Resucitó y Granada lo celebró por el Realejo y Vergeles

La cofradía del Señor de la Resurrección decidió echarse a la calle. /RAMÓN L. PÉREZ
La cofradía del Señor de la Resurrección decidió echarse a la calle. / RAMÓN L. PÉREZ

La cofradía de Regina Mundi no se atrevió a salir desde el Sagrario por el miedo a la lluvia

JORGE MARTÍNEZGRANADA

El Domingo de Resurrección cerró la Semana Santa de 2019 de manera incompleta. La ausencia, por la amenaza de lluvia, de la cofradía del Santísimo Cristo Resucitado y Nuestra Señora de la Alegría dejó el día sin el blanco y celeste del cortejo nazareno que estaba previsto que partiera del templo parroquial del Sagrario, si bien su sede canónica está establecida en la parroquia de Regina Mundi. «No podemos arriesgarnos a salir puesto que los parte que hemos visto no están claros y creemos que lo más prudente es suspender la estación», dijo el hermano mayor, Eduardo Iáñez, a los hermanos de esta corporación nazarena.

Resucitado La ausencia del Santísimo Cristo Resucitado deja el día sin blanco y celeste

Se quedaron sin pisar la calle numerosos niños y jóvenes que abrían el cortejo con sus campanillas plateadas, los hermanos y camareras y sustituyeron la estación de penitencia por la celebración de la Eucaristía a las doce del mediodía y después se abrieron las puertas de la parroquia para que todo el que deseara pudiera entrar a ver los pasos procesionales. Enseguida se formó una larga cola de granadinos en la plaza de Alonso Cano para acceder al interior de la parroquia. La banda de Jesús Despojado ofreció también la interpretación de varias marchas procesionales ante el paso del Cristo Resucitado.

La mañana seguía mostrando un cielo gris amenazante de lluvia pero la cofradía del Señor de la Resurrección decidió echarse a la calle. Ellos disponían de información meteorológica en la que había escasas probabilidades de que se tuviera que alterar la salida y la junta de gobierno de Eva Valladares puso su cruz de guía en la puerta de la parroquia de San Miguel Arcángel poco antes de las once de la mañana. Habían determinado aplazar la salida media hora y una vez cumplida la determinación estuvo clara. Y así fue, la lluvia no alcanzó a caer e incluso antes de las doce salía tímidamente el sol cuando marchaba por la calle Ganivet.

Cortejo de hermanos de blanco y dorado presidido por el cirio Pascual custodiado por los ciriales del primer paso, como insignia principal de la cofradía que salió por calle Primavera para continuar en dirección a poeta Manuel de Góngora y cruzar el río Genil por el puente de piedra. Abría el cortejo la agrupación musical Jesús Nazareno, de Chauchina. Una formación que ha tenido una importante inclusión en estos días de Semana Santa, dirigida por Antonio Fernández. En la salida se quemaron unos cohetes anunciando a toda la ciudad la Resurrección de Cristo, pasaje que se representa en el primer paso con las imágenes salidas del escultor Miguel Zúñiga Navarro.

Resurrección Nuestro Señor de la Resurreción y Santa María del Triunfo desfila por la capital

El capataz general de la cofradía, Francisco Manuel Pérez, alternó su presencia en ambos pasos, ayudado por Sergio Rodríguez y su equipo de auxiliares. En el primer paso la flor variada ofrecía un sello personal en tonalidad blanca, destacando algunas variedades de rosas, azucenas y alelíes morados, con rosas amarillas. Una hermandad que vio estrenar los faroles de acompañamiento del Simpecado, salido del taller del sevillano Jesús Aguirre, junto a los faroles de cruz de guía y del guion Sacramental que han sido restaurados este año en el taller de Manuel de los Ríos. La veterana agrupación musical María Santísima de la Estrella ponía la música detrás del paso de misterio, dirigida por Javier Romero. Himnos litúrgicos y marchas de carácter propio eran las principales composiciones que se ofrecían en los distintos lugares del recorrido del cortejo.

Pedía venia la última cofradía del presente año en el palco federativo, en el que estaba presente junto al presidente de la Federación de Cofradías, Jesús Muros, el pregonero de la Semana Santa del presente año, Álvaro L. Barea. Siguió el cortejo a paso lento puesto que tenía que hacer hora para la conclusión de la Eucaristía que presidía el arzobispo, Javier Martínez, dentro de la Catedral con la presencia del Niño Dios del Dulce Nombre que había salido antes desde Santo Domingo.

El paso de palio de Santa María del Triunfo iba acompañada por la banda municipal de Dos Torres, localidad de Córdoba, que ofreció un buen repertorio musical con marchas propias de esta jornada de Resurrección. La malla y plata del techo de palio y caídas del mismo contrastaban con el adorno variado que la hermandad dispuso para esta ocasión, como nos tiene acostumbrados.

Rosas, calas, rosas de pitiminí amarillas y rosas moradas formaban parte del conjunto del paso que fue saludado por la cofradía de los Escolapios en el Paseo de los Basilios, antes de cruzar el puente del Genil «porque ya nos vamos del barrio», como señaló el capataz instantes antes de poner pie en el puente romano. En el palio se estrenaban las jarritas del frontal, de orfebrería Aguirre. La cofradía salía de la Catedral a las tres de la tarde viendo cumplida la última estación de penitencia del presente año. A las seis de la tarde regresaba el paso de misterio a la parroquia de la calle Primavera y media hora más tarde lo hacía el de Santa María del Triunfo.

Facundillos del Realejo

Con retraso sobre la hora prevista por el temor a la lluvia, salió el Niño Jesús del Dulce Nombre por la puerta del templo de Santo Domingo. Por delante de las andas procesionales marchaban varios grupos jóvenes de cofradías granadinas, principalmente del barrio del Realejo. El sonido de las campanillas de barro inundaba la plaza de Santo Domingo que había esperado la decisión de la hermandad del Señor de la Humildad para ponerse en la calle.

«Estoy contento porque llevamos al Facundillo», decía una niña de unos nueve años que portaba las andas. La cofradía de los 'facundillos' tiene su origen en una canción popular que hacía referencia a los niños que participaban, farol en mano, en la procesión de los años cincuenta. La imagen vestía túnica blanca de tisú, bordada en oro, y el adorno que se había dispuesto era también a base de flor blanca, rosas y azucenas.

Facundillos Facundillos vence a la lluvia

«Siempre traigo a mis niños aquí porque es una bonita manera de que ellos comprendan la Resurrección», comentaba Alejandro, padre de dos de los chavales que portaban las andas. Recortó el itinerario para dirigirse hasta la Catedral. En la puerta de la Seo granadina fue recibida la imagen por el arzobispo quienes animó a los niños a tocar sus campanillas. «Que se entere todo el mundo», decía el arzobispo mientras los más pequeños subían el tono de los tañidos de las campanas.