«No me va el artisteo»

«No me va el artisteo»

Luisa Penco es desde hace 25 años la sastra del Festival de Mérida. Le encanta su trabajo. «Me gusta estar con la adrenalina subida»

ANTONIO PANIAGUA

Luisa Penco quizá sea la trabajadora más veterana del Festival de Teatro Clásico de Mérida. Lleva 25 años encargándose de mantener en perfecto estado el vestuario de los actores. Su misión consiste en estar siempre al quite: tan pronto cose un dobladillo como arregla una manga o lava la ropa después de cada función.

- ¿En qué consiste exactamente su trabajo?

- Preparo todos los trajes para la función. Los limpio, cepillo, plancho y coso. Pongo las toallas en el camerino y ayudo a vestir a los actores. En la función siempre estamos detrás del escenario por si necesitan cambiarse de ropa. Luego siempre hay que arreglar algo: ajustar un puño, una cinturilla que está un poco estrecha...

- ¿Cuándo termina entonces su trabajo?

- Continúa después de la función, porque casi todas noches hay que lavar y tender algo del vestuario. Las mallas y las camisas normalmente hay que lavarlas todas las noches.

-¿Para qué figurinistas ha trabajado?

- Pues para Maite Álvarez, Rafael Garrigós y muchos más.

- ¿Los actores son muy exigentes?

- Por lo general, no. Como dependen un poco de nosotros, suelen ser amables.

- ¿Dónde y cómo aprendió el oficio de sastra?

- Lo he aprendido todo en el Festival. Antes sólo había trabajado durante un tiempo con Javier Gurruchaga y la Reducida Shakespeare Company. Pero llevo trabajando como modista desde los diez años.

- ¿Qué diferencia hay entre el trabajo de sastra y el de modista?

- La modista realiza el vestuario, corta y prueba los trajes, mientras que la sastra se dedica más bien a su mantenimiento.

- ¿Suele trabajar con ropa muy delicada?

- Hay de todo, lo mismo te puedes encontrar con gasas que con arpilleras.

- ¿Cómo llegó al Festival de Clásico de Mérida?

- Ya cosía para el teatro. La sastra anterior del festival, Micaela, también estuvo mucho tiempo, unos 30 años. Cuando se jubiló preguntaban por ella. Espero que a mí me pase lo mismo cuando me retire.

- ¿Tiene ayudantes?

- Las diferentes compañías traen a su propia sastra. Yo soy la del festival, pero hago lo mismo. Cuando viene una ópera, normalmente se piden refuerzos. Por ejemplo, en 'Ben-Hur' hemos necesitado otra sastra más.

- ¿Ha trabajado en el cine?

- No, aunque no creo que me gustara. Una vez estuve en un anuncio y me pareció pesadísimo.

- ¿Ve las obras de teatro?

- Es imposible. Estamos siempre detrás del escenario, pendientes de si un actor sale de escena. Si acaso, alguna vez puedo ver escenas sueltas, pero nada más.

- ¿Es muy estresante ser sastra del Festival?

- Sí, pero a mí me gusta eso de estar con la adrenalina subida.

Mano sobre mano

- ¿Y qué es lo más aburrido?

- Estar sentada detrás sin hacer nada. Prefiero estar pendiente de los cambios que mano sobre mano.

-¿Algún actor ha sido especialmente encantador?

- Conmigo lo han sido todos. No son divos, es más, si repiten al año siguiente a veces preguntan por mí en la sastrería.

- ¿Y ha sufrido algún incidente desagradable?

- Lo único que recuerdo es que en una ocasión le presté la acreditación a una compañera y el día después no me dejaban entrar en el festival. Me llevé un sofocón enorme.

- ¿Su familia se dedicaba también a la sastrería?

- No, mi padre trabajaba en una fábrica de algodón y mi madre era ama de casa y la contrataban en las casas. De todas maneras, salí modista por mi madre, que se hincaba de rodillas para fregar cuando trabajaba fuera de casa. Y todo con agua fría y sin fregona. ¿Qué hizo? A cada uno de los hijos nos dio un oficio y mí me metió a modista. Mis hermanos se hicieron peluquera y camionero.

- Y si trabaja en verano, ¿cuándo toma vacaciones?

- Mis vacaciones de verano son el festival, lo digo de verdad. Disfruto mucho trabajando aquí, aunque a mí no me va nada el artisteo.

-¿Para quién trabaja el resto del año?

- Para las compañías extremeñas, y lo que me va saliendo por ahí.

- ¿Se gasta mucho dinero en ropa?

- Nada. Se me puede ver en invierno con el mismo pantalón y la misma blusa, como si me pusiera un uniforme.

- ¿Cose para usted o en casa del herrero cuchillo de palo?

- Más bien lo segundo. Me hago los trajes si tengo que ir a alguna boda. Si no, no merece la pena. De vez en cuando hago algún encargo particular, pero muy poco.

- Por lo demás, ¿sigue en plenas facultades?

- Sí, salvo que tengo que utilizar gafas a causa de la vista cansada.

Fotos

Vídeos