la cabeza y la experiencia tienen mucho que decir. No diría que soy diésel, pero sí más experimentada y con más recursos. Todo eso compensa.

- Hay aventureros que sacan sus mejores pensamientos mientras sufren. ¿El gran reto es llegar a la meta que hay dentro de uno?

- Bueno, como son tantas horas, me suele ayudar a resolver temas que tenga pendientes del trabajo. Lo que parecía que no tenía solución le has dado una vuelta después de madurarlo mucho tiempo en el monte. Pero eso de que te cambia la vida que dicen algunos corredores... Debo de ser más simple, pero ¡no suelo ser tan profunda! Mis comeduras de coco me hago, pero se quedan en la montaña.

- Con hijos, trabajo..., ¿el verdadero maratón es la vida? ¿De dónde salen las fuerzas y el tiempo para seguir entrenando?

- Al final hacemos lo que queremos, y por eso sacas el tiempo de otras cosas: de no ver la tele, madrugas y duermes menos. Sarna con gusto... Pero reconozco que cada vez me cuesta más. Puedes participar para terminar, pero, si quieres hacer un buen resultado, te exige una disciplina que cada vez se hace más dura.

- Sus hijos la ven sufrir. ¿Querría verlos ahí algún día?

- ¡Ya me gustaría, ya! Pero, de momento, se impone el fútbol. Vienen al monte con nosotros, participan en alguna carrerilla... Pero, en fin, mientras hagan deporte, que practiquen lo que les guste.

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