Mensajeros por río contra los drones

Mensajeros por río contra los drones

Con el mundo girando deprisa, siempre corriendo, esta imagen nos coge a contrapié. Mientras las empresas de entrega de paquetes se devanan los sesos para acortar una hora sus entregas, todavía hay quien se sube a una barca y avanza tranquilamente por las aguas serenas de un canal apoyándose en una pértiga. Frente al dron, en la carrera que han emprendido las grandes multinacionales del sector por llegar antes que la competencia, el servicio de correos de Alemania, de la mismísima Alemania, mantiene este servicio fluvial que parece de otro tiempo. En realidad lo es, pues en esta región se estima que llevan cerca de 120 años transportando las cartas en una barca. La cartera de ahora se llama Andrea Bunar y tiene 48 años. Lleva ocho, desde 2012, acercando los paquetes a las 65 familias que todavía viven en este conjunto de islas del pueblo de Lehde, en el corazón de la reserva de Spreewald, cerca de Cottus y al sur de Berlín. Bunar, como sus antecesores, carga los bultos y el correo ordinario en la barcaza pintada con los colores corporativos y realiza la entrega, recorriendo a diario ocho kilómetros de canales. Pero solo de abril a octubre. Cuando el frío aprieta en este páramo, se suspende el servicio fluvial y se recupera el coche o la bicicleta para cruzar los puentes que unen las coquetas viviendas de los 150 habitantes de Lehde, que no tiene conexión por tierra con el continente.