La inesperada y bonita sorpresa del Falcon 9 de Elon Musk

La inesperada y bonita sorpresa del Falcon 9 de Elon Musk

El ascenso del cohete vino acompañado de un fenómeno con el que no contaba la compañía SpaceX

JOSÉ I. CEJUDO

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos de las llamativas estrategias del popular físico y magnate sudafricano Elon Musk para llamar la atención. La última de ellas, sin embargo, no fue tal. No se planeó, sino que fue el resultado de la propia fenomenología. El pasado 7 de octubre partió desde la base de las fuerzas aéreas estadounidenses Vandenberg en California el cohete Falcon 9 de su compañía SpaceX. Un vídeo de su ascenso muestra el bello espectáculo que desencadenó ya sobre la Tierra.

Como se puede ver alrededor del minuto 1:18 de la grabación, el Falcon 9 comenzó a verse rodeado de forma gradual de una serie de gases o luces que generaron una especie de nebulosidad preciosa. Tomás Ruiz Lara, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias, descarta que se trate de contaminación, ni que tan siquiera proceda del propio cohete. «De la misma manera que los aviones comerciales, al sobrevolar nuestras cabezas, generan colas tras ellos, el Falcon 9 llevó asociada a él su propia cola. Corresponde a un cambio de fase», precisa el astrofísico.

«El gas expulsado por el cohete, gracias al cual avanza, posee una gran temperatura que de golpe se encuentra con aire a una temperatura muy inferior, lo que da lugar a la formación de gotitas de agua por condensación así como de cristales de hielo por la baja temperatura a esa altura de la atmósfera», explica Ruiz Lara. «La mayor velocidad del cohete y la hora del día, ya que pese a que en Vandenberg seguía siendo de noche a esa altura seguían llegando rayos de luz desde el Sol, hicieron el resto», achaca el investigador sobre la espectacularidad. «No es más que la reflexión y dispersión de rayos solares en cristales de hielo de la atmósfera formados al paso del Falcon 9», sentencia.

Objetivos

Esta «sorpresa de la naturaleza», como la califica el investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias, encaja en el proyecto de SpaceX para poner en órbita el satélite de observación terrestre argentino SAOCOM 1A. «El cohete Falcon 9 cumple dos fases fundamentales: en la primera acaba volviendo a la Tierra y aterrizando de manera que se pueda reutilizar para más lanzamientos y abaratar así los cotes de lanzamientos espaciales, objetivo principal de la compañía de Elon Musk, mientras que en la segunda lleva la carga a poner en órbita para desprenderla una vez alcanza la altura, orientación y velocidad calculada para que ésta siga en órbita», desarrolla Tomás Ruiz Lara para IDEAL.

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