¿Cómo van sujetas las imágenes a los pasos de la Semana Santa de Granada?

¿Cómo van sujetas las imágenes a los pasos de la Semana Santa de Granada?
RAMÓN L. PÉREZ

En Granada hay tres maneras de colocar las imágenes de los crucificados

FERNANDO ARGÜELLESGRANADA

El público que por la calle Marqués de Gerona o la plaza de las Pasiegas veía avanzar, el pasado martes, al Cristo de la Lanzada en su paso de misterio, se sorprendían por el extraño balanceo que llevaba la cruz. Se notaba, fácilmente, que algo estaba fallando en el mecanismo de anclaje de la cruz, como se confirmaba dentro de la Catedral obligando a la cofradía a tener que terminar allí su recorrido.

Pero, ¿qué es lo que falló exactamente? ¿Cómo se sujetan las imágenes de nuestra Semana Santa a sus pasos para evitar que con las levantás de los costaleros o las mecidas las mismas puedan caerse? En el caso de las dolorosas, o de imágenes de Cristos cautivos o con la cruz acuestas, esto no reviste mucha complicación, ya que estas imágenes suelen contar con una peana (hecha a la par que la propia imagen), que permite fácilmente atornillar la imagen a la parihuela o paso. De esto se encarga el equipo de priostía, grupo de personas que tienen la responsabilidad de acometer el montaje de los pasos, o los altares e cultos en el interior de los templos.

El paso es un conjunto formado por una plataforma -conocida como mesa- sobre la que se colocan las imágenes. La plataforma forma parte de la estructura del paso -la parihuela-, y es llevada por varias personas, que se colocan en las vigas de madera –trabajaderas-, y que puede sostenerse en el suelo sobre unos maderos –zancos-. Embelleciendo los laterales de la parihuela se colocan los respiraderos, que sirven para que entre y salga el aire y los costaleros puedan respirar. De los respiraderos cuelgan los faldones que revisten el paso por los lados.

Una vez que ya está montado el paso llega el momento de trasladar la imagen de Cristo al mismo. Hasta hace unos años esto se hacía directamente por los hermanos que montan los pasos de forma privada, pero de un tiempo a esta parte suele abrirse el acto a quienes desean asistir revistiéndolo de gran solemnidad.

Crucificados

Según el modo con el que se coloca la cruz al paso encontramos tres sistemas diferenciados de hacerlo en Granada. Jorge Heredia, prioste primero de la cofradía de Los Escolapios (que el próximo Viernes Santo procesionará uno de los crucificados de mayor altura de nuestra Semana Santa), nos describe los distintos sistemas existentes. Por un lado están los crucificados que, directamente, “la cruz entra en una especie de tubo grande o cañonera, un cajillo donde queda atrapada parte de la cruz para evitar que se salga”. En otros esta cañonera grande tiene “un mecanismo mecánico, un kracter, que permite que la cruz pueda bajar o subir, y así el crucificado se ‘entierra’ en el paso salvando la altura de la puerta del templo. Es un mecanismo para subir y bajar la cruz por medio de una varilla de hierro que envuelve a la cruz por debajo y que tiene unos tensores que facilitan que la cruz suba o baja”. Es el mecanismo utilizado, por ejemplo, por Escolapios o San Agustín. Por último están los que, como en el Silencio, “ese cajetín en el que entra la cruz puede variarse de posición horizontal a vertical”. Así, el crucificado sale tumbado para salvar la altura de la puerta y, una vez en la calle, se puede girar a posición vertical.

Independientemente del sistema usado, todos tienen en común el cajetín o cañonera donde se introduce la parte baja de la cruz y el hecho de fijar la misma mediante tornillos pasantes. Y es que , ineludiblemente, con el andar costalero y la altura de la cruz el balanceo de la misma siempre sucede. “Cuánto más alta sea la cruz más se balanceará y mejor habrá que fijarla por medio de estos tornillos”, indica Jorge Heredia. En el caso de La Lanzada ha sido ese sistema de cajetín donde se ancla la cruz el que, a lo largo de la estación de penitencia, fue sufriendo y cogiendo algo de holgura, así la cruz no se ajustaba bien y se apreciaba un exceso de balanceo y vaivén de la misma. Por fortuna, la imagen del Cristo de la Lanzada no ha sufrido ningún tipo de daño, según informan desde la propia cofradía.