Sierra Nevada, no sólo esquí

Ambiente en la terraza de uno de los bares de Sierra Nevada. /ALEJANDRO MOLINA
Ambiente en la terraza de uno de los bares de Sierra Nevada. / ALEJANDRO MOLINA

50.000 personas pasaron por la estación entre el 6 y el 9 de diciembre | La ocupación hotelera durante el puente, como en la capital, ha llegado al 'lleno técnico', con un 90% de plazas reservadas en los principales alojamientos

ALEJANDRO MOLINASIERRA NEVADA

El puente de la Constitución-Inmaculada dejó un balance en Sierra Nevada de 50.000 personas en cuatro días. Casi 40.000 fueron esquiadores y se repartieron en una media de 10.000 al día; los 10.500 restantes fueron usuarios no esquiadores de los medios mecánicos y actividades recreativas que ofertó la estación (área del Mirlo Blanco, telecabina y pista de 'roscos' de Borreguiles). No obstante, la afluencia real en Pradollano, no contabilizada por los tornos y las taquillas de Cetursa, fue mayor, tal y como demostraron las retenciones que se produjeron en la carretera en el pasado viernes y que obligaron a los cuerpos de seguridad a establecer filtros en diferentes puntos kilométricos.

La ocupación hotelera media fue del 90%. Si el pasado jueves el dato era de un 70, fue creciendo debido a las reservas de última hora. Y es que tal y como explicó la consejera delegada de Cetursa, María José López, «Tanto el cliente de Madrid como de la zona norte del país, estaban pendientes de cómo quedaba la situación en otras estaciones y muchos se decidieron finalmente por Sierra Nevada porque hemos sido la estación que más kilómetros hemos dado».

El dato lo corroboraban las principales escuelas de esquí, que afirmaron ayer que el grueso de sus alumnos durante los pasados cuatro días ha sido de Madrid. Esto fue posible no sólo por las nevadas de noviembre, sino por el esfuerzo de la estación para combatir los efectos del hielo en cotas altas y poder abrir la Laguna, así como el transporte de nieve en camiones para no tener que cerrar la pista del Río, cuyo último tramo acusó especialmente las altas temperaturas.

El de mayor afluencia

Según comunicó ayer Cetursa, este puente ha sido, de los que han constado de cuatro días, el de mayor afluencia en la historia de la estación. En este punto hacer comparaciones es aventurado, pues la superficie esquiable abierta no coincide de un año a otro, ni la situación de las estaciones del norte y tampoco la cantidad de días que dura un puente que en ocasiones es más bien un acueducto.

El año pasado, por ejemplo, se registraron 38.000 personas en 5 días y en 2014 fueron 21.000 en tres. Comparar es arriesgado. En lo que sí que había consenso ayer entre los profesionales de la estación era en la sensación de desilusión. Si bien nadie ponía en duda que la afluencia fue buena y que todos facturaron, no es menos cierto que no se vivieron las masificaciones en los remontes de otras ocasiones, y eso a pesar de que las estaciones de los Pirineos están en verdaderas malas condiciones y Sierra Nevada, además de una climatología primaveral, ha ofrecido casi setenta kilómetros de pistas (primera de España y séptima de Europa).

No cumplió expectativas

Francisco Maroto es responsable del alquiler Oso Blanco y se mostraba tajante el domingo: «Ha sido un buen fin de semana, pero en mi negocio no ha sido lo que se esperaba». En la misma línea se pronunció el vicepresidente de los empresarios de Sierra Nevada, Daniel Taillefer. «Los problemas en la carretera han afectado mucho y sabemos que ha habido gente que no ha podido esquiar algún día incluso con reserva de hotel», aseguró este empresario.

Y es que ver Pradollano lleno de personas y trineos no significa que todos sean esquiadores. Para el subdirector de la escuela de esquí Cero Grados, Guillermo Crovetto, las posibilidades económicas de los clientes han cambiado. «Personalmente creo que los macropuentes son difíciles de asumir para una familia, son demasiados días de esquí y no hay tanta gente que se lo pueda permitir», opinaba ayer este profesor de esquí, que también lanzaba una pregunta que empieza a ser recurrente: ¿y ahora qué? Atrás han quedado cuatro días intensos, ahora comienza la travesía hacia la Navidad, con una previsión meteorológica en la que no hay nevadas ni frío.