Espido Freire denuncia los tabús de los trastornos alimenticios

La escritora Espido Freire. /
La escritora Espido Freire.

La ganadora más joven del Premio Planeta narra en 'Quería volar. Cuando comer era un infierno' su historia y la de otros enfermos de bulimia y anorexia

EDURNE MARTÍNEZmADRID

"Ser mujer es muy difícil", denuncia Espido Freire (Bilbao, 1974). Los trastornos alimenticios, de los que habla en primera persona en su nuevo libro, son un problema que afecta sobre todo a las feminas y que están muy relacionados con el tipo de sociedad en la que viven, una sociedad que cambia "cada cinco años" el modelo de belleza establecido hacia cánones estéticos que son cada vez más inalcanzables.

En su nueva obra, 'Quería volar. Cuando comer era un infierno' (Ariel), Freire explica que estos trastornos son enfermedades a las que nadie quiere mirar, que nadie pretende ver y que por eso continúan siendo invisibles. Así, la ganadora más joven del Premio Planeta (por 'Melocotones helados' en 1999) narra, huyendo del morbo y la espectacularidad, varios casos de hombres y mujeres afectados por los trastornos de la conducta alimenticia (TCAs) incluyendo su propio testimonio tras haber estado enferma de bulimia a los 14 años.

"Yo me recuperé hace ya mucho tiempo, ahora es una etapa totalmente integrada en mi vida", reconoce la escritora. 'Quería volar' es un ensayo de denuncia y que desea que se convierta en un posible "acompañante" en un recorrido "muy duro" que sufren no solo la persona afectada sino también sus familiares, su pareja o su grupo de amigos, ya que es "una enfermedad con un origen social", tal y como reconoce la autora. Según Freire, que debutó como escritora con 'Irlanda' en 1998, se ha avanzado respecto a hace diez años, cuando "decías bulimia y nadie sabía lo que era". Sin embargo, no se ha conseguido aún quitar tabú y peso a esta enfermedad ni se ha logrado el tallaje necesario para ayudar a extinguir este problema. "Se ha desviado parte de la atención médica a la obesidad pero no hacia los trastornos de la alimentación y muchas veces van unidos", explica Freire.

A pesar de la intensidad del libro y de la fuerza con la que narra el día a día de muchos enfermos, la escritora reconoce que no ha querido hablar de las "situaciones extremas", ni ha destacado "los momentos más duros que se tratan en las consultas", ya que, en su opinión "es mejor intentar que el mayor número de las personas se sientan identificadas y no desviarse hacia el morbo". Y es que esta enfermedad es "muy seria" y es importante que "la sociedad entienda que alguien con una apariencia física normal alguien puede estar totalmente enfermo". Además, la bilbaína señala que estos trastornos suelen darse más en mujeres porque su cuerpo está en constante evolución hormonal y física, a diferencia del varón. "Esta sociedad enfoca sus expectativas sociales en el cuerpo femenino, lo emplea como manera de atención", explica Freire, quien comenta que además estos modelos de belleza son "inalcanzables", porque se trata de una delgadez "selectiva", no excesiva.

Así, modas como la del 'thigh gap' (tener las piernas tan delgadas que al juntarlas haya un espacio entre ellas) o el 'bikini bridge' (que cuando estás tumbada haya una curva entre el bikini y la tripa) son tan difíciles de conseguir que crean frustración en muchas mujeres, sobre todo en las adolescentes, y "el problema está en que nos dicen que es necesario algo que es patológico, inexistente o peligroso". Freire denuncia que las jóvenes de hoy no han tenido una vida "sin Kate Moss y su particular belleza de excesiva delgadez" y siempre han "vivido en una sociedad en la que existía la celulitis". Y es que la autora reconoce que por ejemplo hace años nadie sabía que tenía celulitis porque no se sabía lo que era. Sin embargo, Freire explica que uno de los sectores cosméticos que más dinero mueve es "el de las cremas anticelulíticas, la firmeza y la nueva moda por tonificar el cuerpo", por lo que es "normal" que cada vez "nos hagan más conscientes de que hay más partes del cuerpo que se pueden mejorar, desde las pestañas hasta las uñas de los pies".

Respecto a las maneras de adelgazar rápidamente, la autora enumera en su libro trece dietas de las que afirma que siempre fracasan porque "no están bien planteadas, porque no están personalizadas, ni se adaptan a los gustos o hábitos de cada individuo, además de potenciar atajos y trucos en lugar de unos hábitos saludables". La dieta Dukan, por ejemplo, asegura una pérdida rápida de peso pero "los kilos vuelven a cogerse también muy rápido y ese cambio afecta al cuerpo pero también a la cabeza". Y es que, según Freire, cuando se está sano es muy difícil recordar qué es estar enfermo ya que el cerebro "tiende a apartar la experiencia dolorosa porque si no, no podría continuar viviendo". Así, la escritora explica que los jóvenes son muy vulnerables a este tipo de enfermedades porque si les dicen que una dieta inadecuada afecta al hígado, "es una idea tan abstracta que no toman conciencia".