Hacienda irrumpe en una boda y deja a los novios sin brindis: «La celebración está embargada»

La pareja de recién casados, en el despacho del abogado de Badajoz que les lleva la reclamación a la Agencia Tributaria./PAKOPÍ
La pareja de recién casados, en el despacho del abogado de Badajoz que les lleva la reclamación a la Agencia Tributaria. / PAKOPÍ

Una pareja de Badajoz reclama daños a Hacienda por irrumpir en su banquete para saldar una deuda que no era de ellos y dejarles sin tarta ni brindis

NATALIA REIGADAS

Estaba pasando uno de los días más felices de su vida. Sus cien invitados disfrutaban del convite y pidió a dos de sus primas que la acompañasen al baño. Su vestido de novia era muy voluminoso, por lo que necesitaba ayuda y decidió buscar intimidad en una habitación privada que la finca donde se celebraba su enlace le había preparado. Al entrar vio a dos hombres sentados en su cuarto con un ordenador portátil. Pensó que se habían equivocado, pero no. Uno de ellos le pidió que pasase, le enseñó una identificación y le dijo: «Somos de la Agencia Tributaria. Hemos venido a embargar su boda».

Así comenzó la pesadilla de dos novios que se casaron el pasado 1 de junio en Badajoz. Todo era perfecto hasta que Hacienda interrumpió su gran día. Al principio pensaron que los inspectores buscaban pagos en dinero negro o investigaban los regalos nupciales, pero no. No iban a por ellos. Según supieron después, los 'hombres de negro' tenían que embargar el pago de su boda a la empresa de catering porque ésta debía dinero a la Agencia Tributaria.

Pero aunque el fisco no iba contra los recién casados, la irrupción de los inspectores acabó torciéndolo todo. Los novios vieron chafado el tradicional momento de cortar la carta, tampoco la pudieron probar ni brindaron con champán, sin mencionar que se quedaron sin aire acondicionado a 43 grados. El peor momento, sin embargo, fue cuando una pareja de la Guardia Civil pidió a la novia que saliese del baile para hablar con ella. «Estás a tope de felicidad y te ponen en el infierno», se lamentan.

El ya matrimonio alega que se estropeó parte del evento y que sufrieron daños morales. Por ello han contratado a un abogado de Badajoz y van a presentar una reclamación de responsabilidad patrimonial a la Agencia Tributaria. «No entiendo la agresividad de ir a la boda, de hablar con nosotros, de llamar a la Guardia Civil... Nos lo podían haber notificado, como lo han hecho luego por escrito y por email», relata el ya marido.

«Pensé que era una broma»

Como cualquier pareja, los novios eligieron fecha y sitio para la ceremonia y se pusieron a buscar un salón para el banquete y el baile. Encontraron una finca perfecta, firmaron un contrato y pagaron una señal a través de una transferencia bancaria. En ningún momento, explica la novia, les pidieron un pago en 'B'. «En el contrato pone que, tras el abono final, nos darían la factura, así que todo estaba bien».

Los contrayentes, de 39 y 43 años, llevan los últimos diez juntos y tienen dos hijos pequeños. Hace más de un año decidieron casarse e invertir sus ahorros en una boda especial en la que reunir a sus familias. Ella es de Madrid, así que muchos invitados llegaron de la capital. También se desplazaron invitados desde Inglaterra y Valencia.

Tras identificarse, los inspectores pidieron a la novia que llamara a su flamante esposo. Cuando este llegó, le repitieron lo mismo, que su boda estaba embargada. «Me senté y pensé que era una broma. Tenemos amigos que organizan eventos, conocen a actores... Estaba escuchando y pensando: me lo estoy creyendo, pero esto es una broma», explica el afectado.

«Solo les pedíamos un día de margen para poder arreglarlo el lunes, pero nos decían que no y nos repetían lo mismo». Finalmente, el encargado del catering entró en la habitación, pidió a los inspectores que dejasen marchar a los novios y se ofreció para quedarse respondiendo a sus preguntas. Los contrayentes volvieron al salón para descubrir que la comida, incluidos los postres, había terminado. Sus invitados les esperaban para ponerles un vídeo con fotos de sus vidas. «Yo estaba en shock, desencajada. Estábamos mirando el vídeo y ni nos enterábamos de lo que pasaba», dice ella.

Un rato después supieron, además, que al faltar los novios y el encargado, los camareros no habían servido la tarta. Tampoco sirvieron el champán y, debido al susto, a los novios se les olvidó repartir los regalos de recuerdo que habían comprado a sus invitados.

La ausencia del encargado durante horas provocó problemas añadidos. El novio recuerda que no funcionó bien el sistema de sonido para el vídeo, que no sabían cómo encender el aire acondicionado, por lo que hizo mucho calor (la temperatura exterior era de 43 grados) y que el grupo de música que contrataron no fue asistido. Pese a las adversidades, trataron de disfrutar del resto del día. «Intentas recomponerte porque ha venido gente de muy lejos y tienes que seguir adelante».

Lo que no esperaban es que su encontronazo con Hacienda tuviese segunda parte. Acababa de abrir el baile cuando un camarero se acercó a la novia. «Me dijo que la Guardia Civil estaba fuera y que querían hablar conmigo para que el novio no se pusiese nervioso, que tenía que salir, que me iba a llevar por las cocinas para no llamar la atención. Le seguí y acabé en el aparcamiento con los inspectores y dos agentes de uniforme».

«La Guardia Civil me pidió mis datos y me preguntaban cosas, pero de verdad que no sabía qué pasaba, ni qué querían». El novio se percató de la ausencia de su mujer y la buscó. «Cuando la vi en el aparcamiento con los dos de Hacienda y los dos guardia civiles, me enfadé. Estaba fuera de mí y les insulté», reconoce, y añade que lamenta haber tratado mal a los agentes. «Porque yo creo que intentaban ayudarnos; ellos tampoco entendían qué hacían allí, pero yo ya no podía más. Les dije que se largaran». «Entonces», recuerda ahora ella, «me vine abajo y empecé a llorar. Fue por verle así, porque él nunca es así».