La osa que pone en jaque a los pastores de España y Francia: «Es un azote insufrible»

La osa que pone en jaque a los pastores de España y Francia: «Es un azote insufrible»

España y Francia se reunirán el próximo viernes para abordar los ataques al ganado de una osa a ambos lados de la muga

SUSANA ZAMORA

«Damos la bienvenida a 'Claverina' y 'Sorita', que ya deambulan por tierras bearnesas y ofrecen con ello un futuro a la supervivencia del oso en el Pirineo». Así, a bombo y platillo, anunciaba el pasado mes de octubre el ministro francés para la Transición Ecológica, François de Rugy, el nuevo programa de su Administración para la introducción de osos en el Pirineo. Pero no todo ha salido conforme al plan previsto. Tras meses de hibernación, 'Claverina' ha despertado en marzo con ganas de explorar. Ha cruzado desde el valle francés de Aspe (fronterizo con Aragón) a la comarca navarra de Roncal y en esa búsqueda por conocer nuevos territorios la ha liado parda. Por delante se ha llevado ocho ovejas en siete ataques (tres de ellos en una sola semana), ha atemorizado a la población, ha cabreado a los ganaderos y hasta ha puesto en jaque al Gobierno español, que el próximo 17 de mayo se reunirá en Madrid con representantes del Ejecutivo galo para ver qué hacen con la osa díscola.

Desde el Gobierno foral tratan de calmar los ánimos con un protocolo aprobado por la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad, pero en el campo están que trinan. Desde el departamento de Desarrollo Rural aseguran que están trabajando en el tema, vigilando los sistemas de geolocalización que llevan las osas para tenerlas controladas (van equipadas con un collar con receptor de satélite que permite conocer su ubicación, aunque siempre a posteriori, con varias horas de retraso) y buscando pastores y mastines de refuerzo. Pero todo parece insuficiente para un sector que ve en peligro su ganado. El sindicato agrario EHNE considera que la presencia de estos plantígrados, «con semejante carácter agresivo», es incompatible con la práctica de la ganadería extensiva en dicha zona. «Es un azote insufrible para los ganaderos, a los que obliga a una vigilancia continua, con el consiguiente estrés laboral, que hace aún más complicada una tarea difícil y en peligro de extinción».

No es la primera vez que sufren estos ataques. En más de una ocasión se han visto obligados a patrullar y provocar ruidos estridentes para alejar a estos animales de sus rebaños. Las agresiones suelen ser rápidas. El oso se lanza a por la presa y con una certera dentellada en la yugular acaba con su vida. El problema se agrava cuando la embestida 'rompe' el rebaño, las ovejas se excitan, salen corriendo a ciegas y muchas se despeñan o quedan heridas. Incluso las preñadas pueden abortar por el estrés, lo que para los pastores supone una merma de ingresos por la pérdida del ejemplar, aunque después reciban una indemnización de las administraciones.

Los ganaderos temen que esto no haya hecho más que empezar, dado que las osas acaban de salir del letargo invernal. Por eso han solicitado al Gobierno de Navarra que participe en la reunión que los dos Ejecutivos mantendrán la semana próxima y exija a las autoridades francesas que «dejen de reintroducir especies salvajes en un territorio humanizado como es el Pirineo». Cuentan con el apoyo de sus colegas de la vertiente norte de la cordillera.

La «heredera»

'Claverina' tiene siete años y pesa unos 140 kilos. Su nombre, que significa «heredera», no es casual, ya que es la primera hembra que pisa este territorio desde que en noviembre de 2004 un cazador matara al último ejemplar autóctono pirenaico, la osa 'Cannelle'. Tanto 'Claverina' como su hermana mayor 'Sorita' (que ya ha tenido descendencia), ambas procedentes de Eslovenia, compartirán este territorio colindante con la muga de Navarra y Aragón con el viejo oso 'Neré' y su hijo 'Cannellito' (cría de 'Cannelle'). De hecho, uno de los objetivos de esta acción es «conservar el patrimonio genético de la línea histórica de la zona», subraya la Oficina Nacional de la Caza y la Fauna Salvaje (ONCFS).

Se calcula que en todo el Pirineo viven hoy 43 osos. De ellos, 41 lo hacen en la zona central de Aragón y Cataluña y su vertiente francesa, gracias a las repoblaciones de años atrás para reforzar la especie. Para Ecologistas en Acción, la solución al problema no pasa por deshacerse de la osa, sino por reforzar la protección del ganado. «Los osos, y otros grandes depredadores, son necesarios para el equilibrio del ecosistema», advierten.