El billete de 0 euros que es el 'más caro' de Europa

El billete de 0 euros que es el 'más caro' de Europa

No sirven para pagar pero se venden por 2,5 euros. Se imprimen como reclamo turístico y cuentan con el beneplácito del BCE

GUILLERMO ELEJABEITA

El timo de la estampita ha resultado ser un negocio redondo y perfectamente legal. Un billete de cero euros que se vende por 2,50. Parece una broma pero al promotor se los quitan de las manos. Los ejemplares tienen una apariencia muy similar al resto e incorporan los mismos sistemas de seguridad, pero solo se emiten como reclamo turístico. Cuentan con la autorización del Banco Central Europeo, lo que significa que son de curso legal, aunque evidentemente carecen de valor para realizar transacciones.

Ayer se supo que Kiel, una ciudad portuaria del norte de Alemania, había agotado en apenas 24 horas la tirada de 5.000 ejemplares que había editado como souvenir. La avidez de los coleccionistas hizo que el nombre de la capital del estado de Schleswig Holstein corriera como la pólvora por las redes sociales. Muchos creyeron que la idea era una genialidad del responsable de marketing de la localidad, Uwe Wanger. «Durante mucho tiempo el billete de cero euros fue considerado un mito. Por tanto, este raro ejemplar, realmente genuino, tiene una gran demanda entre los coleccionistas», se apresuró a manifestar a los medios de comunicación mientras anunciaba una nueva tirada, que estará disponible en el plazo de cinco semanas.

Sin embargo, la idea no es fruto del ingenio alemán, sino del francés. Se le ocurrió al empresario Richard Faille, que no ha dudado en estampar su firma en los billetes turísticos que lleva comercializando desde 2015 con el mismo valor numerario. Cerca de 300 localidades y enclaves turísticos, la mayoría franceses, se han sumado a la iniciativa desde entonces. Los Campos Eliseos, la Ciudad del Vino de Burdeos, el coliseo de Nimes, los castillos del Loira, el Atomium de Bruselas, el Museo Oceanográfico de Mónaco o incluso la casa Batlló de Barcelona cuentan con su propio billete. ¿Por qué han cobrado protagonismo justo ahora los ejemplares de Kiel? Caprichos de internet. Aunque la rareza del enclave o que se trate de la primera tirada pueden tener algo que ver.

Pesea a que no sirvan para pagar en el bar o en el supermercado, tampoco se puede decir que los billetes de cero euros no tengan valor real; de hecho, son bastante apreciados por los coleccionistas. Los mismos que se venden por 2,5 euros en la tienda de recuerdos de turno se pueden encontrar en las casas de subastas online por unos 10 y es probable que comiencen a subir como la espuma. La principal razón es que no estamos ante un burdo artículo de broma, sino ante un producto numismático de gran calidad. De hecho Richard Faille es probablemente el único cliente de una fábrica de moneda que no es un banco central.

Están fabricados con el mismo material que los billetes normales e incorporan marcas de agua, hologramas, relieves y número de serie. Sus medidas son ligeramente superiores a las de un ejemplar de 20 euros -135 milímetros por 74-, para impedir que puedan ser camuflados en un fajo, mientras que en el color apuntan más alto, su tono violeta es el mismo que el de los papeles de 500 euros.

El diseño también ofrece una imagen muy similar a la del resto de billetes de euro. En el caso de Kiel, el anverso está decorado con el buque alemán 'Gorch Fock II', un histórico navío atracado en el puerto de Kiel que ya ilustró entre 1961 y 1990 los billetes de 10 marcos alemanes. En otros casos aparece la abadía del Mont Saint Michel, el puerto de Marsella o incluso la efigie de Charles de Gaulle. El reverso es común a todos los ejemplares: un 'collage' de algunos de los iconos turísticos más reconocibles del continente, como la Torre Eiffel de París, el Coliseo de Roma, el Manneken Pis de Bruselas, la Puerta de Brandemburgo en Berlín, la Torre de Belem en Lisboa o la Sagrada Familia de Barcelona. En un lateral, la efigie de la Gioconda completa la codiciada estampita.

 

Fotos

Vídeos