El reencuentro del Nazareno de las Penas con Granada

El Cristo de las Penas, en su salida procesional./JORGE MARTÍNEZ
El Cristo de las Penas, en su salida procesional. / JORGE MARTÍNEZ

Hacía treinta años que no salía por su estado de conservación, hasta que fue restaurado

JORGE MARTÍNEZ

La hermandad del Santo Crucifijo de San Agustín recuperó su Vía Crucis de Reglas que desde 1989 no ha podido celebrarse. A los treinta años lo volvió a presidir la imagen del Nazareno de las Penas, una talla del escultor Felipe González de 1789 que a los 230 años de su realización sigue recogiendo la admiración y devoción de cuantos lo contemplaron en esta acto religioso que tendrá en lo sucesivo continuidad. El rezo del Vía Crucis se desarrolló por las calles del entramado de San Antón y llegó a la basílica de Nuestra Señora de las Angustias donde se vivieron unos momentos de oración ante la Patrona de la ciudad.

Sobre andas adornadas con calas moradas, rosas rojas y tulipanes en el mismo color y vistiendo la túnica bordada sobre terciopelo granate, de 1789, la imagen se presentaba también con el estreno de su cruz al hombro, llevada en sentido contrario a lo habitual y mostrando al Nazareno abrazándola. Se trata de una cruz realizada por el joven Alberto Olmedo.

En realidad es una réplica exacta de la original que se presenta deteriorada y que hacía recomendable su sustitución para que fuese también menos pesada.

Treinta y cinco parejas de hermanos integraron el cortejo divididos en dos tramos separados por la bandera penitencial. En el mismo ocupaba la presidencia miembros del cabildo de oficiales con el hermano mayor y dirigió el rezo de las catorce estaciones el sacerdote redentorista, director espiritual de la hermandad y vicario territorial, Francisco José Tejerizo.

El recorrido de ida a la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias se realizó por calles de singular sabor y recogimiento. En la basílica patronal se vivieron momentos de singular belleza y atractivo religioso por la solemnidad del momento y por el encuentro de ambas imágenes devocionales. Algo más de diez minutos estuvo Jesús Nazareno de las Penas en su interior. En las esquinas de las andas, cuatro guardabrisones y en los costeros dos parejas de guardabrisas alumbraban al Nazareno

El regreso lo realizó la hermandad por las calles próximas al monasterio, en un extraordinario silencio que nadie se atrevía a romper. Cruzó la Acera del Darro, procedente de la calle Puente de la Virgen, para dirigirse a la calle Rejas de la Virgen y por San Isidro al monasterio de la calle San Antón, donde finalizó el rezo de la última estación a las diez de la noche.

La imagen del Nuestro Padre Jesús de las Penas es una de las que más advocaciones ha tenido. A lo largo del pasado siglo fue procesionado por la cofradía del Vía Crucis, con la advocación de Jesús de la Amargura; también lo hizo como Jesús del Gran Poder, cedido por la comunidad de monjas franciscanas clarisas a la cofradía de la Esperanza y a finales de los setenta y comienzos de la década de los ochenta, como Jesús de la Pasión, por la hermandad de la iglesia de San Cristóbal.

Semana de Expiración

Cobra un especial protagonismo la imagen del Crucificado de la Expiración en estos días. Comenzó ayer el quinario en su honor que tendrá como culminación la salida extraordinaria que realizaré el sábado próximo, día 16, con motivo del septuagésimo quinto aniversario de su bendición. El Crucificado preside el ejercicio de quinario cada tarde a partir de las siete y media en la parroquia de San José de Calasanz.

El viernes preside el Vía Crucis oficial de las cofradías de Granada en el interior de la Catedral, a las ocho y media de la noche. El sábado será la Eucaristía en el templo metropolitano, a las siete de la tarde, y posteriormente regresará sobre su paso procesional y con el acompañamiento de la banda de Jesús de las Tres Caídas.