El asteroide «potencialmente peligroso» que se acercó a la Tierra

El asteroide «potencialmente peligroso» que se acercó a la Tierra

Este objeto, denominado 2016NF23, rondó nuestro planeta el pasado 29 de agosto

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDO

El pasado 29 de agosto un asteroide rondó la tierra a una distancia que a escala astronómica se considera «bastante pequeña», lo que unido a sus dimensiones llevó a considerarlo un objeto potencialmente peligroso aunque finalmente no supusiera ningún riesgo para la Tierra. El asteroide 2016NF23 rebajó la distancia de 5 millones de kilómetros con una velocidad de 32 mil kilómetros por hora. Aunque permaneció tan lejos como trece viajes de nuestro planeta a la Luna, se trata de un fenómeno a tener en cuenta. Su diámetro fue estimado entre los 70 y los 160 metros. Ya se analiza su órbita para comprobar si podría convertirse en una amenaza en el futuro.

El astrónomo José María Madiedo, profesor titular en la Universidad de Huelva, explica a IDEAL que la calificación como 'objeto potencialmente peligroso' se otorga «a los asteroides y cometas que tienen más de 140 metros de diámetro y cuya mínima distancia de acercamiento a la Tierra es inferior a los 7 millones y medio de kilómetros». «Con ese tamaño, en caso de producirse una colisión contra nuestro planeta, el impacto de uno de estos objetos podría producir una gran devastación tanto si colisiona en tierra firme como si lo hace en el océano, donde daría lugar a un enorme tsunami», relata el profesor.

Como informa el astrónomo, en la actualidad se estiman más de 5.000 objetos potencialmente peligrosos, de los cuales un 30% ya habría sido identificado por la NASA. «Diversos proyectos de investigación tienen como objetivo detectarlos y determinar su órbita con la mayor precisión posible con el fin de evaluar cuál es el riesgo de impacto contra nuestro planeta, aunque de los que se han identificado ninguno tiene riesgo de colisionar con la Tierra en los próximos cien años», tranquiliza Madiedo.

El astrónomo, pese a todo, se mantiene precavido. «Es fundamental evaluar periódicamente la órbita de estos cuerpos celestes ya que puede modificarse con el paso del tiempo, algo que los podría llevar a una trayectoria de colisión con nuestro planeta», admite. «Las modificaciones de estas órbitas se producen sobre todo cuando estos objetos se acercan a algún planeta, de forma que la fuerza de la gravedad perturba la órbita inicial y puede convertir a un objeto potencialmente peligroso en otro que no lo es, pero también al contrario», razona José María Madiedo, profesor titular de la Universidad de Huelva.

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