Una mujer que tenía 'sexo mental' con una estación de tren termina casándose con ella

Una mujer que tenía 'sexo mental' con una estación de tren termina casándose con ella

Carol afirma llevar enamorada de la estación de Santa Fe, California, toda la vida

C. GARCÍA

Carol Santa Fe (ya ha adoptado el nombre de casada) afirma estar enamorada de esta estación de tren desde que tenía 9 años, no obstante no empezaron su romance hasta 2011. Esta mujer norteamericana de 45 años ha contraído matrimonio con la conocida plataforma tras una relación de seis años, cuenta ella en el Daily Mirror.

Obviamente, aunque el estado de California sea uno de los más progresistas de Estados Unidos, todavía no permite a las personas contraer matrimonio oficial con objetos, mucho menos con lugares públicos. Por esta razón, Carol relata que un día entró a la estación y ella misma inició el ritual que la une a este lugar: «Cuando nos casamos, me planté ahí y le dije que la tomaba con mi compañera. Fue el día más feliz de nuestras vidas».

También describe como es su relación más íntima con la estación de tren o Daidra, como ella la llama. Carol explica que es una mujer 'objeto-sexual' es decir, que le gusta tener sexo con objetos o cosas. En la plataforma de convoyes, ella se esconde entre dos muros algo apartados y se abraza a las paredes: «siento como si la estación me abrazase, me acariciase y me besase». Estos contactos los hace con ropa, considera inapropiado tener sexo en público en un lugar donde pasa tanta gente: «No lo haría con un humano en público, así que tampoco lo hago en este caso. Tengo sexo con Daidra en mi mente cuando estoy ahí parada. Me gusta especialmente cuando oigo los motores de los trenes ponerse en marcha. Me pone cachonda».

Carol confiesa que su relación con Daidra es la más duradera que ha tenido nunca, además cuenta que su esposa y ella se ven todos los días y tienen interesantes conversaciones: «Me ha hecho vivir los mejores momentos de mi vida. Hablamos de cosas normales, le cuento como me ha ido el día».

Hubo un acontecimiento que terminó convenciendo a Carol de que Daidra era el amor de su vida: «Sentí su muro detrás mío y sentí una energía. Casi tengo un orgasmo. Creí que iba a venir algún agente a detenerme». Su relación con la estación de tren va en serio, Carol asegura que está «enamorada» y que su mujer es «muy romántica», dice que no podría fijarse en otra estación porque la de Santa Fe es «única».