Santa María de la Alhambra no pudo bajar a Granada

Las predicciones no eran muy favorables, pero aun así la junta de gobierno de la cofradía barajaba la probabilidad de ausencia de lluvia y acordó poner la cruz de guía en el templo

Dolor y lágrimas en el exterior de la iglesia de Santa María de la Alhambra tras suspenderse la estación de penitencia. / RAMÓN L. PÉREZ
JORGE MARTÍNEZ GRANADA

La campana de la Vela no pudo tañir ayer para anunciar que Santa María de la Alhambra bajaba a Granada. Las predicciones no eran muy favorables, pero aun así la junta de gobierno de la cofradía barajaba la probabilidad de ausencia de lluvia y acordó poner la cruz de guía en el templo. Fue después de que la cofradía de la Borriquilla, con su hermano mayor, realizara la oportuna 'llamá' en la puerta del templo para dar paso al cortejo nazareno azul y crema de la hermandad alhambreña.

Abría la banda de las Tres Caídas y detrás el tramo infantil y juvenil de la cofradía, en buen número. Salieron las distintas insignias del tramo de nazarenos y cuando estaban las camareras sobrepasando la puerta comenzó a llover de una manera alarmante, tanto que se tomó la determinación de regresar al templo. En el momento de recogerse se pusieron de acuerdo algunas órdenes y contraórdenes dadas pero ya estaban los hermanos regresando sobre sus pasos. La junta de gobierno se reunió y acordó la suspensión de la estación de penitencia.

En el interior de la iglesia estaba la delegación municipal que encabezaba el alcalde de la ciudad, Francisco Cuenca, quien había saludado poco antes al senador Sebastián Pérez y a Adolfo Suárez Illana, que también había escogido el templo para ver partir a la hermandad. Sin estrenarse quedó la banda de Santa María del Castillo, de Lebrija, que hubiera marchado tras el paso procesional. Estaba adornado con rosas rojas, cymdibium color rosa, rosas azules, fresias y clavel morado, todo en las esquinas del paso y la imagen sobre su peana y calvario de clavel rojo. Se estrenaban los cuatro hurricanes o guardabrisones para iluminar a la Virgen de Torcuato Ruiz del Peral.

En el interior del templo se realizó el rezo del viacrucis y después, a las ocho, se abrieron las puertas para que los granadinos pudieran contemplar a la Virgen. Terminaba así un triste Sábado Santo que dejó la ciudad huérfana de la única hermandad, mientras en los templos ya se disponía todo para la celebración de la Vigilia Pascual.