«Me asusta que se cuestionen las ayudas»

«Me asusta que se cuestionen las ayudas»

María se vio en la calle con dos hijos tras quemar la casa su marido

SUSANA ZAMORA

Nunca se vio como una víctima de violencia de género hasta que se puso en manos de profesionales que le abrieron los ojos. «Desde el principio, yo veía cosas que no eran normales: no podía vestirme como me gustaba, ni comportarme ni reírme con naturalidad delante de él. Sentía que no era yo misma, pero pensé que todo eso cambiaría al casarnos». Pero tras 14 años de matrimonio y un hijo en común, María (nombre ficticio) ha pagado cara esa confianza. El maltrato psicológico no tardó en llegar y las amenazas se sucedían. «Me decía que me iba a quitar el niño, que haría daño a quienes me querían, incluso que iba a quemar la casa». María vivía «atemorizada» y consciente de que aquello no era vida para su hijo, sacó valor y le planteó «una separación por las buenas». «Se volvió loco y trató de intimidarme de nuevo con volar el piso, pero en esta ocasión yo vi en su cara que lo decía de verdad. Lo denuncié por maltrato psicológico y, al cuarto de hora de notificarle la Policía la citación para un juicio rápido, prendió fuego a la casa».

A partir de ahí, María se vio en la calle sola con un niño, sin trabajo y sin vivienda. Hoy es una mujer que ha resucitado de sus cenizas gracias en gran medida a la ayuda recibida. Durante 33 meses, recibió la Renta Activa de Inserción (RAI), de 426 euros, que concede el Ministerio de Trabajo a personas en paro, sin derecho a ninguna prestación y a la que pueden acogerse las víctimas de violencia de género. A su término, sumó otra por el mismo importe durante un año (algo más de 5.000 euros en un pago único) de la Junta de Andalucía, que le ofreció un programa de inserción laboral con el que encontró su trabajo actual. Además, la Administración local en la que reside colaboró en el pago de su alquiler hasta que le concedió una vivienda social. «Por eso, que haya partidos como Vox que cuestionen estas ayudas, me asusta. Son necesarias para protegernos, para volver a levantar la cabeza, pero también para tratar psicológicamente a los menores. Si mi hijo es un maltratador en el futuro, no solo habré fallado yo como madre, sino toda la sociedad», asegura María, portavoz de la asociación Amusuvi. Se muestra crítica con el partido que ha irrumpido en la escena política andaluza, pero también con PP y Ciudadanos. «Estos partidos no deberían ceder al chantaje de Vox; sería venderse por un sitio en el Gobierno y dejarnos con el culo al aire». «Defienden que la discriminación en positivo en materia de violencia de género no es necesaria. Solo les digo que miren las estadísticas, a ver si son igualitarias».