Los tatuajes o las banderas serán indicadores de delitos de odio

El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez./
El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez.

Un nuevo protocolo policial busca reforzar la lucha contar estos crímenes, de los que se cometieron 1.172 el año pasado en España

B. R.MADRID

El Ministerio del Interior aprobó ayer un nuevo protocolo con el que reforzar la lucha policial contra los delitos de odio. Contra los ataques a personas por motivos de orientación sexual, raza, religión, edad u otros factores como las diferencias ideológicas. A partir de ahora, según explicó el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, las fuerzas de seguridad deberán prestar atención a toda clase de indicios que apunten a esta clase de crímenes.

Esvásticas tatuadas, banderas o la propia vestimenta de un agresor, explicó el secretario de Estado, pueden ser indicios de que se está ante un delito de odio. «Son muchísimos indicadores», señaló. Las fuerzas de seguridad deberán reportar otras circunstancias como «propaganda, estandartes, banderas de carácter extremista o radical».

También, afirmó, el nuevo protocolo recoge que los agentes deberán tener en cuenta «la percepción de la víctima» sobre el ataque. Si ella misma considera que éste se ha debido a cualquiera de los motivos antes descritos. «O si esta pertenecía a un grupo minoritario, o que el incidente haya ocurrido dentro o en el entorno de algún lugar determinado como un cementerio, un lugar de culto o el establecimiento de algún grupo minoritario», amplió Martínez.

«No es crear una nueva ley sino aplicar con mayor rigor y precisión lo que ya existe», matizó el secretario de Estado. El objetivo del Gobierno con este cambio en los protocolos es hacer aflorar esta clase de delitos. Creen que aún hay muchos que no aparecen en las estadísticas. El año pasado se registraron 1.172 delitos de odio en España. Más de 450 fueron agresiones motivadas por la orientación sexual de las víctimas. En 381 casos la justificación fue el odio racista y, en 290 casos, el ataque estuvo dirigido contra personas con discapacidad. También se registraron otras por cuestiones religosas o contra personas sin recursos económicos.

«Nuestra máxima prioridad es que salgan a la luz todos los delitos de odio que se producen en España, y ayudar a estas víctimas para que se sientan protegidas y denuncien», aclaró Martínez. Desde el Ministerio sospechan que, en ocasiones, este tipo de ataques no se denuncian por miedo a represalias o a revelar datos de la vida privada como la orientanción sexual o las creencias religiosas.

Junto a estas nuevas medidas, Martínez aseguró que también aplicará con especial rigor este protocolo en los campos de fútbol. Aunque el control de las hinchadas y sus cánticos ya está contemplado en la ley contra la violencia en el deporte, el secretario de Estado aseguró que intentarán que se imprima un mayor esfuerzo en su aplicación. «No digo que no se haga ya», matizó. Aunque reclamó una aplicación exahustiva de la norma.