El gurú español de la nueva Venezuela

Operarios retiran el cuadro de Chávez del Parlamento venezolano./
Operarios retiran el cuadro de Chávez del Parlamento venezolano.

César Calderón, vasco de origen extremeño, ha asesorado a la oposición de Maduro desde los sótanos de un hotel de Caracas. Los políticos llegaban rodeados por guardaespaldas. «He pasado miedo»

J. LÓPEZ-LAGO

Con el chavismo agonizando, habrá gente que se pregunte qué futuro tiene el chándal como atrezzo político en Venezuela. Quizás pueda responder a esto el vasco de origen extremeño César Calderón Avellaneda (Bermeo, 1973), que ha influido decisivamente en la reciente historia de Venezuela. Al otro lado del charco, Calderón ha pasado el otoño trabajando codo con codo con los adversarios de Maduro, un trabajo de alto riesgo en la convulsa Caracas, donde este consultor de 42 años que hasta hace unos meses asesoraba a Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura, ha temido por su vida mientras analizaba desde el sótano de un hotel de Caracas el estado de ánimo de los electores venezolanos. No ha cobrado ni un peso. «Es imposible para ellos pagarnos por la depreciación de su moneda. Y nosotros somos una empresa que quiere ganar dinero, pero que también cree en la democracia. Era un reto prestar ayuda a los partidos democráticos venezolanos ante un sátrapa como Nicolás Maduro», cuenta al otro lado del teléfono el fundador de RedLines, su firma de análisis y estrategia, ahora que le han dado vía libre para desvelar el papel que ha jugado.

Licenciado en Derecho, devorador de novela negra y fan de Vázquez Montalbán, en las sagas de Pepe Carvalho ha detectado grandes claves para aplicar a su profesión de consultor político. «Creo que es el género que mejor muestra cómo se comportan los seres humanos», reflexiona.

Por alguna razón los venezolanos que se dedican a la cosa pública han elegido a los consultores españoles como los guías que han de desentrañar qué piensan los electores de la novena nación más extensa de América, un país que nadó en la abundancia y hoy vive en estado de emergencia económica. Primero fueron Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero. Después llegó Felipe González para echar un cable a los opositores encarcelados y el último ha sido Calderón, que cree que la oposición chavista se fijó en él por los buenos resultados que cosechó en las autonómicas el 24 de mayo, cuando trabajó simultáneamente para el PSOE extremeño y canario, a los que llevó a la victoria en sus respectivas comunidades.

Fantasma del pucherazo

«Caracas es muy violenta, la oposición vive con miedo y por primera vez me sentí en la clandestinidad», revela el consultor, que hubo de convivir con el fantasma del pucherazo y de un arreglo violento del resultado de las elecciones parlamentarias del pasado 6 de diciembre. La experiencia ha sido tan gratificante como dura. La plantilla de Calderón es joven y entusiasta, pero ante el riesgo de la misión, solo él voló a Venezuela para revisar la estrategia sobre el terreno. Pasó diez días en Caracas antes de los comicios y confiesa que sintió miedo. Su cuartel general estuvo en los sótanos de un hotel, donde aparecían los políticos opositores a los que asesoraba rodeados de guardaespaldas, una imagen que le transmitía escalofríos.

De esos intensísimos diez días ha sacado la conclusión de la importancia de ser constante en la llamada al voto hasta el mismo momento en que cierran las urnas, algo que en España está prohibido. «En internet fluye la información a todas horas». Por eso la jornada de reflexión le parece un arcaísmo.

En un país con un control absoluto de los medios de comunicación por parte del chavismo, Calderón vio en internet el único hueco para hacer llegar los mensajes de la oposición y movilizar al electorado. «Es de mala calidad, pero es el único espacio de libertad real para el venezolano y el nivel de debate político es alto», detalla. Así que aprovechó las redes sociales y diseñó un plan teniendo en cuenta los canales principales, las horas de máximo tráfico y los asuntos más influyentes. Y lo hizo con Twitter, Facebook, Whatsapp y Telegram como grandes aliados. «Lo más innovador fue el uso de los bancos de datos para analizar el discurso subyacente en las conversaciones en las redes».

El resultado ya es conocido. Venezuela dio la espalda al chavismo. Tras superar todas las adversidades posibles, la oposición se ha hecho con el control de la Asamblea Nacional (112 diputados frente a los 51 del partido de Maduro). En el mundillo de los gurús políticos la máxima es que cuando se ganan unas elecciones es gracias al candidato, pero cuando se pierde la culpa es de los asesores. Calderón se lleva la satisfacción personal de haber contribuido al triunfo. El país inicia una legislatura histórica, pero a la vez un periodo de tensión. Todavía están frescas las imágenes del nuevo presidente de la Asamblea Nacional, el opositor Henry Ramos Allup, ordenando retirar del hemiciclo toda la iconografía asociada a Chávez y un cuadro reciente del prócer Simón Bolívar. Quizás Calderón, que mantiene su vinculación con el pueblo cacereño de Aldeacentenera, donde pasaba los veranos, sepa ya qué va a ser de toda esa iconografía y si el libertador Bolívar seguirá siendo intocable.

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