Las 9 serpientes que encuentras en Granada este verano: ¿Son venenosas? ¿Qué hacer si entran en casa?

Las 9 serpientes que encuentras en Granada este verano: ¿Son venenosas? ¿Qué hacer si entran en casa?

El biólogos y naturalista Raúl León expone las distintas especies presentes en nuestra provincia

JOSÉ I. CEJUDO

Existen tantos prejuicios y temores respecto a las serpientes que a menudo se olvidan los beneficios que aporta su diversidad. Merecen el mismo respeto de cualquier otro ser vivo, pero es que además sus efectos son muy positivos en la convivencia. El biólogo, naturalista y divulgador de ciencia Raúl León, experto en esta materia, califica de «interesante» la combinación de ofidios que existe en Granada «debido a que es resultado de animales que cruzaron desde el norte de África y otros que vinieron desde zonas más frías de Europa, junto a algunas especies prácticamente endémicas de la península ibérica».

León es un firme defensor de los beneficios de las culebras en Granada en concreto. «De forma muy resumida podríamos decir que son reguladoras muy importantes de las poblaciones de animales sobre los que depredan, como roedores, y que por tanto cuando desciende la población de ofidios por causas humanas las plagas de roedores hacen acto de presencia, con muchos efectos conocidos», reseña. «También hay otros componentes de la fauna que incluyen en su dieta cantidades importantes de culebras y otros reptiles, como la culebrera europea (Circaetus gallicus), un águila que se alimenta casi en un 100% de ofidios», informa el biólogo.

Otra ayuda importante que prestan las serpientes es la eliminación de garrapatas, «posibles transmisoras de la temida enfermedad de Lyme». «Se han cuantificado en miles las garrapatas adheridas a roedores que las serpientes ingieren junto con su presa. Esto hace descender notoriamente el número de estos invertebrados y que podamos sufrir esa enfermedad degenerativa por la interacción con garrapatas tanto en zonas rurales como urbanas», sostiene Raúl León.

Nuestras serpientes vecinas

Como subraya el naturalista, en nuestra provincia convive una interesante combinación de culebras. «Quizás la joya zoológica sería la culebra lisa europea (Coronella austriaca), porque llega a habitar zonas muy frías del norte de Europa como Suecia y Noruega y es típica de hábitat del tipo euro-siberiano, por lo que su presencia en el sur de España es llamativa como poco», expone Raúl León. «A mitad del siglo XIX el zoólogo Rosenhauer citó a esta culebra durante su exploración de Sierra Nevada. Se puso en duda durante mucho tiempo, porque no era esperable encontrar a este animal 'norteño' en esta latitud, sin embargo hoy en día sabemos que habita en las zonas altas de Sierra Nevada porque el clima de sus cumbres es muy parecido al hábitat adecuado para ella. Llegó durante una época más fría y quedó restringida a las cumbres cuando el clima se hizo más árido, por su supervivencia», desarrolla. «En Granada es una especie escasa y difícil de hallar, y no es venenosa», certifica.

Otra especie escasa en la provincia es la culebra de collar mediterránea (Natrix astreptophora), «con una coloración desde verdosa a esmeralda y unos llamativos ojos de iris rojo». «No hace mucho tiempo que se reclasificó en una especie nueva que vive únicamente en la península ibérica y una pequeña parte del norte de África. Vive en entornos húmedos, cerca de masas de agua o bosques y tampoco es venenosa», añade León.

También ligada al medio acuático se encuentra la culebra viperina (Natrix maura). «Totalmente inofensiva, nada y bucea hábilmente en cualquier arroyo o laguna, incluidas las zonas periféricas con agua de la Alhambra. Es una especie muy tranquila, llamada 'viperina' porque ante un peligro o un depredador intenta imitar a una víbora, en diseño y comportamiento, para que no se la coman», explica el divulgador.

Una de las especies que se podrían considerar prácticamente endémicas de nuestra península es la brillante culebra de escalera (Zamenis scalaris). «Sólo habita en Iberia y una estrecha franja de Francia, lo que le da un interés muy grande y nos sitúa en la posición de máxima responsabilidad en cuanto a su protección y conservación», advierte el biólogo. «Están muy activas estos días, con combates rituales entre machos y también cortejos y cópulas. Son una de las mayores aliadas en el control de las poblaciones de roedores, pues desde que nacen depredan sobre estos pequeños mamíferos», comenta. Tampoco es venenosa.

Próxima a algunos barrios y en zonas de naturaleza se encuentra la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), «de origen africano y con un llamativo diseño a manchas y vientre rojizo, capaz de adaptarse a medios modificados por nuestra mano». Además de la ausencia de veneno, otra de sus características es la rapidez y agilidad con la que huirá de nuestra presencia.

Otro ofidio que alcanzó la provincia desde África, de forma natural, es la culebra bastarda o de Montpellier (Malpolon monspessulanus). «Es famosa por alcanzar tallas considerables de más de metro y medio y se suele decir que es muy agresiva pero yo no la calificaría así ya que, al igual que el resto de especies, huirá de ti aunque te aproximes por más que mida», matiza Raúl León. «Posee colmillos en la parte trasera del maxilar, ligados a glándulas de veneno, pero nunca nos morderá a no ser que la manipulemos y, aun así, la situación de sus colmillos dificulta que llegue a clavarlos. Nunca tendrás un accidente con ella si no la sujetas de forma inadecuada en tus manos», confirma, aunque a esta especie se la considera «levemente venenosa, por lo que siempre hay que tener precaución».

Dos especies interesantes y menudas, de unos 60 centímetros en edad adulta, son la culebra lisa meridional (Coronella girondica) y la culebra de cogulla occidental (Macroprotodon brevis). La lisa meridional «es más activa al atardecer y en horario nocturno, con movimientos más bien lentos y no es venenosa», mientras que la cogulla occidental «prefiere salir cuando el sol se esconde, es bastante difícil de observar y se la considera una especie amenazada en Sierra Nevada». Esta última presenta «colmillos traseros, pero tiene una cabeza tan pequeña y una actitud tan huidiza que es imposible que nos muerda a no ser que la manipulemos largo rato en nuestras manos, y aun así sería difícil que sus colmillos se clavaran en nuestra piel por su posición en la parte trasera del maxilar». Aun así, su veneno es de baja toxicidad.

Muy nombrada y también amenazada es la víbora hocicuda (Vipera latastei), quasi-endémica de la península ibérica. «Muestra un marcado zig-zag y un hocico elevado, es venenosa pero es muy difícil encontrarse con ella ya que sólo vive en zonas más montañosas de la provincia. Pasa muy desapercibida y es muy pacífica, y hasta a los biólogos especialistas les cuesta encontrarla», reconoce. «Como todas las serpientes, ante una persona se quedará quieta para no llamar tu atención o huirá hacia la vegetación para esconderse. La posibilidad de que uno se acerque lo suficiente como para molestarla y que muerda es realmente baja», defiende Raúl León.

Si entran en casa...

El biólogo, naturalista y divulgador Raúl León explica que, en caso de que una culebra entrase accidentalmente en una vivienda, la primera opción debe ser la de «llamar al SEPRONA Guardia Civil, que se ocuparán del caso y evitará que matemos a un animal protegido por la ley, pues es un delito». «Si la serpiente ha sido vista en campo o zona con vegetación, por muy cerca de la población que esté, es mejor dejarla allí tranquila», subraya el experto.