Profesores de Sierra Nevada sin verano

Alejandro Jiménez practica telemark en una estación neozelandesa./R. I.
Alejandro Jiménez practica telemark en una estación neozelandesa. / R. I.

El invierno austral es aprovechado por muchos instructores granadinos para seguir trabajando

ALEJANDRO MOLINASIERRA NEVADA

¿Qué haces en verano? Es posiblemente la pregunta que más escucha un profesor de esquí en Sierra Nevada durante el invierno. Las respuestas son variadas. Desde camarero a patrón de barco, pasando por buzo o conductor de autobuses, el catálogo de ocupaciones estivales para profesor de esquí es amplio. Lejos quedan ya los años dorados, si es que existieron, en los que el invierno daba para vivir el resto del año. Pero no todos los que desempeñan esta profesión en la estación de Granada se resisten a esquiar en julio y agosto. La opción de seguir estos meses trabajando en la nieve es posible si uno está dispuesto a cruzar el charco. Es la famosa doble temporada.

La opción de 'saltar' a Sudamérica es desde hace años la más popular entre los profesores de Sierra Nevada, pero también hay quien elige alguna de las estaciones que hay en las antípodas. Alejandro Jiménez lleva más de diez años en la Sierra y este verano sigue enseñando en la estación neozelandesa de Ruapehu. En palabras de Lalo, que es como se conoce a este sevillano en la Sierra, «creo que si lo que quieres es desempeñar ese papel en una montaña, yo considero que hay que viajar. También tienes otras opciones indoor en España y en Europa, pero eso de meterse en una nevera no me convence. Tampoco es necesario viajar tan lejos, está la opción de los glaciares que abren en verano en Europa», explica.

Él ha preferido volar alto y en su currículo ya tiene temporadas en Cerro Catedral, Argentina, y en Tomamu, Japón. Sobre la experiencia de vivir sin verano, a Lalo no le contraría, entre otras cosas por la excepcionalidad de Sierra Nevada. «Voy a la playa todo lo que puedo antes de marchar al invierno del hemisferio sur. Al menos en Andalucía eso se puede hacer en mayo y junio», comenta este profesor apasionado del telemark. La característica de esta técnica es que el talón no está fijado a la tabla, siendo necesario casi arrodillarse a la hora de realizar los giros.

Esa es precisamente otra de las ventajas que ve Lalo a la hora de hacer doble temporada. Hace unos meses logró la titulación de instructor de telemark en Japón. Esta modalidad de esquí gana adeptos en nuestro país y son muy pocos, como Lalo, los que disponen de una formación oficial como esa. Y es que para Sierra Nevada también es un valor añadido que sus profesionales aporten cada temporada, a través de su trabajo, esas experiencias y ese conocimiento que están adquiriendo en estaciones de todo el mundo. Todo suma.

Aunque pueda parecer un tema novedoso, la doble temporada se lleva haciendo desde hace muchos años. Uno de los pioneros de la Sierra fue Manuel Castro, profesor de la Escuela Española de Esquí y responsable del Club de Esquí Monachil. Comenzó a viajar a la estación chilena de Antillanca en el año 77, justo después de terminar el servicio militar. Un amigo le dijo que necesitaban entrenadores allí y ya no ha dejado de ir. Sus hijos también son entrenadores de esquí y también están ese verano trabajando con él. Salvo un paréntesis de varias temporadas, Manuel Castro hace la doble temporada desde el año 90. Su mujer, Isabel, explica que siempre ha viajado toda la familia. «Cuando los niños iban al colegio, nosotros nos volvíamos en septiembre para empezar el curso y él lo hacía en octubre, poco antes de que comenzase la temporada aquí», traslada Isabel.

De Chile a Monachil

Pero de todos las experiencias vividas en Chile, Isabel y Manuel están especialmente orgullosos del proyecto realizado para niños de familias desfavorecidas. «Hace unos años formamos el Club Patagonia Chilena. Se trata de un proyecto escolar inclusivo. Cuenta con cuarenta niños divididos en un grupo de iniciación y otro de competición», detalla Isabel, que afirma que todos los años traen varios niños a Sierra Nevada para que puedan seguir compitiendo.

Junto con otros miembros del Club Monachil, acogen a los niños en sus propias casas para poder desarrollar la estancia. La mayoría son de familias desfavorecidas. «Cerca de Antillanca hay un internado con niños de bajos recursos económicos. En el año 2000 le presentamos al director la posibilidad de que estos niños aprendiesen a esquiar y fue como nació el club. También nos ayudó mucho el Club Andino Osorno, que es el dueño de la estación de esquí», cuenta Isabel. Para algunos niños, esta posibilidad se ha convertido en una salida profesional. «De los niños que se iniciaron hay formados como entrenadores siete, y otros cinco están en proceso», resalta Isabel. Manuel fue uno de los pioneros pero no el único. Profesores como Fermín Fernández, Francisco Benavente, Isidoro Ruiz, José Antonio Morales y muchos otros abrieron el camino a los profesores de Sierra Nevada.

Hoy personas como José Prieto, José Luis Pimentel y un largo etcétera trabajan en Sudamérica dejando el listón muy alto. La realidad es que los técnicos de Sierra Nevada son muy bien valorados. La doble temporada sigue en plena forma.

 

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