¿Cuánto cuesta una boda en España?

¿Cuánto cuesta una boda en España?

Ni cura, ni vals, ni fotos posadas. Los novios, más mayores, vetan a los padres como organizadores en busca de una boda que destile originalidad

GUILLERMO ELEJABEITIA

Hace unos años todas las bodas se parecían unas a otras. Los anillos, las arras, el arroz, el banquete pantagruélico, el corte de la tarta y el vals eran ingredientes ineludibles en un rito sujeto a férreas convenciones sociales. Cualquiera que haya ido a una boda en los últimos años habrá echado de menos alguno de esos elementos. Los enlaces de hoy buscan la originalidad en la que está llamada a ser la fiesta de su vida.

Claves para una boda perfecta

Hacer presupuesto

Es la parte menos apetecible, pero vital para saber a qué se puede aspirar.y

Escribir la agenda del día

Desde la sesión de peluquería hasta la salida de los autobuses con los invitados.

Consensuar las decisiones

Recorrer el camino hacia el altar juntos y hacer que ambas partes se sientan relevantes.y

Elegir bien la música

Las canciones ayudan a crear momentos. Huir de los tópicos para buscar las que emocionen.

Escaparse de vez en cuando

Que los preparativos no sean el único tema de conversación, buscar momentos para compartir o escaparse de viaje.

No agobiarse con detalles

Si hay ceremonia, banquete y baile, lo demás es secundario. No caer en el estrés.

«El cambio ha sido radical», sostiene la planificadora de bodas Marta Álvarez, que lleva diez años ejerciendo un oficio que entonces sonaba a película. En su opinión, la clave es que «la pareja ha recuperado el protagonismo en la toma de decisiones, algo que antes solía quedar en manos de los padres». Lo habitual es que los contrayentes hoy ronden la treintena, mientras que hace unos años apenas contaban veintitantos y dependían más de sus progenitores a la hora de organizar una celebración de ese calibre. «A esa edad, más madura, saben mejor lo que quieren y les importa menos lo que piensen los demás». El resultado es una celebración que tiende a reflejar la personalidad de los protagonistas más que el perfil socioeconómico de sus familias.

Una vez que han tomado la decisión de casarse, los novios se embarcan en un proceso que, si no se gestiona bien, puede ser una mina de conflictos. Álvarez recomienda previsión: «Se puede organizar una boda en tres meses pero es importante manejar bien los plazos para que no te pille el toro». Lo normal es empezar con un año de antelación. Elegir la fecha puede ser una misión imposible. «La temporada de bodas suele ser de mayo a octubre, con picos en junio y septiembre, pero cada vez es más común casarse en invierno». Es más fácil encontrar disponibilidad y puede que los precios sean más baratos.

En ese sentido, no conviene perder de vista el presupuesto disponible. Celebrar un enlace hoy en España cuesta «entre 20.000 y 30.000 euros», según los datos de Álvarez, con más de 500 bodas a sus espaldas. Lo que marca la diferencia en el precio es el número de invitados. La media está en torno a 150. A la hora de elaborar la lista, Álvarez recomienda consenso y huir de la confrontación. «Si tú no quieres invitar a esos parientes que nunca ves y tu pareja sí, es mejor no discutir, porque se corre el riesgo de escuchar un reproche de por vida».

En cuanto a la ceremonia, el rito católico está en franca decadencia. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, sólo el 22% de los casi 169.000 matrimonios que se celebraron en España en 2015 fueron por la iglesia. Hace quince años eran el 75%. «Entonces la boda civil era vista poco más que como firmar un papel en una fría institución pública, pero esa percepción ha cambiado», apunta Álvarez. Aunque el papeleo sigue siendo necesario, hoy la tendencia mayoritaria es optar por una «ceremonia simbólica», en las que se hace un relato de la historia de la pareja y las razones que les han llevado hasta allí. «Son mucho más sencillas y emotivas», y tienen la ventaja de que se puede elegir con más libertad el lugar y el oficiante.

Preguntas más frecuentes

Dejar cosas para el último día

Después de meses de preparativos, lo ideal la víspera es irse a tomar unas cañas con amigos.

Atender todas las opiniones

Si todo el mundo opina será muy difícil tomar decisiones. No sentirse presionado. y

No preparar un plan B

Un chaparrón no debe arruinar ese día, hay que preparar alternativas al guion original.y

Hacer fotos de grupo

La mayoría de las parejas coinciden en que preferirían haber pasado la sesión de fotos disfrutando de la fiesta.

Estar pendiente del reloj

No obsesionarse con cumplir los tiempos. Delegar esa tarea.

Ojo con las expectativas

Por muchos que se organice, siempre surgen imprevistos.

Descuidar los papeles

Suele dar pereza, pero hay que hacerlo. Previsión.

El 70% para el banquete

El banquete supone en torno al 70% del presupuesto y será lo que la mayoría de los invitados recuerden, pero en el menú también ha habido cambios. «Las comidas interminables y copiosas están pasadas de moda, ahora prima la calidad sobre la cantidad», explica la profesional. Además, «se valora mucho lo visual, la cocina en directo y dar un toque internacional a los platos». Eso se traduce en aperitivos más largos y en una reducción del tiempo que los comensales pasan sentados.

Ese cóctel de bienvenida puede celebrarse al aire libre para disfrutar del entorno, favorece las conversaciones entre los comensales, que ya no tienen que limitarse a sus vecinos de cubierto, y permite a los novios pasar tiempo con todos los invitados, sin necesidad de pasarse el banquete de mesa en mesa. Su disposición también está sujeta a las modas. Después de años en los que dominaban las redondas, se vuelve a la mesa imperial, en la que todos se sientan juntos, ideal para las bodas más íntimas.

Con el postre, en el que cada vez se ve menos el clásico corte de tarta con la espada, no termina la fiesta. De hecho acaba de empezar, sobre todo para los invitados más jóvenes. «Ahora se tiende a alargar el baile y la barra libre», el momento en el que los novios pueden relajarse definitivamente y disfrutar de sus amigos. «La música es una gran aliada para crear momentos especiales», afirma Álvarez, que invita a huir de los temas convencionales y buscar «esas canciones que hacen que te vengas arriba», no sólo en el baile, sino en la ceremonia, la entrada de los novios o la llegada de los invitados.

Mientras que el enlace dura un puñado de horas, el recuerdo de ese día está llamado a perdurar. El clásico álbum de fotos posadas también es cosa del pasado. «Es importante encontrar a un profesional capaz de captar lo que está pasando en cada momento sin provocarlo, sea una mirada, una lágrima o una carcajada». Atrás quedaron las interminables sesiones de fotos después de la ceremonia que suelen ser un engorro para los contrayentes y, además, consiguen que se pierdan momentos importantes de un día que debería estar dedicado a ellos.

«Lo peor que se puede hacer el día de tu boda es no disfrutarla», sentencia Álvarez, cuyo papel es precisamente plasmar los deseos de los novios evitando que ese día tengan que estar pendientes de los detalles. «Hay novios que están tan nerviosos que no se miran a los ojos cuando se dicen sí, quiero y eso no debería de pasar». Quizá por eso la clave es que lo hagan a su manera.